Colombia
mafias, microtráfico y extorsión a vendedores informales

Frente al centro comercial Andino, una mujer ofrece bufandas navideñas de colores verde y rojo, gorros de temporada y otros artículos desde un coche. En medio de su jornada fue abordada por funcionarios de la Secretaría de Gobierno y agentes de la Policía, quienes le pidieron desalojar el lugar. La escena quedó registrada en fotografías que rápidamente se viralizaron en redes sociales y generaron una ola de rechazo ciudadano.
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“Vergonzoso”, “¿qué alternativas le dieron a la señora?”, “qué tristeza”, fueron algunos de los comentarios que circularon tras conocerse el hecho.
Ante la polémica, el secretario de Gobierno del Distrito, Gustavo Quintero, se pronunció y aseguró que la mujer no llevaba ni un día instalada en la zona y que ya se habían realizado otros operativos para despejar ese punto.
Según explicó el funcionario, la vendedora es hija de un comerciante del sector y accedió a retirarse del lugar. Añadió que actualmente las autoridades están en comunicación con ella para ofrecerle alternativas que le permitan continuar con su proyecto de vida.
Vendedora informal fue retirada del espacio público en Chapinero Foto:X: @CCalderonRA
Desde la administración distrital insisten en que este no es un caso aislado. El alcalde Carlos Fernando Galán se ha sentido enfático en que el espacio público de Bogotá debe ser recuperado para el tránsito seguro de peatones.
De acuerdo con cifras oficiales, los operativos realizados han permitido la recuperación de 626.722 metros cuadrados de espacio públicouna extensión que equivale a despejar tres veces el estadio Nemesio Camacho El Campín.
Por su parte, el Instituto para la Economía Social (IPES) indicó que en 2024 Bogotá contaba con 14.298 vendedores y vendedoras informales distribuidos en 20 localidades. Las zonas con mayor presencia de comercio informal son Santa Fe, con 1.825 personas; Bosa, con 1.736; y Kennedy, con 1.722.
Puestos informales en la carrera Séptima de Bogotá Foto:papáp
Aunque la operación se extiende por toda la ciudad, el Distrito ha puesto el foco sobre puntos especiales como la carrera Séptima. En este emblemático corredor, el Distrito ya realizó un censo que permitió establecer una sobrecarga de vendedores informales en el espacio público.
Entre las calles 10 y 26 hay 1.142 personas que se dedican a alguna actividad económica en el espacio público, lo que equivale a 1 vendedor informal cada 1,3 metros.
“Buscamos abrir otros espacios comerciales que tengan también buena afluencia de clientes para algunos de estos negocios, pero lo clave es que no estén en el espacio público. Tenemos una oferta institucional muy amplia que contempla creación de cuentas, publicidad, redes sociales y toda la ruta de emprendimientos, en el marco de una carrera hacia la formalización”, manifestó la secretaria de Desarrollo Económico, María del Pilar López Uribe.
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Las mafias detrás del fenómeno
Aunque en muchos casos se trata de comerciantes cuyo sustento depende de las compras de los transeúntes que circulan cerca de sus puestos, las autoridades advierten que detrás de parte de estas actividades opera una estructura ilegal a la cual buscan afectar con la política distrital de recuperación del espacio público.
Según información del Distrito, bandas delincuenciales se apropian del espacio público y venden o alquilan carpas, puestos y cupos limitados a vendedores informales para que puedan ubicarse en esquinas, puentes y aceras.
Estas organizaciones, además, estafan a los comerciantes ambulantes y les cobran cuotas de manera recurrente por ocupar unos metros del andén.
Operativos del Dadep para controlar el espacio público invadido por informales Foto:papáp
De acuerdo con el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (Dadep), estos cobros pueden alcanzar hasta los 16 millones de pesos en zonas de alta afluencia como San Victorino. La entidad también ha confirmado que muchos vendedores son amenazados y extorsionados.
La directora de la entidad, Lucía Bastidas, explicó que estas redes utilizan a personas en condición de vulnerabilidad para exigirles pagos y que no se trata de un fenómeno localizado en un solo punto de la ciudad.
Según la funcionaria, estas prácticas se presentan incluso en estructuras de seis por seis metros ubicadas en entradas de centros comerciales, lo que también afecta el tránsito seguro de peatones.
Vendedores informales en Bogotá Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO
El microtráfico es otro de los elementos que, según las autoridades, hace parte de estas mafias. En medio de carretas, carpas y fogones —muchas veces acompañados de la venta de arepas y otros amasijos típicos— se han encontrado sustancias psicoactivas durante los operativos, así como armas blancas y de fuego.
Para el secretario de Gobierno, existe “un desorden” en el uso del espacio público. El funcionario señaló que estas ocupaciones generan riesgos, ya sea por aglomeraciones o porque impiden el acceso a infraestructura clave, como hidrantes, en caso de emergencias como incendios. “Lo segundo es recuperar esos espacios de la ciudad para que la ciudadanía pueda disfrutarlos. Venimos trabajando en eso bajo el principio de la dignidad y el respeto”, concluyó.
La administración asegura que, aunque no saldrán todos los vendedores informales del espacio público, la intención sí es despejar áreas críticas y priorizar a “quienes realmente necesitan estar en las calles”.
TATIANA MORENO QUINTERO Y NICOLÁS DÍAZ MALPICA
Redacción Bogotá







