[ad_1]
La Fiscalía General de la Nación ha intensificado la recolección de pruebas en el caso contra Zulma Guzmán Castro, empresaria de Bogotá de 54 años, mientras las autoridades británicas evalúan su extradición por el envenenamiento de dos menores con talio en la capital colombiana.
El caso ha recibido un nuevo testimonio clave de un domiciliario, fundamental para vincular a Guzmán y a otra mujer, Zenaida Vargas Pava, con la entrega de frambuesas contaminadas. Además, los investigadores han rastreado dos teléfonos móviles utilizados para coordinar el envío, ambos vinculados a un único correo electrónico con conexiones en España.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel.
El hecho de que el nombre de Guzmán haya aparecido en estos dispositivos ha incrementado las sospechas, según la fiscal del caso, quien citó la declaración de Juan de Bedout, padre de una de las víctimas y propietario del apartamento donde se recibió el paquete.
Él indicó que había tenido una relación extramatrimonial con Guzmán y mencionó que su hija describió a la mensajera como “una mujer de cabello rojo que vivía en un edificio blanco”, descripción que fue confirmada por el propio domiciliario.
Zenaida Pava Vargas, conocida socialmente como Zenai, se defendió contra las acusaciones: “Me están acusando de algo que jamás haría”, declaró en conversaciones con el diario El Tiempo.
“Soy una mujer de 63 años, trabajadora, no tengo nada que ocultar. Mi vida es pública para quien quiera conocerla”, agregó.
Acerca de su relación con Guzmán, Pava fue clara: “Ni siquiera sé quién es. Mi círculo social se limita a mi familia. No soy una mujer de fiestas, no tengo conexiones en círculos sociales, no convivo con otras personas”, afirmó.
En defensa de su hermana, Álvaro Pava, abogado penalista, argumentó al mismo medio que la alusión a Zenaida podría ser producto de algún resentimiento personal: “Para el momento de los envíos de las frambuesas, mi hermana no se encontraba en Colombia. Se fue del país hace tres años y reside en el extranjero desde entonces”, afirmó.
El abogado aclaró que ella no vive ni en Argentina ni en Londres, donde se encuentra arrestada Guzmán Castro.
Según Pava, la Fiscalía no ha contactado a su familia para una declaración: “Esperaremos a ver qué sucede”, comentó el abogado.
Acerca de sus negocios en Colombia, se informó que Zenaida vendió hace tiempo un local de comidas en la terminal de transporte de Salitre. Según la investigación de El Tiempo, se verificó que la transacción se realizó hace casi ocho años.
Sobre la oficina en el Parque de la 93, mencionada por el domiciliario como origen de las frambuesas, y en relación con un hombre identificado como Jeisson, Álvaro Pava insistió: “Ella no tiene ningún lazo con el norte de Bogotá, no conoce a esa persona. No sabría explicar por qué la relacionan con este caso”.
Las autoridades siguen investigando si Zenaida Pava pudo haber sido suplantada en Colombia para implicarla con el envío de las frambuesas contaminadas, mientras el proceso judicial continúa sumando nuevos elementos y la extradición de Zulma Guzmán Castro permanece en suspenso.
[ad_2]
