Colombia
Microcrédito rompió récord en Colombia y financió a más de 1,8 millones de pequeños negocios en 2025
En 2025, más de 1,8 millones de pequeños negocios accedieron a financiamiento. Esa cifra incluye tiendas de barrio que expandieron su inventario, talleres que adquirieron maquinaria y emprendimientos rurales que aseguraron capital de operación. El año 2025 fue un periodo de notable expansión para el microcrédito en Colombia.
Según Asomicrofinanzas, el sector desembolsó $17,8 billones en microcréditos, lo que representa un crecimiento real anual de 16,7%, el más alto desde noviembre de 2022. En total, se emitieron aproximadamente 1.800.000 créditos, lo que implica un incremento del 5,7% en comparación con 2024.
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La cartera bruta alcanzó un nuevo récord, cerrando en $25,08 billones, con un crecimiento real del 8,5%, el más alto en más de siete años. Este crecimiento permitió consolidar más de 2,5 millones de clientes activos a nivel nacional, reflejando la magnitud del tejido productivo que depende de este tipo de financiamiento.
Un dato revelador es el alcance territorial. De acuerdo al informe de diciembre de 2025, el 58% de la cartera bruta se concentró en municipios intermedios, rurales y dispersos. Esto significa que el crédito llegó a zonas donde el acceso al sistema financiero convencional es limitado y donde cada peso invertido tiene un impacto directo en la productividad local.
Otro aspecto destacado es el componente de género. En 2025, el 51,5% de los clientes de microcrédito fueron mujeres. Muchas de ellas lideran pequeños negocios que apoyan a sus hogares y generan empleo en sus comunidades. En este sentido, el financiamiento no solo representa capital de operación; impulsa la autonomía económica y fortalece el liderazgo femenino en regiones donde las oportunidades formales son escasas.
María Clara Hoyos, presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, expresó que el balance es contundente: “El microcrédito vive su mejor momento gracias al trabajo conjunto del sector financiero con entidades como Bancóldex, Finagro y el Fondo Nacional de Garantías. Estos avances son indicadores no solo de crecimiento en números o mayor colocación de cartera, sino también de confianza en el tejido empresarial y sostenibilidad en los modelos de financiación”, afirmó en una conversación con Portafolio.
La dirige insistió en que el impacto va más allá de los balances contables. “El microcrédito es una herramienta clave de desarrollo en todo el país. Detrás de cada cifra hay un negocio que florece, una familia que mejora su ingreso y una comunidad que se activa”, añadió.
El desempeño del sector se atribuye, en parte, al trabajo coordinado con entidades públicas de segundo piso como Bancóldex y Finagro, así como con el Fondo Nacional de Garantías. Estos respaldos permitieron extender la cobertura y mitigar riesgos, facilitando que más micronegocios accedan a recursos formales en condiciones accesibles.
El crecimiento del 16,7% en los desembolsos, un nivel no visto desde 2022, reafirma la sólida demanda de crédito productivo. Esto también demuestra que, a pesar de los recientes desafíos macroeconómicos, miles de emprendedores continúan invirtiendo, expandiéndose y manteniendo sus actividades.
En este contexto favorable, el gremio se manifestó respecto a la declaratoria de emergencia económica por parte del Gobierno nacional, adoptada debido a las inundaciones, y la posibilidad de imponer inversiones forzosas al sistema financiero. Asomicrofinanzas expresó su respeto por la necesidad de atender la coyuntura, pero mostró preocupación por la conveniencia de tales medidas.
El sector considera que cualquier decisión que altere las condiciones operativas del sistema financiero debe evaluarse cuidadosamente, sobre todo cuando el microcrédito ha mostrado resultados históricos y se consolida como uno de los mecanismos clave de inclusión financiera en el país.
