Economia
los hallazgos del estudio del BID sobre conductores de Uber en Colombia

Los conductores de plataformas digitales como Uber en América Latina se han convertido en un grupo laboral cada vez más relevante dentro de la economía regional. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado “Conduciendo a través de la economía gig en América Latina: perspectivas y opiniones de los conductores de Uber sobre necesidades, riesgos y oportunidades”, analizó las condiciones económicas, sociales y laborales de quienes trabajan en este tipo de plataformas, con datos que incluyen el caso de Colombia.
El informe, elaborado por Oliver Azuara, Mariana Lugo y Oscar Jaramillo, muestra que el trabajo en aplicaciones de movilidad se ha consolidado como una alternativa para generar ingresos, aunque también refleja vulnerabilidades económicas, niveles elevados de endeudamiento y una limitada cobertura de protección social.
Según el análisis, una parte importante de los conductores utiliza esta actividad para cubrir gastos esenciales del hogar. El 64 por ciento de los encuestados en la región afirmó que destina sus ingresos a necesidades básicas, mientras que el 44 por ciento señaló que aumenta sus horas de trabajo en la plataforma cuando enfrenta presiones financieras.
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Un perfil laboral que cambia en la región
El estudio del BID describe a los conductores de Uber en América Latina como un grupo heterogéneo que no encaja completamente dentro de las categorías tradicionales del mercado laboral. La mayoría son hombres, 91 por ciento tiene una edad promedio de 41 años.
También se trata de trabajadores con niveles educativos relativamente altos para el tipo de actividad. El informe indica que el 54 por ciento tiene educación terciaria o universitaria, aunque esta proporción varía entre países. En el caso de Colombia, el porcentaje es aún mayor y alcanza el 74 por ciento.
La mayoría de los conductores participa en la plataforma de manera parcial. Cerca del 40 por ciento se conecta entre 10 y 30 horas semanales, mientras que el 25 por ciento supera las 30 horas. Aunque existe flexibilidad en la jornada, el estudio muestra que la dependencia económica de esta actividad ha aumentado.
La encuesta señala que el número de conductores que trabaja exclusivamente con Uber se ha incrementado en algunos países. En Colombia, la proporción de personas que depende únicamente de esta plataforma pasó de 15,5 por ciento en 2019 a 22,6 por ciento en 2024.
Otro cambio relevante es el aumento de conductores con mayor formación académica. El porcentaje de trabajadores con educación superior creció en varios países y en Colombia aumentó 2,6 puntos porcentuales, lo que sugiere que la plataforma también está atrayendo a personas con perfiles profesionales.
El informe también destaca que la presencia de mujeres sigue siendo limitada. Aunque su participación ha aumentado, aún representa solo el 9 por ciento de los conductores. El estudio señala que factores como las preocupaciones de seguridad y las responsabilidades de cuidado influyen en esta menor participación.
Las mujeres de Estados Unidos tendrán una nueva función solamente para ellas en Uber. Foto:iStock
Uno de los hallazgos centrales del estudio del BID es la fragilidad económica que enfrentan muchos conductores de plataformas digitales en América Latina.
Más del 70 por ciento de los conductores reportó tener algún tipo de deuda. En el caso de Colombia, el porcentaje alcanza el 86 por ciento, uno de los niveles más altos entre los países analizados.
Además, cerca del 28 por ciento de los encuestados afirmó que pagar esas deudas es “muy difícil”. Esta situación refleja un contexto financiero complejo para una parte importante de quienes participan en la economía gig que es un modelo laboral basado en trabajos temporales, independientes y esporádicos.
El informe también muestra que muchos conductores tienen poca capacidad para afrontar periodos sin ingresos. Menos del 75 por ciento indicó que podría sostenerse durante tres meses sin generar recursos, lo que evidencia una vulnerabilidad económica significativa.
En este contexto, la plataforma se convierte en un mecanismo para responder a situaciones de presión financiera. En promedio, el 68 por ciento de los conductores afirmó que Uber representa una alternativa importante para enfrentar dificultades económicas.
El estudio también analizó la confianza financiera de los conductores. El 58 por ciento aseguró tener confianza en su capacidad para enfrentar problemas económicos, aunque solo el 27 por ciento dijo que podría manejar una emergencia financiera sin dificultades.
En Colombia, además, el informe registra que el 70 por ciento de los conductores reporta haber tenido que aumentar sus horas de trabajo debido al incremento del costo de vida.
Los conductores han aumentado la cantidad de horas de trabajo. Foto:iStock
El estudio del BID también revisó la relación de los conductores con los sistemas de seguridad social y los mecanismos de ahorro para la jubilación.
Entre los conductores encuestados, el 49 por ciento contaba con seguro médico antes de comenzar a trabajar en Uber, pero solo el 31 por ciento realiza aportes a un sistema de pensiones.
En Colombia, el porcentaje de conductores que contribuye a un plan de pensiones se mantiene relativamente estable alrededor del 36 por ciento.
La planificación financiera para la vejez también muestra limitaciones. Aunque el 61 por ciento afirma haber tomado alguna acción para preparar su retiro, el estudio indica que muchos dependen principalmente de ahorros personales o de pensiones públicas.
Una parte importante de los conductores tampoco tiene claro cómo financiará su jubilación. El informe señala que el 23 por ciento de los encuestados aún no ha pensado en este tema.
El análisis también evaluó el interés de los conductores en mecanismos de ahorro vinculados a la plataforma. El 73 por ciento indicó que estaría dispuesto a utilizar una opción de ahorro automático que permita reservar una parte de sus ingresos generados en Uber.
En Colombia, el nivel de interés es incluso mayor. El 82 por ciento de los conductores señaló que usaría esta herramienta si estuviera disponible.
El estudio también analizó cuánto estarían dispuestos a ahorrar. Entre quienes aceptarían un mecanismo automático de ahorro, el 32 por ciento dijo que aportaría el 10 por ciento de sus ingresos, mientras que el 23 por ciento señaló que preferiría ahorrar el 5 por ciento.
Más allá de los montos, el informe plantea que estos resultados reflejan la necesidad de desarrollar esquemas de beneficios portables adaptados a la economía gig, en la que los trabajadores combinan diferentes fuentes de ingresos y no necesariamente están vinculados a un único empleador.
De acuerdo con el análisis del BID, la evolución de estas plataformas digitales plantea nuevos desafíos para las políticas laborales y los sistemas de protección social en América Latina, en particular en países como Colombia donde el número de conductores y su dependencia económica de estas actividades sigue creciendo.
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