Economia
más allá de entregar raciones, un compromiso con la seguridad alimentaria en Colombia • Periódico El Campesino – La voz del campo colombiano

“Hoy podemos hablar de que el hambre está a puertas de la realidad, de lo que está pasando”, afirmó Dávila en entrevista con el campesino.co, al señalar que uno de los retos urgentes es cambiar la mirada sobre los programas sociales y su impacto en el territorio.
A través de Nu3, la fundación ha entregado más de 222 mil raciones de comida, pero el alcance va más allá. Cada entrega se complementa con talleres de formación para que las familias comprendan qué están recibiendo, cuáles son los macronutrientes y cómo esa alimentación contribuye a su desarrollo físico e intelectual. “Un niño con hambre no puede generar capacidad intelectual en el colegio”, subrayó la directora.
La apuesta también involucra al sector privado. Desde NU3 se impulsa a las empresas a participar en proyectos de empleabilidad, emprendimiento y sostenibilidad, siempre con la convicción de que la seguridad alimentaria debe ser parte de la agenda social y corporativa. “Es un derecho fundamental saber que tenemos derecho a una muy buena nutrición, pero también a garantizar un plato de comida en nuestras casas”, enfatizó.
Sin embargo, el camino no es sencillo. La fundación reconoce que sin el apoyo del Estado y la implementación de políticas públicas claras, es difícil ampliar el impacto de los proyectos. La seguridad en los territorios y la posibilidad de sembrar huertas comunitarias son condiciones esenciales para avanzar. “Tenemos la ilusión de que cada uno de nuestros proyectos cubra la necesidad alimentaria de las familias, pero antes debemos analizar su visibilidad, viabilidad y sostenibilidad”, explicó Dávila.
Otro desafío es cultural: transformar la percepción de la ayuda y fomentar la corresponsabilidad. “Si no cambiamos esos hábitos de pensar que todo debe llegar por obligación del Estado, nunca habrá agradecimiento ni sostenibilidad. Una ración de comida debe abrir la puerta a la educación, al empleo digno y al emprendimiento”, indicó.
El trabajo territorial de NU3 también contempla la atención integral a problemáticas como el microtráfico, la violencia intrafamiliar o la falta de cohesión comunitaria. Psicólogos, trabajadores sociales y gestores comunitarios facilitan mesas de diálogo y centros de escucha que permiten a las comunidades construir confianza y avanzar en procesos colectivos.
“Cuando se analizan de fondo las realidades del territorio, el proyecto se convierte en una propuesta tangible. Lo que buscamos es lograr victorias tempranas que motiven a las comunidades a cambiar patrones culturales y a movilizarse colectivamente”, concluyó Dávila.
Así, la Fundación NU3, con más de una década de trabajo, reafirma su papel en la lucha contra el hambre, mediante la apuesta por un modelo que une alimentación, educación, sostenibilidad y transformación social.







