Colombia
Médico explica por qué personas aparentemente sanas pueden fallecer en gimnasios: “El ejercicio requiere dosificación”
El inesperado fallecimiento de una mujer venezolana de 32 años en un gimnasio de Cartagena, mientras realizaba ejercicios, ha suscitado cuestionamientos sobre los peligros de la actividad física intensa.
En un entorno donde prevalecen las corrientes que fomentan rutinas de ejercicio intensas, una dieta equilibrada y ciertos ideales de cuerpo, los casos de muertes súbitas entre atletas, gimnastas y personas con hábitos saludables están siendo examinados médicamente.
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El caso de esta mujer se suma al reciente dectado del fisicoculturista bogotano Juan Sebastián Anzola Quintero, quien también colapsó mientras entrenaba en una de las mismas ubicaciones de la cadena de gimnasios.
El especialista en nutrición y farmacología deportiva, Juan Fernando González, comentó en una entrevista para La FM que el exceso de esfuerzo y las cardiopatías no detectadas incrementan el riesgo de eventos fatales durante el ejercicio.
González subrayó que generalmente hay antecedentes de individuos con condiciones médicas preexistentes que, al realizar rutinas de entrenamiento exigentes o “mal planeadas”, enfrentan graves complicaciones.
“Se han reportado casos de pacientes con condiciones preexistentes que, al esforzarse demasiado, pueden tener desenlaces fatales”, afirmó el experto, según fue citado por el medio.
El experto comparó la actividad física con la administración de medicamentos, indicando que “necesita una dosificación”. Por ello, recomendó que las rutinas sean elaboradas por profesionales de la salud que puedan medir variables como volumen, intensidad y frecuencia del entrenamiento.
Estas métricas permiten regular la carga física individual y establecer límites seguros en un programa de gimnasio, según el especialista.
Al ocurrir estos fallecimientos, el debate sobre el uso y el potencial abuso de ciertos productos populares entre fisiculturistas y entrenadores, que facilitan lograr objetivos específicos, se intensifica, especialmente a través de plataformas sociales.
De hecho, tras la muerte del gimnasta Anzola Quintero en Bogotá, algunas personas cercanas expresaron sus opiniones en redes sociales sobre el uso de determinadas sustancias que él mismo comercializaba.
Una mujer que fue testigo de su caída escribió en Instagram: “Como estudiante en una carrera del sector salud, quiero hacer un llamado a los influenciadores del mundo fitness. Su impacto es increíble y puede ser una herramienta muy positiva. Les invito a usarlo para difundir información basada en EVIDENCIA Y VALIDEZ CIENTÍFICA (sic)”.
Otra persona comentó: “Lamento profundamente lo que ocurrió, creo que este hecho nos invita a reflexionar más allá de las responsabilidades de los gimnasios. Es fundamental proporcionar primeros auxilios y establecer protocolos, pero también es un llamado a la conciencia individual sobre lo que decidimos consumir en la búsqueda del cuerpo ideal.”
Durante la entrevista, González también abordó el tema de los suplementos y medicamentos utilizados para mejorar el rendimiento físico.
El médico destacó que los suplementos y medicamentos deben ser considerados de manera distinta, ya que tienen impactos distintos en el organismo, aunque ambos consumos deben ser evaluados por expertos.
“Una cosa son los suplementos y otra son los medicamentos. En este último grupo se incluyen esteroides anabólicos, agentes para la pérdida de grasa, y nuevos fármacos contra la obesidad como el Ozempic o el Mounjaro. Por otro lado, la mayoría de los suplementos son bastante seguros de consumir,” explicó.
En lo que respecta a las pruebas médicas antes de intensificar o empezar una rutina de ejercicio, el Dr. González señaló la importancia de realizar un electrocardiograma para detectar cardiopatías congénitas no diagnósticas.
Además, recomendó evaluar “aspectos como antecedentes médicos, familiares y farmacológicos”, ya que ciertos medicamentos y sustancias ilegales pueden aumentar el riesgo cardiovascular relacionado con el ejercicio intenso.
El especialista también advirtió sobre el consumo de alcohol en las horas o días previos al ejercicio, indicando que “el riesgo de infarto se triplica cuando uno consume en exceso uno o dos días antes de realizar actividad física”.
