Colombia
Inseguridad en Bogotá dejó nuevo caso en video: motoladrones arrastraron varios metros a su víctima por robarle el celular
Tras el incidente conocido como “paseo millonario” y el secuestro extorsivo de la diseñadora de modas Diana Ospina, otro hecho de inseguridad en Bogotá generó revuelo en las redes sociales, gracias a un video que evidencia las acciones de un par de ladrones en motos.
En la grabación que se difundió la mañana del jueves 26 de febrero de 2026 por parte del portal Pasa en Bogotá en su cuenta de X, se puede observar el momento en que la víctima, que caminaba con su celular, fue interceptada por uno de los motoladrones (el parrillero) en una de las calles del barrio La Castellana, en la localidad de Barrios Unidos.
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Seguidamente, y como muestran los dos videos de las cámaras de seguridad que registraron el robo, el joven reaccionó y logró agarrarse del vehículo en marcha, pero esto no detuvo al motoladrón al volante, quien optó por acelerar en vez de frenar, llevando al joven a ser arrastrado por varios metros hasta una vía principal. Cuando el ladrón giró, la víctima no pudo aguantar más y se soltó.
El suceso provocó que transeúntes y vecinos del área corrieran para ayudar a la víctima de este nuevo hecho de inseguridad, abordado la misma noche (24 de febrero de 2026) que se notificó la llegada de Diana Ospina a su hogar, tras más de 40 horas de estar desaparecida, luego de ser secuestrada por un grupo delictivo en un caso considerado como “paseo millonario”.
Los delincuentes se desvanecieron en medio del tráfico, mientras que la víctima recibió atención de los transeúntes. A inicios de la grabación, se observa a uno de ellos golpear al parrillero, aunque no logró desestabilizar la motocicleta como para capturar a los ladrones.
Una joven denunció haber sido drogada, despojada de sus pertenencias y abandonada en el norte de Bogotá tras tomar un servicio de transporte por aplicación luego de salir de un bar.
Este incidente, ocurrido el mismo martes en que se reportó la desaparición de Diana Ospina bajo circunstancias similares, incrementó la preocupación sobre la seguridad de quienes utilizan estas plataformas en la ciudad, especialmente entre las mujeres.
El testimonio de Valerie Gutiérrez Galvis, compartido en Instagram el 24 de febrero, señala que la agresión tuvo lugar en la concurrida zona de la calle 85, tras una noche de diversión con amigos.
Gutiérrez Galvis detalló que decidió regresar a casa con una amiga usando un servicio de aplicación.
“Solicitamos un Uber y minutos después perdimos el conocimiento”, declaró en su video, enfatizando lo sorpresivo del incidente, aunque estaba acompañada de personas de confianza.
Su entorno, según cuenta, estaba lleno de gente y vehículos.
Un amigo corroboró que ambas abordaron el vehículo pedido, aunque no hay certeza sobre si subieron al auto correcto, ya que la cuenta de la aplicación quedó fuera de alcance.
Más tarde, el conductor las despertó y las forzó a bajar en la calle 127 con carrera séptima. “Nos botaron en la ciento veintisiete con séptima”, indicó la joven. Fue en ese momento cuando ambas se dieron cuenta de que ya no tenían sus teléfonos móviles.
El conductor desmintió que hubieran abordado con celulares. “El hombre empezó a gritar: ‘Ustedes nunca se subieron con un celular. Bájense ahora, bájense’”, narró Gutiérrez Galvis.
Después de dejar el vehículo, intentaron sin éxito solicitar ayuda de otro conductor y finalmente buscaron asistencia en la portería de un edificio.
Un portero les permitió contactar a su familia para pedir ayuda. “Llamamos a la mamá, y ella nos respondió, nos recogió. Nosotras en un estado de shock, no parábamos de llorar”, relató la afectada.
Usando la función de rastreo de su iPhone, Gutiérrez Galvis localizó el dispositivo en la zona de la Primera de Mayo, y se dirigió a una estación policial para intentar recuperarlo, pero encontró obstáculos.
“El policía, la primera pregunta que me hace es: ‘¿De qué color era su celular?’”, recordó la víctima del robo. Al responder que era un modelo nuevo y naranja, los oficiales mencionaron que dispositivos de ese tipo suelen ser blanco de los delincuentes.
Según los oficiales, hay dificultad para acceder a las bodegas donde terminan estos dispositivos.
“Me dijeron que lo sentían mucho, que siguiera revisando si ese celular estaba encendido, que muchas veces termina en el centro y que era muy normal”, indicó la joven.
La recomendación policial incluyó acudir a una clínica para verificar si había sido víctima de administración de sustancias.
Desde entonces, Gutiérrez Galvis ha reportado síntomas de ansiedad y paranoia: “Siento miedo, tengo una paranoia excesiva. Mi ansiedad está muy alta”, señaló Gutiérrez, añadiendo que su teléfono robado era crucial para su trabajo y vida diaria.
En respuesta a la denuncia, la empresa Uber emitió un comunicado dirigido a Gutiérrez Galvis y su acompañante, en el que manifestó su apoyo y especificó lo siguiente:
“Tras realizar una investigación y análisis con diversas herramientas, informamos que el suceso no está relacionado con un arrendamiento efectuado a través de la aplicación de Uber. Esta información fue compartida con la usuaria tras verificar que el último arrendamiento solicitado a través de la app de Uber fue el 21 de febrero a las 20:20, el cual transcurrió y finalizó de manera normal. Es importante destacar que todos los arrendamientos o solicitudes realizados en la app de Uber se registran y no pueden ser borrados o modificados ni por usuarios ni por arrendadores.”
La empresa recordó que los trayectos están sujetos a verificación por código PIN y que proporcionan información visible sobre las placas y características del vehículo como medida de seguridad. Uber reiteró su disposición a colaborar con las autoridades en la investigación.
