Economia
Impacto del Fin del 4×1000 en Colombia: Perspectivas de Analistas y Expertos en Economía

En la actualidad, Colombia se prepara para la reforma fiscal anunciada por el gobierno del presidente Gustavo Petro, la segunda de su gestión y en la anticipación de recibir un proyecto formal desde el Ejecutivo, el país ha reabierto el diálogo sobre cuál debería ser el modelo tributario adecuado para garantizar la estabilidad financiera del país.
Aunque ya hay indicios de lo que podría incluir la formalización de impuestos sobre juegos de azar y se han comenzado a implementar las modificaciones fiscales correspondientes a la conmoción interna para el Catatumbo, todavía hay quienes argumentan que esto no es indispensable y que se debería considerar más bien una optimización del gasto y mejorar la efectividad de la Dian.
Otras novedades: Los datos en redes sociales que EE. UU. planea solicitar si pide la ‘green card’
En general, cuando el país se encuentra en este tipo de situaciones, no faltan los que dentro de sus propuestas mencionan un impuesto que, aunque se dijo en sus inicios que sería temporal, ya ha estado presente por más de 30 años entre los tributos que financian las arcas nacionales. Me refiero al conocido 4X1.000.
Este tributo comenzó a finales de los años 90 como el 2X1000, como una medida de urgencia para afrontar la crisis económica de aquel tiempo. Sin embargo, más de dos décadas después, este impuesto sigue activo y se ha consolidado como una fuente estable de ingresos para el Estado, a pesar de los múltiples intentos de eliminarlo o disminuirlo.
Pago de impuestos
iStock
¿Qué sucederá si se descontinúa?
Un reciente estudio realizado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, se ocupó de analizar qué ocurriría si se eliminara este impuesto, considerando que en varias ocasiones se ha debatido acerca de su eliminación, pero al final se conserva, bajo la justificación de que es esencial para la estabilidad fiscal y los objetivos de recaudo.
Según Fernando Bello, docente del área de Administración, Contaduría y Mercadeo de Utadeo, “este tributo afecta cada transacción financiera llevada a cabo en cuentas bancarias, impactando tanto a personas como a empresas”.
Puede que le interese: Bajos niveles de ahorro e inversión en Colombia, ‘palo’ en la rueda para el crecimiento
Mientras tanto, Edgar Jiménez, profesor especialista en finanzas del área de Administración, Contaduría y Mercadeo de esta misma institución, destaca que su anulacióntendría consecuencias fiscales considerables, al tiempo que enfatizó la función esencial de este impuesto en el equilibrio fiscal y su efecto en la inclusión financiera.
“El 4×1000 representa cerca del 5% del total de la recaudación fiscal en Colombia. Para contextualizar, el monto recaudado por este impuesto es cinco veces superior a lo que el país obtiene del impuesto a los combustibles. Esta situación convierte su eliminación en un reto, ya que el Estado tendría que localizar una fuente alternativa de financiamiento para cubrir el déficit que dejaría”, comentó Jiménez.

Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia
Fuente: Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia
Analizando datos de la Dian, los investigadores señalaron que en 2024, el 4×1000 generó aproximadamente $15 billones, una cifra que para ellos es complicada de sustituir y que, de ser eliminado, debería ser compensada con otro impuesto, como un aumento del IVA, afectando así directamente el consumo y teniendo un impacto más amplio en la economía.
“Si se suprimiera el 4×1000, el Gobierno tendría que suplir esa cantidad con otro impuesto, lo que podría implicar un incremento del IVA al 21% o 22%”, aseguró Jiménez, quien precisó que “reducir gastos no es una solución sencilla, dado que el país tiene obligatorias responsabilidades en pensiones, salud y educación”.
Consulte también: Movida Millicom-Telefónica: Gobierno aún no define su salida de Coltel
Efectivo e informalidad
Es pertinente señalar que no todos los resultados de una posible eliminación serían adversos, ya que para los analistas autores del informe podría fomentar un aumento en la bancarización y disminuir el uso del efectivo en transacciones de alto volumen.
“En la actualidad, este impuesto desalienta la utilización de cuentas bancarias y promueve el manejo de efectivo, lo que, además de constituir un riesgo de seguridad para las personas, restringe el crecimiento del sistema financiero”, expresaron.

Archivo Portafolio.co
En este contexto, recordaron que la bancarización es vital para el progreso económico, ya que simplifica las transacciones, abarata costos y mejora la seguridad, dado que es mucho más eficiente realizar una transacción electrónica que llevar consigo grandes sumas de dinero en efectivo, lo cual es relevante considerando los niveles de inseguridad actuales.
Adicionalmente, señalaron que el debate en torno al 4×1000 ha planteado la posibilidad de reformarlo para volverlo más progresivo o sustituirlo por otros impuestos. No obstante, para ellos el problema continúa siendo el mismo: si se descontinúa, es necesario encontrarotra fuente de ingresos.
“Podríamos reducir el 4×1000 y compensarlo con un incremento en el impuesto sobre la gasolina, que actualmente recauda únicamente $3 billones anualmente. Siempre será un juego de desplazar los recursos de un lugar a otro”, comentó Jiménez.
Más información: ¿Qué es el precio ancla y de qué manera lo utilizan los comercios?
Aprender a gestionarlo
Respecto a lo que pueden hacer los colombianos, desde la Universidad Jorge Tadeo Lozano señalaron que existen múltiples estrategias para reducir el impacto del 4×1000, como transferir fondos entre cuentas de la misma entidad bancaria, utilizar fondos de inversión colectiva o cuentas de ‘Ahorro para el Fomento de la Construcción’ – AFC.
“Sin embargo, todavía hay una porción considerable de la población que prefiere manejar su dinero en efectivo para eludir este impuesto, lo que incrementa los riesgos de seguridad y limita el acceso a productos financieros”, afirmaron.
Con todo esto, independientemente de la decisión que pudiera tomarse en este ámbito, los especialistas advirtieron que sin una estrategia definida se podría provocar un grave impacto en las finanzas públicas, por lo que solicitaron considerar que toda reforma tributaria busca optimizar el recaudo, ya que los gastos siempre tienden a crecer. No se trata solo de un asunto de Colombia, sino de cualquier nación con un sistema fiscal organizado.






