Colombia
La Familia Castañeda, con 33 estampas, marcó el 4 de enero y volvió a reunir multitudes en el Carnaval de Negros y Blancos.

“Hago saber con la llegada gloriosa de la familia Castañeda, le arrebato el mando a la rutina, destierro el aburrimiento y declaro oficialmente abierto el Carnaval de Negros y Blancos 2026”dijo Pericles Carnaval el personaje emblemático que funge como el “alcalde festivo” para dar inicio a la fiesta más importante de Pasto.
El 4 de enero, la capital de Nariño volvió a vibrar con una de las jornadas más simbólicas del Carnaval de Negros y Blancos: la llegada de la Familia Castañeda, que presentó 33 estampas a lo largo del recorrido y volvió a convocar a multitudes alrededor de una de las tradiciones más antiguas y reconocidas de la fiesta.
Pericles Carnaval y la Reina del Carnaval 2026. Foto:Juan Pablo Rueda/EL TIEMPO.
Desde el sector de Capusigra hasta la avenida Alfonso Zambrano, la Senda del Carnaval se convirtió en un corredor de memoria viva, donde desfilaron escenas que evocaron la vida rural y urbana de la región, los oficios de antaño, los personajes entrañables y las costumbres que siguen siendo parte esencial de la identidad nariñense.
La edición de este año tuvo, además, un acento especial con la conmemoración de los 100 años del Corso de Flores, el primer desfile formal y masivo de Pasto y antecedente inmediato del Carnaval de Negros y Blancos. Bajo esta temática, las actuaciones de los artistas se plantearon como una regresión simbólica en el tiempo, invitando a los espectadores a acompañar un viaje por la historia festiva de la ciudad y celebrar la riqueza cultural que la define.
La Familia Castañeda en el Carnaval de Negros y Blancos 2026. Foto:Juan Pablo Rueda/EL TIEMPO.
Aunque son varias las versiones sobre el origen de la llegada de la Familia Castañeda a Pasto, la referencia más antigua se remonta a 1928. Así lo sustenta la historiadora Lydia Inés Muñoz Cordero, a partir de una entrevista realizada en 1982 al periodista ipialeño Alfredo Torres Arellano, uno de los principales fiesteros de la época.
Según este relato, se trataba de una familia campesina proveniente de El Encano que hacía paso por Pasto con destino al santuario de Las Lajas, para pagar una promesa. Su equipaje —cargado de cachivaches, corotos, petacas, utensilios y animales domésticos— daba cuenta de un viaje largo y austero. “¡Viva la Familia Castañeda!”, habría exclamado Torres Arellano al verlos llegar en cabalgata, bautizándolos con ese apellido en recuerdo de una familia de artistas que había conocido en Guayaquil en 1920.
Con el paso del tiempo, el desfile se pobló de figuras pintorescas que hoy son inseparables del 4 de enero: la abuela extravagante, la hija embarazada que se alista para casarse de blanco, los niños traviesos —interpretados por adultos—, las mujeres de “vida alegre” —representadas por hombres— y el cura borracho.
Año tras año, estas representaciones han grabado el componente hispano del Carnaval Andino de Negros y Blancos y han consolidado a la Familia Castañeda como el principal retrato alegórico de esta jornada, símbolo del encuentro, el retorno, la hospitalidad y la memoria colectiva.
La Familia Castañeda en el Carnaval de Negros y Blancos 2026. Foto:Juan Pablo Rueda/EL TIEMPO.
En 2026, la temática de los 100 años del Corso de Flores se tradujo en una amplia serie de estampas que recorrieron la senda: la llegada de la Familia Castañeda; Romelia y el cantar de los calzones; las vacas locas de Obonuco en los años noventa; el Corso como prólogo del Carnaval y el festival estudiantil de 1926; San Pedro de la Laguna y sus celebraciones; “Con el permiso de la Michita Linda”; “¡Ey, llegaron los Castañeda!”; la serpentina de 1926 como símbolo de juego y cultura; “De la flor al Carnaval”; las culturas migrantes del corso de 1927; el Corso de Flores como “cien años mostró cultura y alegría”; los oficios de antaño de Pasto; “Del campo al carnaval”; las mingas, la Pacha Mama, la génesis del carnaval andino y una tierra que canta al hablar.
Las actividades continúan este lunes con el Día de los Negros, una jornada en la que la ciudadanía se pinta el rostro de negro y toma las calles para bailar, en recuerdo del día de libertad que tenían los esclavos.
El 6 de enero se celebrará el Día de los Blancos, con el Gran Desfile Magno de carrozas y comparsas, considerado el acto central del Carnaval, que exalta la unión de razas entre juegos y espuma.
Para esta edición se proyecta la llegada de más de 250.000 visitantes y un impacto económico cercano a 1,5 billones de pesos para la región.







