Las inundaciones en Afganistán, ocurridas desde el 20 de julio de 2026, han causado al menos 20 muertes y más de 100 personas desaparecidas, principalmente en la provincia de Nuristán. Este desastre natural, atribuido a intensas lluvias torrenciales, resalta la alta vulnerabilidad del país frente a los efectos del cambio climático y la deforestación. Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevas emergencias climáticas.

Las recientes inundaciones en Afganistán han generado una grave crisis humanitaria, dejando un saldo preliminar de al menos 20 personas fallecidas y más de 100 desaparecidas en el este del país. El gobierno talibán confirmó que las lluvias torrenciales del lunes 20 de julio de 2026 provocaron crecientes repentinas, con la provincia de Nuristán como la más afectada. Las inundaciones en Afganistán son eventos recurrentes de origen hidrometeorológico que impactan severamente a la población y la infraestructura.

La capital de Nuristán, Parun, registra el mayor impacto, con al menos 80 habitantes heridos y cuantiosos daños materiales en viviendas y edificios municipales. Entre los desaparecidos figura el alcalde de Parun, lo que agrava la situación en una ciudad que, según Ashiqullah Safi, líder de la ONG Shpoul, fue “destruida por completo”.

¿Qué factores agravan las inundaciones en Afganistán?

Las inundaciones en Afganistán se ven intensificadas por una combinación de factores climáticos y ambientales. El departamento de meteorología talibán advirtió que las fuertes lluvias persistirían hasta el miércoles 22 de julio en 10 de las 34 provincias afganas. La BBC ha señalado que Afganistán es uno de los países más expuestos a desastres naturales extremos, como sequías y tormentas, exacerbados por el cambio climático.

La vulnerabilidad del país se debe a múltiples causas:
Vulnerabilidad climática: Afganistán es altamente susceptible a los efectos del cambio climático.
Dificultades económicas: Décadas de conflicto han debilitado la infraestructura y la capacidad de respuesta.
* Deforestación y tala ilegal: Especialmente en Nuristán, estas prácticas han reducido la capacidad del suelo para absorber las precipitaciones, aumentando la escorrentía.

Respuesta de las autoridades y antecedentes

Las operaciones de búsqueda y rescate continúan en Nuristán, aunque se dificultan por los escombros y las grandes rocas arrastradas por las corrientes. Funcionarios talibanes han pronosticado “graves pérdidas económicas y humanas” si las precipitaciones se mantienen. Las autoridades han recomendado a la población evitar las riberas de los ríos y zonas de alto riesgo de inundación.

Esta tragedia se suma a un historial reciente de desastres similares; en abril, al menos 150 personas murieron en el norte de Afganistán debido a inundaciones, cifra que el Programa Mundial de Alimentos elevó a más de 300. Para más información sobre la situación en Afganistán, consulte fuentes confiables.

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