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Mauro Vieira, canciller de Brasil: “Las conversaciones entre Lula y Trump son muy amigables, sin imposiciones”

La intensa agenda internacional del presidente Lula confirma que su canciller, Mauro Vieira (Niterói, 75 años), ha cumplido la misión. Brasil protagoniza un gran regreso a la escena global. A un mundo, eso sí, en convulsión. Medio siglo de carrera diplomática han inscrito la mesura en el ADN de Vieira. Mientras el presidente de la primera superpotencia, Donald Trump, impone la ley del más fuerte, Vieira y su equipo siguen fieles a una tradición diplomática de décadas: negociación para resolver conflictos y diálogo con todos, sin distinciones. Con esa receta, ganaron el pulso arancelario a Trump. Lula se prepara para visitarlo en Washington, y en abril, viaja a Barcelona a encontrarse con el presidente español, Pedro Sánchez. Vieira recibió a EL PAÍS este viernes en el palacio de Itamaraty de Río de Janeiro, sede de la cancillería cuando la ciudad era la capital.
Pregunta. En dos meses, Trump ha capturado a Maduro y matado a Jameneí, ¿Abusa del poderío militar de Estados Unidos?
Respuesta. Mire, Brasil defiende el multilateralismo, las Naciones Unidas y los principios de nuestra política exterior son la no intervención, la integridad territorial y la autonomía de los Estados. Criticamos y lamentamos profundamente la intervención en Venezuela porque contraviene el derecho internacional y sienta un precedente muy grave. No se trata de defender ni criticar a Maduro, que un país invada a otro y secuestre al presidente es grave para la coexistencia. También lamentamos profundamente el inicio de esta guerra en Oriente Próximo, en Irán. Hablé esta semana con el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, el mediador, y la frustración es inmensa porque no esperaron a que concluyeran las negociaciones.
P. Trump acaba de repetir que, cuando acabe con Irán, Cuba es el siguiente. ¿Qué opina?
R. Lo que dije sobre la intervención en Venezuela y la guerra de Irán, se aplica a Cuba. Son decisiones del Gobierno de Estados Unidos, no puedo especular. Esperamos que no suceda. Si sucede, tendremos la misma reacción.

R. Quién interviene aquí y allá y rompe las reglas es la primera potencia del mundo. ¿Qué puede hacer Brasil ante eso?
R. No tenemos armas de destrucción masiva ni nucleares. Y no las usaríamos porque Brasil es un país pacífico que defiende el diálogo. Solo podemos recurrir a los mecanismos multilaterales, a la ONU. Dicho sea de paso, todo el sistema derivado del terrible desastre de la Segunda Guerra Mundial lleva la marca de Estados Unidos, que impulsó este mecanismo basado en el respeto a los países y al derecho internacional. Brasil está totalmente a favor.
“Brasil no tiene armas de destrucción masiva, solo puede recurrir a la ONU”
P. Washington ha tomado el rumbo opuesto.
R. ¿Qué puedo hacer? Nuestro rumbo será el debate político, la discusión en las organizaciones internacionales y la crítica al uso de la fuerza
P. El presidente Pedro Sánchez escribe en The Economist que es el momento de “elegir entre el imperio de la fuerza y la fuerza de las reglas”.
R. Completamente de acuerdo.
P. El presidente Trump acoge este sábado en Florida a una docena de presidentes latinoamericanos ideológicamente afines. ¿Cómo ve la reunión?
R. Como cualquier otra. Estados Unidos invitó a algunos países. En otras ocasiones a otros. El presidente Trump ha invitado al presidente Lula a visitar Estados Unidos; estamos trabajando en una fecha.
P. El secretario de guerra, Pete Hegseth, busca cooperación militar contra los carteles de drogas en Latinoamérica.
R. Todavía no he visto esa declaración, lo que puedo decirle es que [en Brasil] tenemos una propuesta para combatir con Estados Unidos el crimen organizado, el tráfico de armas y los delitos transnacionales que tratamos bilateralmente.

P. América Latina es el principal escenario del pulso comercial y político entre Washington y Pekín. ¿La reunión con Trump será la semilla de una coalición para reducir la influencia china?
R. Mire, Brasil tiene una excelente relación con China, muy importante. Es nuestro primer socio comercial desde hace 15 años. Ahora bien, no nos preocupa ningún tipo de reunión. Hay muchos otros grupos de los que Brasil no forma parte. Todos los países que participarán mañana [sábado] en esta reunión tienen relaciones muy intensas con Brasil.
P. Estados Unidos exige elegir entre ellos y China.
R. A nosotros nunca nos ha dicho eso.
R. ¿Les ha presionado alguna vez para que se alejen de China?
R. No. Mantenemos un diálogo muy intenso con Estados Unidos a todos los niveles. Hablo con el actual secretario de Estado, Marco Rubio. Nos hemos reunido dos o tres veces en persona. El presidente Lula ya se encontró con el presidente Trump y sus conversaciones son muy correctas, muy amigables y tratan temas de interés para ambos países, sin ningún tipo de imposición por ninguna de las partes.
P. Lula afirmó recientemente que “lo importante ahora en Venezuela es restaurar la democracia”. La líder opositora María Corina Machado ha anunciado su vuelta. ¿Brasil considera imprescindible que pueda participar en unas elecciones?
R. Eso le corresponde decidirlo al pueblo venezolano. Me parece excelente que, como líder política, regrese y participe en el gran debate político que debe haber en Venezuela. Todos los partidos y fuerzas de oposición deberían participar, debatir y llegar a una posición.
Me parece excelente que, como líder política, [María Corina Machado] regrese y participe en el gran debate político que debe haber en Venezuela
P. Usted conoce bien a Delcy Rodríguez, presidenta interina de una Venezuela bajo tutela de Estados Unidos. ¿Le sorprende verla en ese rol?
R. Eso les compete a los venezolanos y a ella. La conocí cuando éramos cancilleres, hace poco más de diez años. Teníamos una troika de la Unasur y viajábamos a Venezuela con frecuencia para dialogar con el gobierno y promover el diálogo entre la oposición y el Gobierno venezolano. Era en la Nunciatura, con el cardenal Pietro Parolin, que es el secretario de Estado del Vaticano y conoce muy bien Venezuela.
P. Brasil defiende que Maduro sea juzgado en Venezuela, no en EE UU.
R. Era el presidente. Secuestrarlo de Venezuela fue una agresión al derecho internacional. Debería regresar. Y, si a la luz de la ley venezolana hay que juzgarlo, que sea juzgado.

P. ¿Cuál es el objetivo prioritario de Brasil en la visita de Lula a Trump, ahora que acaban de superar el peor momento de la relación bilateral en 200 años?
R. No fue el peor, no, no. Siempre que hay diálogo, es buena señal. El presidente Lula y el presidente Trump no se conocían. Tuvieron un contacto inicial en la ONU el año pasado. Después, una reunión personal excelente, en Malasia. Cincuenta minutos muy productivos. Mientras ellos no tuvieron contacto, siempre hubo diálogo con otras esferas del Gobierno.
P. Les puso los aranceles más altos del mundo, como a la India.
R. Pero ya no existen.
R. Brasil fue uno de los pocos países que se mantuvo firme en la negociación arancelaria. ¿Qué aprendieron sobre negociar con un presidente tan poco convencional?
P. Brasil aprendió hace muchos años a negociar y a defender sus intereses. Eso lo que hicimos, con calma, diálogo, discutiendo hechos, explicando que los argumentos utilizados para imponer los aranceles eran absolutamente falaces. Creo que el equipo de Trump lo desinformó.
“No necesitamos clubes, sino espacios de negociación para acabar con los grandes flagelos de la humanidad”
P. El primer ministro Mark Carney, de Canadá, propone que las potencias medias se unan ante la hostilidad de las superpotencias. ¿Brasil entraría en ese club?
R. No necesitamos clubes, sino entendimiento entre países, espacios de negociación contra los flagelos de la humanidad. El presidente Lula afirmó anteayer en una reunión de la FAO que si dividimos lo gastado en armas en 2025 entre quienes padecen hambre en todo el planeta, serían 5.000 dólares por persona. Si ese dinero pudiera destinarse a combatir el hambre, ¿no estaría el mundo mejor?
P. Brasil apoya, con Chile y México, a Michelle Bachelet como candidata a liderar la ONU. Más allá de su currículo, ¿por qué es importante que sea mujer?
R. Tiene un currículo inigualable y hace ya diez años se esperaba que la ONU eligiera a una mujer. Considerando las políticas del Gobierno a favor de las mujeres, es natural que la apoyemos. Además, debido a la rotación natural, le toca a América Latina, que solo tuvo un secretario general, hace 40 años. África ha tenido dos; Europa, cuatro; Asia, dos. Ya es hora de que vuelva a nuestra región, ¿y por qué no una mujer?







