Las organizaciones sindicales se alistan para la determinación del salario mínimo para el 2026. La Comisión Nacional de Concertación se formalizará el próximo 1 de diciembre, y el movimiento obrero ya ha establecido su postura, solicita que el aumento debe ser de al menos 10 por ciento.
El Comando Nacional Unitario, conformado por la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, CUT, la Confederación General del Trabajo, CGT, y la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, comunicó que participará de manera conjunta en la mesa y con una postura clara, y es que “el salario mínimo del 2026 debe recuperar el poder adquisitivo que han perdido los trabajadores, en consonancia con lo propuesto por el Gobierno”.
“Estamos afirmando que el aumento para el próximo año en el salario mínimo tiene que ser de cifra de dos dígitos”, manifestó Fabio Arias Giraldo, presidente de la CUT.
Según el líder sindical, las circunstancias económicas actuales permiten discutir aumentos más elevados sin que ello perjudique variables como inflación, empleo o desarrollo económico.
Fabio Arias, presidente de la CUT Foto:MILTON DÍAZ. EL TIEMPO
Arias subrayó que las justificaciones empresariales sobre el impacto adverso de los aumentos ya no se sostienen. “Los argumentos de que un aumento salarial perjudica el empleo no tienen validez”, afirmó.
Además, el movimiento obrero sostiene que el país enfrenta una situación que permite promover una mejora real en los ingresos de los trabajadores.
Plantean que “con la inflación en niveles moderados y un crecimiento estable, consideran factible un ajuste más robusto para 2026”.
“La expectativa es optimista, tanto por las señales del Gobierno como por la necesidad de asegurar mejoras reales en el poder adquisitivo”, comentó Arias, quien añadió que todavía hay espacio para aumentos más significativos.
Gobierno Nacional y sindicatos lograron acuerdo para aumento salarial. Foto:Ministerio de Trabajo
Lo que se avecina para la negociación
El 1 de diciembre se establecerá formalmente la Comisión Nacional de Concertación, donde el Gobierno, los empresarios y las organizaciones de trabajadores deberán acercar posturas para determinar el salario mínimo del año próximo.
Las centrales obreras demandarán que el incremento supere los ajustes convencionales y se sitúe en un rango de dos dígitos, argumentando que es fundamental proteger los ingresos de los hogares y responder al costo de vida.
La discusión salarial estará influenciada por las expectativas del Gobierno, los análisis técnicos sobre inflación y productividad, y las posturas opuestas entre empresarios y sindicatos respecto al impacto económico del ajuste.
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