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Qué significa que una persona quiera tener siempre el último modelo de iPhone

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unas manos prueban en una tienda el último modelo de iPhone


Estrenar el último modelo de, por ejemplo, el iPhone, puede generar una Sensación inmediata de placer y satisfacción.. Sin embargo, cuando esta necesidad se repite una y otra vez, incluso teniendo otro modelo que ya es reciente, conviene preguntarse ¿Qué hay detrás?. “La mayoría de las veces no compramos un objeto, sino lo que representa socialmente”, explica Isabel Arandavocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y fundadora de la Escuela de Evolución Emocional.

La experta señala que este comportamiento suele estar ligado a la búsqueda de validación social, el estatus y la identificación de pertenencia. Tener “lo último” funciona como un símbolo de éxito, exclusividad y diferenciación: “Disponer del último modelo es una forma de sentirte especial, de construir una identidad deseable. El mensaje es claro: soy especial, soy el primero”.

No se compra para guardar el producto, sino para mostrarlo, especialmente cuando la identidad personal se apoya en lo externo. En estos casos, la autoestima depende más de lo que se tiene que de lo que se es.

La comparación con los demás es un factor clave. “Somos seres sociales y buscamos continuamente nuestro lugar”, afirma Aranda. El problema, afirma, es que hoy esa presión se ha intensificado por el papel de las redes sociales, el marketing y los grupos de referencia. Cuando el entorno valora la novedad constante, el consumo se convierte en una vía rápida para encajar o sentirse reconocidosobre todo en personas con una identidad poco consolidada internamente.

Desde el punto de vista neuropsicológico, comprar activa el circuito de recompensa del cerebroliberando dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación. El problema es que ese efecto es fugaz. “Cada vez se necesita más intensidad y más repetición para sentir lo mismo”, advierte la psicóloga.

No obstante, matiza una idea clave: el cerebro no actúa como un ente independiente que nos controla: “El cerebro es un órgano. La mente, a través del aprendizaje, la experiencia y la práctica consciente, modula los circuitos neuronales. No es lo mismo una necesidad de placer que una necesidad adictiva”. Cuando delegamos en la compra la regulación de nuestras emociones, el riesgo aumenta.

¿Cuándo el consumo se puede convertir en un problema?

(Foto: Unsplash)

El consumo deja de ser una elección saludable cuando se vuelve compulsivo y empieza a generar consecuencias negativas: endeudamiento, ansiedadculpa, conflictos personales o familiares. Asimismo, es una señal de alerta cuando se utiliza sistemáticamente para aliviar emociones como el vacío, el estrés o la tristeza, o para cubrir conflictos internos relacionados con la pertenencia o el apego. “En ese momento hablamos de una atención psicológica y es recomendable buscar profesional”, subraya Aranda.

Para tener una relación más sana con el consumo, la psicóloga propone una técnica sencilla pero poderosa: hacerse preguntas honestas antes de comprar. Estas son algunas de las más efectivas:

  • ¿Puedo esperar a mañana? Introducir una pausa consciente de 24 a 72 horas ayuda a que el impulso disminuya.
  • ¿Para qué lo necesito realmente? Identificar la necesidad emocional que hay detrás.
  • ¿Mi valor depende de lo que tengo o de lo que soy? Revisar en qué se apoya la autoestima.
  • ¿Es una decisión mía o social? Preguntarse a quién se intenta impresionar.
  • ¿Qué pasa si no lo compro? Imaginar ese escenario permite detectar comportamientos adictivos.

“El consumo no es el problema. Lo es perder el protagonismo sobre nuestras decisiones”, concluye Aranda.

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