Colombia
‘La Inmaculada’ de ‘Pipe Tuluá’ sigue con su ‘escuela de sicarios’ y alianzas con ‘Rastrojos’ y disidentes en la recuperación de bienes de testaferros

La banda ‘la Inmaculada’, peligroso grupo armado de Tuluá, que se autodenomina como ‘la Oficina’ en este municipio del centro del Valle del Cauca, mantiene las herencias de temidos capos de la mafia de los carteles del norte del Valle y de Cali, así como de paramilitares, con ‘los Rastrojos’, además del ‘clan del Golfo’ o antiguo ‘clan Úsuga’, para conformar la ‘Gran Alianza’ con el extraditable ‘Pipe Tuluá’, como uno de sus cabecillas.
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‘Pipa Tuluá, derecha. El presidente Gustavo Petro, a la izquierda. Foto:archivo
Esta alianza ha sostenido, inclusive, vínculos con disidentes de las Farc del frente ‘Jaime Martínez’, para recuperar bienes de testaferros, como alias Mascota, al recordar el caso del secuestro del niño Lyan, el 3 de mayo de 2025, en zona de Jamundí.
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Las órdenes fueron impartidas por ‘Diego Rastrojo’ y la ‘Gran Alianza’ había dictaminada en una de las reuniones que narcotraficantes de este grupo tuvieron en 2025 que el menor no podía sufrir ningún daño. La disidencia de ‘Jaime Martínez’ estuvo de acuerdo con el secuestro del niño planeado, principalmente, por la ‘Gran Alianza’.
Este grupo tuvo otras reuniones para analizar el tema de las rutas de las drogas con ‘Pipe Tuluá’ en la cárcel y en camino de la extradición.
Más de 300 menores en la banda
‘La Inmaculada’ es una ‘oficina de cobro’ para ajustes de cuentas por drogas, por parte de la ‘Gran Alianza’, de acuerdo con fuentes de la Policía Valle.
La banda viene entrenando a más de 300 menores de edad reclutados y en buena parte de los casos son obligados o manipulados con pagos de cuantiosas sumas de dinero.
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Dos de ellos aparecieron en un video hablando del deseo que aún mantiene la banda, bajo órdenes de ‘Pipe Tuluá’, de ser parte del proceso de ‘paz total’ del presidente Gustavo Petro.
Claro está que para expertos consultados por EL TIEMPO, esta es una distracción para seguir delinquiendo desde Colombia, como lo han hecho desde 2022, las bandas ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ de Buenaventura, donde la fragilidad de los diálogos por la carencia de un marco sociojurídico generó su fractura en 2025.
Pero años atrás mantuvieron sus actividades ilícitas en la ciudad puerto y por fuera del país, alcanzando ciudades de Chile. En su historial aparecen homicidios, extorsiones con cobros de ‘gota a gota’, secuestros, desapariciones y narcotráfico, similares a los de ‘la Inmaculada’.
Alias Pipe Tuluá, cabecilla de ‘La Inmaculada’. Foto:Policia Nacional
Los entrenamientos
En ‘la Inmaculada’, por ejemplo, cuando atraen a los menores y los vinculan a la banda criminal los ponen primero en acciones de microtráfico, como campaneros y expendedores de drogas. Pero no sin antes iniciarlos en el consumo de alucinógenos.
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Poco a poco, cuando van escalando y pasan a ser entrenados en manejo de armas, como revólveres, pistolas, miniuzis y fusiles. Según una fuente oficial de la Policía, en estos casos involucran a escuelas de seguridad privada o sitios de entrenamiento ilegales en zona rural con dianas o láminas, a larga y corta distancia.
Como en un entrenamiento, empiezan a conocer las armas, a cargarlas con las municiones, aprenden a manejarlas, a cómo sostenerlas con ambas manos, con los brazos estirados y cómo adiestrarse con la mirada frontal para luego disparar a determinadas distancias. El grupo armado realiza estos entrenamientos en zonas rurales y apartadas.
En ‘la Inmaculada’ de Tuluá, de acuerdo con fuentes de la Policía Nacional, la banda los ubica, sobre todo, de familias vulnerables en barrios y sectores de escasos recursos, como Brisas del Valle y San Francisco, junto al río tutelar. Son sectores de casas en ladrillo, pero también las hay en esterilla y madera en la orilla del río Tuluá con caminos en trocha y algunas vías pavimentadas.
Estos menores comienzan a ser atraídos con ofertas de pagos mensuales de más de 3 y 5 millones de pesos, para ‘encargos’ grandes que pueden superar los 15 y los 20 millones de pesos, dependiendo del nivel de la ‘tarea’.
Uno de los ‘aprendices’ ha sido Chinga Miguel, de 17 años, en cuya historia hay dos fugas en menos de tres meses de un centro para menores que infringen la ley.
Había sido aprehendido el 31 de diciembre de 2023, en esa noche de celebración de Año Nuevo. Las autoridades lo señalaron como la persona que le habría disparado al concejal de Tuluá Eliécid Ávila, en ese final de 2023. Ese impacto mató al cabildante, dos días después, el 2 de enero de hace dos años.
‘Chinga’ ha sido uno de los sicarios a sueldo, al servicio de la ‘la Inmaculada’. Estuvo en el centro El Redentor, en Bogotá, y de allí se escapó.
El conservador Carlos Arturo Londoño, y la de líderesa y funcionaria Claribet Ocampo, asesinados el 19 de abril de 2024, también figuran entre las víctimas de ‘Chinga’.
Estos hechos se sumaron al posterior crimen del concejal de Jamundí John Freddy Gil, del Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais). Ocurrió el 27 de abril de ese 2024.
Autoridades con mayor pie de fuerza contra los violentos en Valle y Cauca. Foto:Juan Pablo Rueda Bustamante
‘Chinga’ es señalado, además, del asesinato del periodista Marcos Efraín Montalvo, el 19 de septiembre de 2021.
Volverlos adictos a las drogas ya la cocaína rosa, además de usar videojuegos
La banda aprovecharía que son niños y adolescentes de familias vulnerables, muchos de ellos sin figuras maternas o paternas, de estratos bajos que se vuelven consumidores. adictos a sustancias alucinógenas, entre ellas, cocaína rosa o 2CB, como una manera de manipulación por la banda que está bajo el mando de los hermanos Marín Silva: Andrés Felipe (‘Pipe’), Mauricio (‘Nacho’) y Édison (‘Carevieja’).
Los menores también son atraídos con videojuegos relacionados con matar personas para pasar a la realidad, suministrándoles armas de corto alcance, entrenando en esos campos en zona rural.
Carlos Arturo Londoño, concejal asesinado por órdenes de ‘La Inmaculada’ de Tuluá. Foto:archivo particular
Eliécid Ávila. El atentado fue el 31 de diciembre de 2023 y murió el 2 de enero de 2024. Foto:archivo particular
La tendencia a instrumentalizar a los menores de edad. por parte de bandas criminales, como grupos delincuenciales organizados y hasta grupos residuales de las Farc oy de la guerrilla del Eln, viene registrándose en las últimas décadas.
A Cali llegan los tentáculos de la ‘Gran Alianza’
En Cali, los también menores son usados para cometer delitos en la ciudad, entre ellos, asesinatos, lesiones, portes de armas y tráfico de drogas, exponiéndolos, además, a que no solo se convertirán en victimarios, sino en víctimas de homicidios.
La ‘Gran Alianza’, con alias Fénix, tiene presencia en la capital del Valle del Cauca para cometer sicariato en el oriente de la capital vallecaucana con menores de edad en grupos delincuenciales, de la mano de jóvenes mayores de 18 años.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) ha venido reportando que la situación es preocupante, si tiene en cuenta que la reincidencia de adolescentes en delitos es de uno de cada cinco menores.
Los principales casos de aprehensiones en el último año fueron por fabricación, tráfico y porte de armas, así como por microtráfico.
En el caso del crimen de una menor de 17 años, cuando al mediodía del 27 de abril de 2023 salía de sus clases en el colegio, un hombre la siguió y le disparó dos veces con silenciador en su cabeza. La hipótesis de las autoridades se basó en un ajuste de cuentas por microtráfico en esa zona del humilde barrio Alto Jordán, en la ladera de Cali.
Un menor de 16 años habría participado con dos adultos en el atroz asesinato de dos hombres, cuyas cabezas fueron arrojadas a vías del barrio Petecuy, en el nororiente caleño, en julio de 2022.
Entre 500 y 800 adolescentes del Valle del Cauca ingresan en promedio al sistema judicial, cada año.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
CORRESPONSAL DEL TIEMPO
CALI
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