Economia
El Auge Imparable de los Autos Eléctricos Chinos: ¿Qué Está Detrás de Su Éxito?

Hace aproximadamente 15 años, Colombia fue invadida por una oleada de automóviles chinos cuyo objetivo de destacarse fue eclipsado por un factor común: una calidad general en prácticamente todas las marcas y modelos que se encargó de sumergirlos en el olvido tan pronto como llegaron a los garajes, de donde sus propietarios después no sabían cómo extraer. Actualmente, la situación no podría ser más diferente.
De componentes que parecían no querer pertenecer a esos vehículos (o se desprendían o no operaban, o se caían al dejar de funcionar), en un instante hemos avanzado a máquinas que están desafiando a los fabricantes más convencionales gracias a innovaciones tecnológicas, diseños atractivos y características ‘futuristas’ que las han hecho ascender en los rankings de ventas.
Automóviles chinos Foto:iStock
¿Qué ocurrió en este periodo? ¿Por qué una transformación tan veloz y radical de los automóviles chinos?
En 1977, el parque automotor de China estaba constituido por alrededor de un millón de vehículos, pero para 2008, con una industria en expansión y cada vez más marcas, ya había aproximadamente 51 millones, un mercado extremadamente atractivo para cualquier fabricante.
Desde los años 80, Volkswagen había sido una de las primeras marcas occidentales en entrar en el mercado chino, seguida por varias otras en los años 90; como parte de ese impulso, algunas empezaron a elaborar sus vehículos en el país. Sería atrevido afirmar que esto fue premonitorio por parte del Gobierno chino (en realidad, era más una acción proteccionista), pero, de cualquier modo, para que estos fabricantes extranjeros pudieran producir en ese país debían formar una empresa conjunta con alguna marca local.
Gracias a dichos convenios, estas comenzaron a aprender de esos ‘maestros’ y de sus largas trayectorias, y aunque sus primeros intentos de vehículos propios para exportación eran prácticamente réplicas de modelos occidentales, algunas con resultados más logrados que otras, la evolución ya no podía ser detenido.
Vehículos Volkswagen Foto:iStock
Sin embargo, en medio de ese brote que se desvaneció tan rápidamente como apareció, algunas de ellas no solo continuaron, sino que lograron abrirse un espacio en el mercado, particularmente en los segmentos de vehículos comerciales y de trabajo. Empresas de todos los tipos y tamaños confiaron su flota a pequeñas vans chinas, mientras que otros hallaron en camiones de esa procedencia una opción rentable.
No todo fue fácil, pero la evolución es evidente y lo que pudo o no ser premonitorio se transformó en la mejor herramienta de los fabricantes chinos. Como niños que desarman sus juguetes para entender su funcionamiento, los chinos aprendieron rápidamente cómo diseñar, desarrollar, produciry hasta comercializar automóviles de calidad empleando lo que se conoce como ingeniería inversa, hasta el punto de que actualmente podría afirmarse que en ciertos casos el alumno ha superado al maestro.
Suban a un BYD, un Chery, un MG o un Zeekr, cuatro productores chinos que en enero de este año 2025 ocuparon los primeros lugares en el ranking de marcas de vehículos eléctricos más vendidos en Colombia, y experimentar (y notar) lo complicado que resulta creer que son los mismos o que comparten el mismo origen que aquellas que no hace mucho eran fácilmente desechadas como una mala imitación de otro automóvil.
El avance de los automóviles chinos ha sido tan notable que incluso en su mercado nacional, donde previamente las marcas extranjeras eran las preferidas, ahora las locales son las que predominan. Mirando desde otra perspectiva, lo que solía ser el mercado principal para los productores occidentales, con un promedio de ventas anuales de 1,32 millones de vehículos desde 1997 según datos de Trading Economics, ha ido disminuyendo en los últimos cinco años, lo que ha llevado a algunas de ellas a situaciones preocupantes.
Automóviles BYD Foto:iStock
Una de las principales causas de esta situación es que, gracias al respaldo gubernamental, los automóviles chinos ya no son únicamente productos destacados en términos de diseño y particularmente tecnológicos (quizás lo más relevante en la actualidad), sino que en mercados como el europeo han combinado óptimamente estos aspectos con precios altamente competitivos. De tal manera que en medio de discusiones sobre competencia desleal, el año pasado Europa comenzó a imponer fuertes impuestos a los automóviles que provienen de China con el fin de resguardar la industria local (aunque con el efecto colateral de que en ese país se producen varios modelos de marcas europeas).
Volkswagen, por ejemplo, es tal vez la que más ha sido perjudicada. Siendo una de las primeras marcas en ingresar a China, desde finales de 2023 enfrenta la crisis más grave de su historia, en gran medida debido a la competencia de ese país en Europa (aunque también ha enfrentado problemas locales), lo que ha llevado a huelgas de trabajadores ante la amenaza de despidos masivos y posibles cierres de fábricas en Alemania como una estrategia para reducir costos en hasta 10.000 millones de euros.
Colombia no ha sido ajena a esta ofensiva. Mientras que los vehículos chinos con motores de combustión no ‘prosperaron’ por la ausencia de un TLC que los hiciera competitivos, los incentivos para automóviles híbridos y eléctricos, tanto arancelarios como la exención del pico y placa, han sido indudablemente el principal atractivo para la gran mayoría de compradores, lo que ha permitido que estos compitan en precio con vehículos de combustión de características similares. Incluso han terminado por ‘arrastrarlos’.
Renault Kwid E-Tech Foto:iStock
Analizando las cifras de ventas en enero de 2025 en Colombia, cinco de las 20 marcas más comercializadas son chinas; en el listado de los híbridos más populares hay seis marcas.de esa procedencia; y en el sector de eléctricos, los cinco primeros lugares son ocupados por automóviles de origen chino: BYD Yuan Up, BYD Seagull, Kia EV5, Volvo EX30 y Zeekr X.
Ni Kia ni Volvo son etiquetas chinas, por supuesto, pero precisamente aquí se presenta otro aspecto de la situación. En un mercado global cada vez más competitivo, donde los gastos son cada vez más elevados y la rentabilidad más complicada de alcanzar, las asociaciones entre fabricantes que les permiten compartir plataformas, motorizaciones e incluso fábricas son habituales.
Por ejemplo, desde 2010, Volvo forma parte del consorcio chino Geely y por eso su EX30 es idéntica a la Zeekr X (también marca de Geely); en 2002, Kia estableció el joint venture que hoy se conoce como Jiangsu Yueda Kia Motors, a través del cual produce el EV5 en ese país; la plataforma modular MQB en sus diversas variantes y distintas motorizaciones está presente en todas las marcas del Grupo Volkswagen (VW, Audi, SEAT, Škoda, Bentley, Bugatti, Lamborghini, Porsche), y Stellantis realiza lo mismo con sus 14 marcas.
Lejos de ser un indicativo de baja calidad, en la actualidad establecer relaciones con algún consorcio o marca china puede significar la continuidad en el mercado, ya que son los expertos y pioneros en el desarrollo y manufactura de baterías para eléctricos, así como de todo el software y hardware encargado de coordinar los sistemas que permiten el funcionamiento de los vehículos.
DANIEL OTERO
REDACTOR REVISTA MOTOR.COM







