“Transformación en La Guajira: 25,000 personas conectadas a agua, energía e internet”
·noviembre 22, 2025·7 min de lectura
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El programa Misión La Guajira, que dirige el Grupo Aval y Promigás, inició en diciembre del 2023 con el compromiso de ofrecer agua potable y electricidad a las comunidades wayú de los municipios de Manaure y Uribia.
Dos años luego, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente de la junta directiva del Grupo Aval, declaró que la misión ha sido cumplida, ya que durante este período han alcanzado a más de 25.000 personas de 81 comunidades de este departamento, uno de los más desfavorecidos del país.
Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente de la Junta de Aval, se presentó en la comunidad. Foto:Mauricio Moreno. El Tiempo
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“Se decía que en La Guajira era imposible ejecutar proyectos, pues nada avanzaba. Sin embargo, nos dimos cuenta de que lo que se necesitaba era colaborar con las comunidades, que existiera reciprocidad en la relación, y eso fue lo que hicimos. No solo se desarrolló un proyecto de infraestructura, sino también de confianza, diálogo y acuerdos colectivos. Con ello, hemos logrado transformar sus vidas y brindarles oportunidades”, comentó desde la comunidad Jariraica, donde tuvo lugar un evento de entrega de resultados.
Este proyecto, que ha recibido el respaldo de Prisa Media y W Radio, ha posibilitado que los indígenas wayú accedan a agua potable y reduzcan las enfermedades, especialmente entre los niños. Previamente, tardaban horas caminando o a lomo de burro para conseguirla; ahora contarán con abastecimiento las 24 horas del día gracias a 28 plantas potabilizadoras que se han establecido en las diversas comunidades. Además, se rehabilitaron 40 pozos y se instalaron ocho nuevos. “Antes el agua salía turbia y los niños se enfermaban. Ahora ya podemos tenerla aquí en la comunidad sin necesidad de desplazarnos”, explica una joven.
De igual manera, gracias a la iniciativa se instalaron 81 sistemas solares comunitarios, cada uno con paneles, baterías, iluminación, puntos de carga y refrigeración, lo que está transformando sus vidas.
Y es que debido a la electricidad que tienen después de que se pone el sol, los niños pueden continuar sus estudios sin depender de velas o linternas. Además, las mujeres pueden seguir fabricando sus artesanías, las cuales ahora pueden vender a precios más justos gracias a la asistencia que les está brindando La Tienda de la Empatía, otro aliado del proyecto.
“Podemos reunirnos y tejer nuestras mochilas por las noches. Ahora sabemos que nuestras artesanías tienen un mayor valor y nos las están comprando de una manera más justa”, comentó una joven de la comunidad llamada Yoleise.
Igualmente, al poder refrigerar sus alimentos, pueden preservarlos e, incluso, en algunas comunidades han surgido proyectos productivos como el de la venta de
hielo o de bolis de sabores –como se denomina en la Costa a los helados artesanales que se elaboran a partir de jugo de frutas naturales o combinaciones con leche y aromatizantes– que les permiten obtener un sustento económico.
El proyecto Misión La Guajira está transformando la vida de más de 25.000 individuos wayús. Foto:Mauricio Moreno. El Tiempo
En otras comunidades también están desarrollando iniciativas agrícolas y, además, han diseñado un sistema mediante el cual, utilizando el agua de desecho que proviene de su nueva planta de potabilización, ya están cultivando peces para su propio consumo y futura venta.
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Es importante destacar que a lo largo de estos meses se han unido diversos colaboradores a este proyecto, como es el caso de Claro Colombia. La empresa ha colaborado para proveer acceso gratuito a internet a las distintas comunidades wayú y les está brindando oportunidades para capacitación. “Esta conexión no solo proporciona internet, sino también acceso libre a contenidos educativos mediante la plataforma virtual Aprende con Claro, lo que contribuye a fomentar el desarrollo de habilidades digitales. Este esfuerzo conjunto es lo que garantizará la sostenibilidad del proyecto”, afirmó Rodrigo de Gusmao, presidente de Claro Colombia.
Kener, que apenas tiene 12 años, relata cómo ha asumido la responsabilidad de enseñar a los demás vecinos mayores de su comunidad a conectarse. “El internet ha transformado nuestra existencia, ya que antes debíamos desplazarnos a comunidades cercanas o pagar, y ahora puedo acceder y buscar material de matemáticas para estudiar”, compartió.
Otro colaborador del proyecto fue la Registraduría, ya que mediante diferentes jornadas, los habitantes de las comunidades lograron obtener por primera vez su registro civil. En total, el registrador Hernán Penagos mencionó que durante el segundo semestre de 2025 fueron identificados alrededor de 2.500 wayús.
“A pesar de los obstáculos financieros y logísticos que implica proporcionar estos servicios a una población geográficamente diseminada, la cooperación ha permitido ofrecer nuestros servicios a niños, niñas, adolescentes y ancianos del pueblo wayú”, comentó.
A lo largo de este periodo también han surgido otros socios, como Unicef, World Bicycle Relief, la Gobernación de La Guajira o la Fundación Baylor con su programa Alimercambio, que se basa en que los residentes de algunas comunidades tengan la posibilidad de recibir educación ambiental e intercambiar sus residuos reciclables por alimentos, productos de higiene y materiales escolares. Asimismo, la Fundación Ancla de Suecia ha asumido la construcción de varias aulas educativas.
Equipo de la Misión La Guajira presentando los resultados del proyecto. Foto:Noelia Cigüenza. El Tiempo.
“Es un motivo de orgullo haber colaborado con las comunidades. Pudimos atraer aliados y logramos que, gracias a esta iniciativa, se disminuya la mortalidad, especialmente, en los niños. Es importante subrayar la relevancia que tuvieron las colaboraciones para influir en la región”, aseguró María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval.
Una iniciativa sostenible
Según Sarmiento, el proyecto original se materializó gracias al esfuerzo conjunto con las comunidades. No obstante, el apoyo no concluye aquí, ya que es necesario buscar estrategias para mantener la Misión La Guajira a largo plazo. “Esto va más allá de establecer soluciones; ahora inicia la fase de acompañamiento y fortalecimiento productivo. Nuestra meta es dejar capacidades establecidas para que las comunidades gestionen y mantengan la infraestructura”, resaltó.
Juan Manuel Rojas, presidente de Promigás, opina que los proyectos productivos son clave para asegurar que las soluciones sean verdaderamente sostenibles a largo plazo. Por ejemplo, en colaboración con la Fundación Alpina, se llevará a cabo la implementación de un modelo avícola para 30 comunidades, con gallineros de 200 gallinas por comunidad y una producción estimada de 4.000 a 5.000 huevos al mes.
“Estamos observando un alto grado de apropiación en las comunidades. Hemos formado 28 comités de gobernanza, entre los cuales se encuentra, por ejemplo, el de los fontaneros para el mantenimiento de las plantas de agua potable”, declaró Rojas.
Niños de La Guajira cuentan con acceso a internet gracias al proyecto Misión La Guajira del Grupo Aval. Foto:Mauricio Moreno. El Tiempo
María Camila Muñoz, directora del proyecto, aclaró que los comités tendrán la responsabilidad de gestionar y tomar decisiones sobre la planta, así como organizar a su comunidad para generar fondos y mantener las soluciones.
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Con el fin de alcanzar esta sostenibilidad, este viernes se abrió un Centro de Operaciones de Artesanías en Riohacha para que las mujeres wayú del proyecto comercialicen sus artesanías de la Tienda de la Empatía. Adicionalmente, funcionará como un centro de capacitación, recolección y logística.
“Les apoyaremos para que su trabajo sea más visible, que puedan acceder a una mayor variedad de colores, que adquieran técnicas y habilidades para comercializar sus productos. La Misión La Guajira ha comenzado a colaborar directamente con las comunidades. Así es como realmente debe ser el desarrollo sostenible”, comentó su directora, Claudia García.
Asimismo, con la intención de conservar la cultura wayú, se inauguró La Casa del Artesano, en el Centro Cultural de Riohacha.
(*) EL TIEMPO forma parte de un conglomerado de empresas al que pertenece el Grupo Aval.