Colombia
Militarización de Bogotá: El debate entre congresistas sobre seguridad urbana

La militarización de Bogotá es la propuesta que divide a legisladores colombianos en torno a cómo enfrentar el aumento de sicariatos, arsenales de guerra y asesinatos de funcionarios en la capital. El representante Uscátegui argumentó que esta medida es “una figura legal” contemplada en la normativa vigente y puede aplicarse de manera excepcional ante situaciones graves, mientras que su colega Landino advirtió sobre los riesgos de asignar funciones de patrullaje urbano a las Fuerzas Militares.
¿Cuáles son los argumentos a favor de la militarización de Bogotá?
Uscátegui fundamentó su posición en hechos concretos que, según él, justificarían la intervención militar en la ciudad. El congresista mencionó tres elementos críticos:
Sicariatos y asesinatos: Crecimiento en operaciones delictivas de alto impacto contra funcionarios públicos.
Arsenales de guerra: Depósitos de armamento del ELN decomisados en la localidad de Usme, equipados con fusiles y granadas.
Déficit de pie de fuerza policial: Incapacidad de la Policía Nacional para cubrir todas las zonas de la capital con el estándar de un policía por cada 300 habitantes.
El legislador también propuso que el Ejército participe en patrullajes conjuntos en zonas críticas, argumentando que las estructuras criminales actuales no son “bandas de barrio” sino organizaciones con capacidad armada que exigen respuesta diferenciada del Estado. Cuestionó además la contradicción de que “el Ejército proteja a altos funcionarios en colegios pero no a los ciudadanos del común”.
¿Por qué se opone la otra posición a la militarización de Bogotá?
Landino sostuvo que las Fuerzas Militares “fueron concebidas para cuidar la integridad territorial y la soberanía”, no para tareas de patrullaje urbano que corresponden a la Policía Nacional, según reportó Semana. El congresista enfatizó que la seguridad debe centrarse en “el conocimiento, la información y la inteligencia” de un cuerpo civil especializado en convivencia ciudadana.
También rechazó categóricamente la propuesta alternativa de Uscátegui de “flexibilizar el porte legal de armas” para ciudadanos, comparándola con retrocesos a épocas como “el viejo oeste”. Para Landino, el foco debe estar en fortalecer instituciones, no en militarizar espacios urbanos.
El debate refleja una profunda divisón sobre estrategia de seguridad en Bogotá, con ambos sectores políticos reclamando urgencia ante una crisis que demanda respuestas institucionales coordinadas. Para ampliar esta información, consulta más noticias de Colombia.













