Economia
Moody’s emite una advertencia crucial sobre la situación fiscal de Colombia, manteniendo su único grado de inversión.

La entidad cuestionó la adherencia a la normativa fiscal en 2025, en un contexto de inestabilidad política y estrategias impredecibles.
Moody’s, la única entre las tres principales agencias calificadoras que conserva el grado de inversión para Colombia en Baa2 aunque con una perspectiva negativa, advirtió sobre el potencial incumplimiento de la regla fiscal en 2025 debido al actual contexto político y económico que enfrenta el país.
En su análisis, señala que, a pesar de los esfuerzos del gobierno el año anterior por controlar el gasto, una notable falta de ingresos contribuyó a un déficit superior al 6,8% del PIB, superando tanto sus proyecciones como las de las autoridades.
“Los ingresos tributarios de $71.2 billones (4,2% del PIB) en 2024 resultaron ser inferiores a lo previsto en el Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2024”, indica la calificadora, la cual nuevamente subraya los mecanismos de control y equilibrio institucional del país que han ayudado a limitar cambios drásticos en las políticas del gobierno actual.
No obstante, resalta que un contexto de políticas nacionales inestables y el ruido político, en general, continuarán minando el crecimiento, complicando aún más los resultados fiscales.
El pasado 4 de marzo, Fitch Ratings ajustó la perspectiva crediticia de la nación de estable a negativa como consecuencia del deterioro en las finanzas públicas. Además, reafirmó la calificación crediticia del país en BB+.
En su estudio, Moody’s señala que la relación deuda/PIB se incrementó en más de seis puntos porcentuales en un año, alcanzando el 60%, y destaca que la relación intereses/ingresos de la administración pública creció al 16% desde el 12,6%.
“La carga de intereses sigue siendo alta, superando a la de sus homólogos con calificaciones parecidas”, menciona el informe que indica que el gobierno ha sobreestimado de forma constante los ingresos para justificar un aumento en el gasto en apoyo a sus políticas, aunque estas proyecciones se han ajustado a la baja desde 2023.
“Repetir esta circunstancia en 2025 agravaría los indicadores de deuda pública y aumentaría la posibilidad de incumplimiento de la regla fiscal, afectando la credibilidad de la política fiscal”, concluye.
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