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La administración Trump ha ordenado a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias que suspenda el despliegue de cientos de trabajadores humanitarios en áreas devastadas por desastres en todo Estados Unidos mientras el Departamento de Seguridad Nacional está cerrado, según fuentes y mensajes internos obtenidos por CNN.
El nuevo edicto llega a pesar de que la mayoría de los despliegues se financian a través de un Fondo de Ayuda para Desastres que no se ve afectado por el cierre parcial del Gobierno.
Un mensaje interno dirigido a los líderes de FEMA el martes indicó que el DHS, organismo que supervisa la agencia, ha ordenado a FEMA suspender todos los viajes. La orden entró en vigor el miércoles.
Cualquier viaje a áreas que aún se están recuperando de tormentas severas ahora requerirá la aprobación de los líderes del DHS, que supervisa FEMA.
Más de 300 socorristas de FEMA se estaban preparando para próximas asignaciones, pero se les ordenó que se retiraran, incluidos algunos que actualmente se encuentran en un centro de capacitación, según los mensajes de la agencia.
El personal de FEMA que ya trabaja en importantes labores de recuperación, como la que aún se lleva a cabo en los estados del sur afectados por el huracán Helene hace dos años, permanecerá en el terreno y no podrá regresar a casa a menos que su asignación esté a punto de finalizar, según los mensajes.
Por ahora, ningún nuevo personal puede incorporarse ni relevarlos sin la aprobación explícita del DHS.
“Si no podemos conseguir personal en Florida o Carolina del Norte para ayudar a validar los daños causados por Helene, no podremos aprobar la financiación de esos proyectos”, declaró a CNN un funcionario de FEMA que pidió no ser identificado. “Si no podemos dotar de personal a un Centro de Recuperación por Desastre en el estado de Washington o Alaska, ¿cómo podrán las personas obtener ayuda con sus solicitudes de asistencia?”
El DHS emitió un comunicado atribuido a un portavoz de FEMA, en el que afirma que las restricciones de viaje “no son opcionales, sino necesarias para cumplir con la ley federal”. El comunicado indica: “Los viajes de FEMA relacionados con desastres activos no se cancelan”.
“Si bien algunas actividades no esenciales se pausarán o reducirán, FEMA sigue comprometida a apoyar a las comunidades y responder a incidentes como el huracán Helene”, reza el comunicado.
Semanas antes del cierre, en medio de los esfuerzos por reformar FEMA y reducir costos, los líderes del DHS habían estado discutiendo restricciones de viaje, comentaron a CNN dos fuentes familiarizadas con el asunto.
Las labores de recuperación ante desastres y los viajes suelen financiarse a través del Fondo de Ayuda para Desastres de FEMA, un fondo independiente asignado por el Congreso y que no se ve afectado por la actual interrupción de la financiación del DHS, según informaron diversas fuentes.
En diciembre, el DRF contaba con aproximadamente US$ 7.000 millones disponibles.
“No es que no haya dinero”, indicó una fuente de FEMA a CNN.
Michael Coen, exjefe de gabinete de FEMA durante las administraciones de Obama y Biden, criticó la medida y declaró a CNN: “Están desesperados por mostrar las consecuencias del cierre, pero el DRF no se ve afectado por la falta de asignación. En el segundo año, el DHS sigue siendo un equipo de aficionados, como lo demuestra esta microgestión y la desconsiderada indiferencia hacia las comunidades que se recuperan de los desastres financiados por FEMA”.
Aún no está claro en qué medida la congelación de viajes podría afectar los esfuerzos de recuperación del desastre en todo el país.
Un alto funcionario, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dudó que la orden impidiera a FEMA responder a un desastre repentino y catastrófico porque el DHS tiene la flexibilidad de reautorizar estos despliegues.
“En definitiva, todavía no es un golpe enorme, sino simplemente otra medida que dificulta que los sobrevivientes obtengan la ayuda que necesitan”, declaró a CNN otro alto funcionario de FEMA. “Es otra forma de seguir desangrándonos y arruinando la misión”.
Las restricciones de viaje son similares a otra política estricta implementada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el año pasado, que exige su aprobación personal para cualquier gasto superior a US$ 100.000.
Esta norma ha generado un enorme retraso en la financiación de FEMA para la preparación ante desastres y emergencias, que aún espera su aprobación, lo que ha generado una gran frustración entre los miembros del Congreso y los funcionarios estatales.

La congelación de viajes se produce después de que el presidente Donald Trump prometiera que FEMA desempeñaría un “papel clave” en una respuesta federal al derrame masivo de aguas residuales en el río Potomac, al tiempo que criticaba a los demócratas de Maryland, particularmente al gobernador Wes Moore.
Tras los comentarios del presidente, Noem tuiteó que “los demócratas en el Congreso han cerrado la financiación de @FEMA, dejando a nuestros empleados que trabajan duro sin paga, pero FEMA ahora está interviniendo para coordinar la limpieza de uno de los derrames de aguas residuales más grandes en la historia de Estados Unidos”.
Sin embargo, hasta el momento, FEMA ha desplegado pocos recursos, si es que ha desplegado alguno, para ayudar con el derrame de aguas residuales, según tres funcionarios de la agencia. El informe diario de FEMA del miércoles indicó que seguía monitoreando la situación.
Trump pareció aclarar sus comentarios en Truth Social el martes, instando a los funcionarios locales de Maryland, Virginia y Washington a “ponerse a trabajar INMEDIATAMENTE”, y agregó: “si no pueden hacer el trabajo, tienen que llamarme y pedir, cortésmente, que lo arregle”.
En una carta emitida el miércoles por la noche, la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, hizo seguimiento a la oferta de Trump y le pidió al presidente que declare el derrame de aguas residuales como un desastre mayor, una designación que desbloquearía el apoyo federal.
Mientras tanto, Moore acusó el miércoles a Trump de mentir y poner en riesgo la salud de las personas, diciendo: “Esta tubería de aguas residuales de la que habla está en tierras federales y durante estas últimas cuatro semanas la administración Trump-Vance no ha actuado”.
El gobernador dijo que culpar a Maryland es “una tontería. Es hipócrita, absurdo y tiene motivaciones políticas”.
Esta historia ha sido actualizada con detalles adicionales.
Aleena Fayaz de CNN contribuyó a este informe.
