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¿Puede Trump vender el fútbol a su base MAGA?

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Aunque los días en los que el fútbolera el blanco conservador por ser “socialista” o “un signo de la decadencia moral de la nación” han quedado atrás en gran medida, las publicaciones de tendencia derechista siguen esgrimiendo regularmente argumentos sobre por qué “a Estados Unidos no le importa el fútbol” o por qué este deporte es “injusto y antiamericano”.

En los últimos años, el fútbol también ha servido de pararrayos en las guerras culturales estadounidenses, y la selección femenina de Estados Unidos; en particular, ha sido blanco de las críticas de Donald Trump por las declaraciones progresistas de sus jugadoras.

Con la Copa Mundial masculina en Estados Unidos, Canadáy Méxicoacercándose rápidamente, y Donald Trump promocionando agresivamente el torneo y profundizando su relación con la FIFA, el presidente estadounidense se enfrenta a su reto más difícil hasta la fecha: vender el fútbol a sus seguidores.

¿La Copa Mundial de Trump?

A pesar de intervenir en el eterno debate estadounidense entre “soccer” y “football”, la mayor parte del impulso de Trump al fútbol no está directamente relacionado con el deporte en sí.

“En comparación con otros países del mundo, aquí el fútbol tiene menos connotaciones políticas”, explicó Jeffrey Kraus, politólogo del Wagner College de Nueva York, a DW. “La próxima Copa del Mundo ha adquirido en muchos sentidos un tono político. Da la sensación de que la FIFA ha apoyado al presidente Trump, lo que sin duda asocia el torneo con el presidente”, continuó.

La relación cada vez más intensa de Trump con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y la colaboración de la FIFA con la nueva Junta de Paz del presidente han contribuido a convertir a Trump en el rostro de una Copa del Mundo que abarca todo el continente.

Para algunos conservadores, el entusiasmo de Trump por el fútbol no parece fuera de lugar, dada su actitud hacia los deportes populares en general.

“Siempre ha sido un apasionado de los deportes, basta con ver su relación con la UFC y la lucha libre”, declaró a DW Chris Vance, presidente de los Jóvenes Republicanos de la UCLA. “Siempre le ha gustado el entretenimiento, llevaba mucho tiempo en ese negocio, así que tiene sentido”.

Aficionados antes de un partido de la Copa Mundial de 2022 entre Irán y Estados Unidos.
En 2022, en Catar, los aficionados de Estados Unidos e Irán apoyaron a sus equipos.Imagen: Christophe Ena/AP/picture alliance

La evolución de la cultura futbolística

Aunque el fútbol estadounidense no está tan politizado como en muchas partes de Europa, su afición, relativamente joven y con un alto porcentaje de inmigrantes, tiende a ser más progresista.

Las protestas contra el ICE han sido un importante punto de discordia entre los aficionados de la Major League Soccer (MLS) y los responsables de la liga desde la reelección de Trump.

Ryan Shirah, miembro del grupo de aficionados de la selección nacional estadounidense “American Outlaws”, que ha asistido a más de 120 partidos masculinos y femeninos de Estados Unidos, sostiene que, aunque la mayoría de los aficionados evitan la política en las gradas, en general se inclinan hacia una dirección.

“No voy a ocultar que hay un elemento humanista en ello: creo que la mayoría de los aficionados al fútbol en Estados Unidos tienden a inclinarse por el lado más progresista y centrado en los derechos humanos”, declaró Shirah a DW.

“Desde que Estados Unidos acogió la Copa del Mundo de 1994, el fútbol se ha convertido en una parte más importante de la vida estadounidense”, afirmó el politólogo Kraus. “Gran parte del crecimiento demográfico desde los años 90 se ha debido a la inmigración, y muchas de las personas que han venido aquí han traído consigo su amor por el fútbol”.

¿La próxima sensación deportiva de MAGA?

Vance, que señala que es un poco atípico entre sus compañeros debido a su interés por el fútbol, está emocionado por los partidos de la Copa del Mundo que Estados Unidos jugará en Los Ángeles.

“Es genial que se celebre aquí. Lo considero casi un deporte conservador porque está muy arraigado en la comunidad o, al menos, no es un deporte con inclinaciones políticas”, afirma.

Los aficionados organizados como Shirah tienden a no obsesionarse demasiado con las posibles diferencias políticas con otros aficionados, siempre y cuando se mantenga un ambiente acogedor en el estadio.

“No hemos tenido ningún torneo importante desde las elecciones, pero ¿por qué llevar esas tonterías al estadio si no es necesario? Hasta ahora, todo va bien”, afirma.

“No nos importa lo que hagas o qué podcasts escuches después de los 90 minutos. Si te apasiona el equipo y no utilizas insultos ni nada por el estilo, no hay problema. Todos tenemos diferentes estilos de vida, y creo que eso es lo que hace grande a Estados Unidos”.

(gg)



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