Economia
La paradoja de la vivienda en Colombia
Aunque en 2025 las ventas de vivienda completaron tres años consecutivos de recuperación, las cifras aún distan de las más de 249.000 unidades que se llegaron a comercializar durante el pico de 2021.
Cifras de Camacol revelan que el año pasado se vendieron 173.632 viviendas, lo que representa un incremento del 12,4 por ciento frente al acumulado de 2024. De este total, 117.099 fueron viviendas de interés social (VIS) y las 56.533 restantes, No VIS.
Este dato es comparable con los registros de 2018, cuando se vendieron más de 176.300 unidades, pero están muy lejos de lo que Colombia necesita para responder a la formación de cerca de 370.000 hogares nuevos cada año.
“Se presentaron señales de recuperación que nos permitieron confirmar que, a pesar del entorno fiscal complicado y una inflación que impactó a varios sectores de la economía, las familias colombianas querían adquirir una vivienda formal”, destacó el presidente de Camacol, Guillermo Herrera.
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Foto:iStock
Lo que jalonó este crecimiento en las ventas fue la vivienda No VIS de clase media, además de tasas de interés más favorables y los subsidios que entregan las Cajas de Compensación Familiar.
Otro factor clave fueron los programas propios que implementaron algunos gobiernos locales para contrarrestar la suspensión de ‘Mi Casa Ya’, que atendía a las familias interesadas en comprar vivienda social.
Al revisar los datos por regiones, se destaca que de 20 zonas analizadas, 10 registraron incrementos anuales en ventas; sobresalen Meta, Quindío, Antioquia, Atlántico y Bogotá con repuntes que superan el 20 por ciento.
Por el contrario, Bolívar (-82 por ciento), Norte de Santander (-31,6 por ciento) y Nariño (-28,6 por ciento) reportaron las peores caídas entre los 10 departamentos que cerraron el 2025 con cifras negativas.
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Guillermo Herrera, presidente de Camacol. Foto:Camacol
Los lanzamientos de nuevos proyectos fueron otro indicador del sector vivienda que mostró signos de recuperación durante 2025. Crecieron un 15,3 por ciento, llegando a 140.365 unidades; no obstante, esta es la tercera cifra más baja desde 2013.
El segmento No VIS lideró el crecimiento con un repunte del 24,3 por ciento, y aunque la VIS también mostró una variación positiva, lo hizo a un ritmo menor, del 10,9 por ciento.
Lo que sí no ha logrado despegar son las iniciaciones de obra, que en 2025 llegaron a 115.687 unidades tras una caída del 17,4 por ciento. Datos de Camacol indican que esta es la cifra más baja desde 2012.
Según explicó el gremio, las iniciaciones responden a decisiones de inversión de largo plazo que requieren certidumbre en costos, reglas claras y estabilidad en el entorno macroeconómico y regulatorio; pero eso es “justamente lo que ha faltado” durante los últimos años.
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Foto:Archivo EL TIEMPO
El incremento del 23 por ciento del salario mínimo para 2026 cambió por completo las expectativas del sector. Este aumento tiene efectos directos sobre los costos de construcción, la inflación y las tasas de interés, lo cual altera por completo la viabilidad financiera de un proyecto de vivienda.
A esto se suma la menor disponibilidad de subsidios nacionales, la incertidumbre frente a anuncios regulatorios sobre control de precios en la VIS, y un entorno fiscal que limita la inversión pública.
“En ese contexto, muchos proyectos que estaban en fase de planeación o preventa no logran dar el paso hacia la iniciación de obra porque el riesgo se volvió demasiado alto”, aseguró el presidente de Camacol a EL TIEMPO.
Aunque el comportamiento general de las iniciaciones fue negativo, el segmento No VIS registró un leve crecimiento anual del 1,2 por ciento, insuficiente para compensar la caída del 24 por ciento de la VIS.
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Foto:Contex
¿Qué le espera al sector vivienda en 2026?
De cara al 2026, Camacol mantiene una postura conservadora, dado que el panorama para el sector vivienda es absolutamente retador y está altamente condicionado al entorno macroeconómico y regulatorio.
En ese sentido, las iniciaciones podrían seguir cayendo hasta las 85.000 unidades este año, lo que implicaría una reducción cercana al 26,5 por ciento frente a las 115.687 registradas en 2025.
“Esto es especialmente preocupante porque nos aleja aún más de la capacidad de producir vivienda formal al mismo ritmo de la formación de nuevos hogares. Esto aumentaría la informalidad urbana, afectando directamente la equidad y la calidad de vida de los hogares”, manifestó el líder gremial.
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Guillermo Herrera, presidente de Camacol. Foto:Camacol
Los lanzamientos probablemente seguirán esta misma tendencia, en un contexto poco propicio para impulsar nueva inversión. En ventas, el desempeño dependerá, en buena medida, de la ejecución de los programas locales de vivienda y de la evolución de las tasas de interés hipotecarias.
En este escenario, Camacol estima que se podrían comercializar entre 150.000 y 190.000 viviendas. “La demanda existe, pero si no se dan las condiciones para que los proyectos sean viables financieramente, la oferta no responderá”, agregó Guillermo Herrera.
Por ello, el gremio insiste en que la recuperación del sector en 2026 requiere reglas claras, estabilidad jurídica, una política de subsidios predecible y decisiones macroeconómicas responsables.
