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La marca china de coches BYD se empieza a ‘comer’ a Tesla en número de ventas

Lo que hace apenas unos años parecía impensable hoy ya es una realidad incómoda para Silicon Valley: el liderazgo del coche eléctrico en Europa ya no es cosa de Tesla. La batalla se está decantando, y lo hace un favor de BYD. El fabricante chino avanza a paso firme en el Viejo Continente mientras la marca de Elon Musk entra en una fase de desgaste comercial, estratégico… y también reputacional.
Los números empiezan a hablar por sí solos. BYD ha disparado sus ventas en Europa gracias a una combinación letal para sus rivales: precios más bajos, una gama mucho más amplia y una ejecución industrial implacable. Tesla, en cambio, empieza a mostrar síntomas claros de agotación.
De dominador absoluto a perder impulso
Tesla sigue siendo una marca fuerte, pero ya no crece como antes. Tras cerrar 2024 con 1,79 millones de coches vendidos, las previsiones para 2026 apuntan a 1,6 millones de unidades, una cifra inferior que confirma una tendencia a la baja. El golpe se nota especialmente en Europa, donde el Model 3 y el Model Y —su verdadero pilar comercial— han pasado de mover unas 480.000 unidades en el tercer trimestre a alrededor de 400.000 en el cuarto.
El problema no es solo la caída de ventas, sino la falta de renovación real del catálogo. Tesla sigue dependiendo de los mismos modelos, mientras proyectos largamente anunciados como el Roadster o el coche “asequible” siguen sin materializarse. El Cybertruck, por su parte, continúa siendo casi anecdótico fuera de Estados Unidos.
BYD: volumen, variedad y precios ajustados
Frente a esa estrategia minimalista, BYD juega otra partida. En 2024 vendió cerca de 1,7 millones de puros eléctricos, cifra que aumentó hasta 2,25 millones en 2025. Si se suman los híbridos enchufables, el grupo chino cerró el año pasado con 4,6 millones de vehículos entregados, una escala que hoy ningún fabricante occidental puede igualar.
Su fortaleza está en la diversidad: urbanos eléctricos, SUV, berlinas, modelos de corte premium, flotas comerciales e incluso autobuses. BYD está en todos los frentes, y eso le permite adaptarse mejor a un consumidor europeo cada vez más sensible al precio.
Y ahí está la clave. Incluso con los aranceles europeos —un 17% adicional para BYD más el 10% estándar—, sus modelos siguen siendo más baratos. Un Tesla Model 3 ronda los 41.000 euros; un BYD Dolphin parte de unos 35.500, y el Dolphin Surf baja hasta los 22.990 euros. Resultado: en mayo de 2025, BYD matriculó más eléctricos que Tesla en Europa por primera vez.
Pero el declive relativo de Tesla no se explica solo por el producto. Elon Musk se ha convertido en un problema para su propia marca. Su creciente exposición política, tanto en Estados Unidos como en Europa, ha erosionado la percepción de Tesla entre muchos compradores.
Un estudio de la Universidad de Yale lo cuantifica sin rodeos: las ventas de Tesla habrían sido entre un 67% y un 83% mayores sin la actividad política de Musk. En términos reales, eso supone hasta 1,26 millones de coches menos vendidos. Un coste altísimo para una empresa que vive del volumen.
Nada indica que Tesla vaya a desaparecer, pero sí que ha dejado de ser intocable. BYD ha demostrado que puede competir —y ganar— en precio, volumen y presencia industrial. La percepción del cliente ha cambiado y la etiqueta “marca china” ya no espanta como antes.







