Colombia
El Caribe se Une en Defensa de las Cruciales Misiones Médicas Cubanas Frente a EE.UU.

San Juan, 13 mar (EFE).- Diversos mandatarios de países de la Comunidad del Caribe (Caricom) han manifestado su desacuerdo con las limitaciones impuestas por Estados Unidos a las misiones sanitarias de Cuba, las cuales han sido y continúan siendo vitales para la sostenibilidad de los sistemas de salud en la región.
Como parte fundamental del personal en sus instalaciones de salud, los representantes de Caricom han reconocido la valiosa colaboración médica de Cuba, sobre todo durante la pandemia de covid-19, y han solicitado en cada encuentro la anulación del embargo estadounidense contra la isla.
Recientemente, los líderes de Caricom, una organización integrada por 15 naciones, han desestimado las afirmaciones de Washington de que utilizar médicos cubanos implica explotación laboral, advirtiendo que sus sistemas de salud se verían ante una crisis sin estos profesionales.
A finales de febrero, Estados Unidos declaró una ampliación de la restricción vigente sobre los visados, enfocada en aquellos que se benefician de la “explotación laboral” de trabajadores cubanos en el extranjero, extendiéndola también a funcionarios de gobiernos extranjeros que supuestamente participan en dicho programa.
La última en pronunciarse fue la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, actual presidenta de Caricom, quien afirmó que está dispuesta, al igual que otros líderes de la región, a renunciar a su visado estadounidense si no se consigue un “acuerdo razonable” sobre el asunto, subrayando que “los principios son significativos”.
Sus homólogos de Antigua y Barbuda, Gaston Browne; de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves; y de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, también expresaron apoyo a su soberanía.
“Regresé recientemente de California y, si nunca vuelvo allí en mi vida, me aseguraré de que se respete la soberanía de Trinidad y Tobago”, declaró Rowley esta semana.
Todos los líderes de Caricom coincidieron en rechazar la idea de que beneficiarse de las misiones médicas de Cuba equivalga a trata de personas.
“Les pagamos lo mismo que a los barbadenses. Condenamos y rechazamos la noción, promovida no solo por esta Administración de EE.UU. sino también por la anterior, de que estamos involucrados en la trata de personas”, acentuó Mottley.
“De pronto nos acusan de ser traficantes de personas. Esa es la interpretación de alguien”, respondió Rowley.
En este contexto, el primer ministro de Bahamas, Philip Davis, comentó ayer que las leyes y la Constitución de su país prohíben cualquier implicación en trata de personas y que su Gobierno “nunca incurrirá en trabajo forzado”.
“Es contraria a nuestras leyes y somos un estado de derecho. No creemos haberlo hecho; no lo estamos haciendo, pero revisaremos nuestra situación”, añadió.
Las polémicas misiones médicas son una iniciativa cubana que, en más de 60 años, ha enviado, según datos oficiales, a más de 605.000 profesionales a 165 naciones, principalmente en el Caribe y América Latina.
Las críticas hacia las misiones, que La Habana defiende como una acción legítima de “solidaridad internacionalista”, se enfocan en el porcentaje que retiene el Gobierno cubano de los salarios abonados a los médicos por los países anfitriones, así como la confiscación de pasaportes durante las misiones y la falta de voluntariedad y transparencia, entre otros aspectos.
“Dependemos en gran medida de los especialistas en atención médica que hemos obtenido principalmente de Cuba a lo largo de las décadas”, reconoció el primer ministro de Trinidad y Tobago.
Asimismo, Browne sugirió que EE.UU. debería
tratar al Caribe con un “cierto nivel” de consideración: “Si implementaran acciones punitivas debido a la presencia de médicos cubanos en nuestros sistemas de salud, prácticamente desmantelarían esos sistemas en toda la región”, afirmó.
Mottley, por su parte, indicó que Barbados no posee en la actualidad personal médico cubano, aunque enfatizó que el país “no habría podido sobrellevar la pandemia” sin la colaboración de estos profesionales.
“Anhelo unirme a mis compañeros de Caricom para asegurarnos de comunicar que lo que los cubanos han hecho por nosotros, lejos de parecerse a la trata de personas, ha sido salvar vidas de muchos caribeños”, concluyó.
Caricom -que abarca a Antigua y Barbuda, Barbados, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago- decidió en su más reciente cumbre solicitar un diálogo con el presidente estadounidense, Donald Trump, para discutir este polémico asunto. EFE







