La difícil situación fiscal del país y el hecho de que la inflación se resiste cada día más a seguir buscando el camino hacia el rango meta del Banco de la República, de entre 2 y 4 por ciento, no son los únicos factores que impiden que la autoridad monetaria se niegue a recortar aún más su tasa de interés de referencia del mercado, hoy en 9,25 por ciento.
A los factores anteriores se suma ahora la expectativa de un incremento elevado del salario mínimo del 2026 que, como lo ha insinuado el Presidente Gustavo Petro, podría alcanzar el 11 por ciento, un ajuste que sería casi del doble de la inflación, que la mayoría de analistas estiman cerraría este año alrededor del 5,2 por ciento.
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Sin duda la coyuntura económica no está ayudando a que el costo del dinero baje como muchos lo esperan para que la economía termine de despegar. Un deseo que tardará en hacerse realidad, no sería en la reunión de este 30 de septiembre, pues las expectativas sobre algunas variables de la economía no han mejorado, todo lo contrario, parecieran deteriorarse.
“En medio de la incertidumbre sobre el futuro de la inflación, a la espera de la definición del salario mínimo, y del rumbo de las finanzas públicas ante la suspensión de Regla Fiscal, es previsible que la fase de estabilidad en tasas por parte del BR (Banco de la República) se extienda por un tiempo prolongado. Para Investigaciones Económicas (IE), las condiciones internas hacen entrever que el BR mantendría su tasa en 9,25 por ciento no solo en la sesión de septiembre, sino también en las que siguen hasta, por lo menos, mediados del próximo año”, advirtieron los economistas del Banco de Bogotá.
No son los únicos que están viendo un entorno complicado que obligará al banco central colombiano a mantener su cautela frente a un eventual recorte de su tasa.
“Dado que tanto la tasa anual como las expectativas a 12 meses (de la inflación) aumentan ligeramente en agosto, anticipamos que el Banco de la República de Colombia adoptará una postura cautelosa y optará por mantener las tasas sin cambios en la próxima reunión”, indicaron por su parte los analistas de JP Morgan en un reciente informe.
Analistas del mercado apuntan a que la inflación termine este año rondando el 5,2 por ciento. Foto:Carlos Arturo García M.
Por su parte, Alejandro Reyes, economista de BBVA Research, considera que: “El escenario base es de desinflación paulatina, más lenta que la observada hasta mediados de 2025: en lo que resta del año operarán presiones al alza por efectos base y, luego, retomará la tendencia descendente”.
Bajo este panorama, el Emisor mantendría una normalización prudente de las tasas, con un cierre de 9,25 por ciento en 2025 y 8,5 por ciento en 2026. “De cara a las siguientes decisiones, la Junta podría poner el foco en tres verificaciones: que la inflación total y la subyacente —en particular la de servicios— sigan descendiendo; que las expectativas se acerquen de forma sostenida al rango meta, y que el frente fiscal ofrezca mayor certidumbre, favoreciendo la caída del costo de financiamiento”, explicó Reyes.
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Cambios necesarios
Buena parte de los miembros d la junta directiva del Banco de la República han sido claros al señalar que un ajuste exagerado del salario mínimo en 2026 es un obstáculo para la inflación vuelva al rango meta, limitando el espacio de recortes de tasa.
Pero ese no es el único factor. Según los analistas de IE, la fase de recortes en la tasa del Emisor solo volverá hasta que la inflación y sus expectativas vuelvan a mostrar una tendencia contundente hacia el rango meta.
También, que exista un ajuste importante de la situación fiscal y/o que haya un revés en la actividad que exija flexibilizar la postura. “Dado que se anticipa un alto ajuste del salario mínimo y por tanto una alta inflación, ajustes marginales de la situación fiscal y un sólido desempeño de la economía colombiana, IE prevé que la tasa del BR se mantendrá estable hasta, por lo menos, mediados del próximo año”, insisten los expertos.
Sin embargo, agregan, eso dependerá en gran medida, de las políticas económicas a cargo del nuevo Gobierno, en particular qué tan disciplinado fiscalmente sea. “Para julio (2026) la inflación rondaría el 4,5 por ciento, casi 50 puntos básicos abajo del dato de cierre de 2025, dando espacio al banco de retomar la fase de recortes con ajustes de menos 25 puntos básicos, que de materializarse llevarían la tasa al cierre de 2026 a 8,25 por ciento”, explican.
Para finales de 2027 estiman que la senda de reducción seguirá hasta 7 por ciento, lo que bien podría ser el nuevo nivel de largo plazo. Sin embargo, como se ha insistido, esto dependerá de la inflación y la situación fiscal.

