Colombia
La última llamada del exmánager de Diomedes Díaz: la clave que descartó robo y homicidio en Santa Marta

Las autoridades judiciales confirmaron los hallazgos finales de la investigación sobre la muerte de Manuel José Páez Álvarez, exmánager de Diomedes Díaz, cuyo cuerpo fue descubierto el 30 de diciembre en un área del cerro que conecta El Rodadero con las playas de Inca Inca y Calderón, en Santa Marta.
Según la Policía Metropolitana de Santa Marta, no se trató de un robo, asesinato ni accidente. Esta conclusión se basa en el análisis de la escena, el estado del cuerpo, la falta de signos de violencia y un aspecto crucial: la última llamada telefónica realizada por Páez Álvarez antes de ser hallado sin vida.
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El cuerpo de Manuel José Páez fue descubierto en la parte baja del cerro alrededor del mediodía. A partir de ese momento, se activaron los protocolos judiciales pertinentes, que incluyeron el levantamiento del cuerpo y la recolección de pruebas en la escena.
Las autoridades señalaron que el área es frecuentada por caminantes y deportistas, motivo por el cual inicialmente se investigaron distintas hipótesis. Sin embargo, con el avance de la investigación, los indicios sugirieron que no hubo intervención de terceros.
La investigación reveló que Isabela Páez Ariza, hija del exmánager, fue la última persona en hablar con él. La comunicación ocurrió minutos antes de que se encontrara el cuerpo.
En su testimonio ante las autoridades, la joven afirmó que la conversación no fue rutinaria. Según su relato, su padre se despidió, agradeció el tiempo compartido y manifestó que no deseaba continuar. Después de esa llamada, no volvieron a comunicarse.
“Se estaba despidiendo. Agradeciendo el tiempo juntos, la vida, los momentos. Dijo que ya no quería estar”, relató la joven a los investigadores, según El Tiempo.
Este testimonio permitió a los investigadores reconstruir con claridad la secuencia de los hechos y deducir que Manuel José Páez era consciente de lo que iba a suceder.
El comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Jaime Ríos, confirmó que el cuerpo fue hallado con todas sus pertenencias, incluyendo el teléfono celular, documentos y objetos de valor.
“Según el material recopilado y los testimonios familiares, podemos concluir que no hubo intervención de terceros. Se descarta la posibilidad de robo o asesinato”, señaló el oficial.
Asimismo, se observó la ausencia de señales de forcejeo, lesiones defensivas o cualquier trazas de violencia externa, lo que permitió descartar un incidente criminal.
Durante la investigación, la familia proporcionó información significativa sobre el estado de salud de Páez Álvarez. Su hija indicó que sufría de antecedentes de ansiedad y depresión, condiciones que eran conocidas por su círculo cercano.
Las autoridades determinaron que el exmánager había organizado sus actividades con anticipación. Vestía ropa cómoda, típica para caminatas en esa zona, y siguió una ruta que conocía bien.
Los investigadores concluyeron que no se trató de un evento impulsivo, sino de una decisión premeditada.
Tras conocer los resultados preliminares de la investigación, Isabela Páez se trasladó a Santa Marta para llevar a cabo los procedimientos legales y reclamar el cuerpo de su padre.
Posteriormente, los restos fueron llevados a Ocaña, Norte de Santander, donde la familia llevó a cabo el entierro de manera privada.
Manuel José Páez Álvarez fue una figura destacada en la industria musical colombiana, especialmente dentro del género vallenato. Entre 2005 y 2013, formó parte del equipo empresarial de Diomedes Díaz, periodo en el que estuvo involucrado en la organización de conciertos, giras nacionales e internacionales y negociaciones contractuales.
Su trabajo se desarrolló principalmente en el ámbito administrativo y operativo, lejos de la atención mediática, pero con una influencia directa en la estructura empresarial del artista.
En sus últimos años, Páez Álvarez vivía en Santa Marta, donde llevaba una vida alejada del foco público y relacionada con actividades cotidianas.
La Policía Metropolitana de Santa Marta confirmó que el caso ha sido cerrado y que no hay fundamentos para continuar con una investigación penal.
Las autoridades reafirmaron que no hay delito que investigar ni responsables por identificar, y que la información recopilada permite descartar cualquier intervención externa.
La última llamada telefónica, junto con el análisis técnico y de testimonios, fue fundamental para establecer las circunstancias de fallecimiento y dar por finalizado el proceso judicial.







