En junio de 2024, el Congreso de Colombia aprobó la Ley 2381, la primera reforma pensional profunda en 30 años. Dos años después de su sanción, millones de trabajadores colombianos todavía no saben con exactitud cómo les afecta. Este artículo explica los cambios clave, quiénes ganan, quiénes enfrentan más incertidumbre y qué debe hacer cada persona hoy.
El sistema anterior y por qué se necesitaba cambiar
Antes de la reforma, Colombia tenía dos regímenes paralelos y competidores: el régimen de prima media, administrado por Colpensiones, y el régimen de ahorro individual, administrado por fondos privados como Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia. Un trabajador elegía uno al entrar al mercado laboral, y cambiar después era difícil.
El problema estructural era visible: según el DANE, solo el 26% de los adultos mayores colombianos accedía a una pensión formal. El resto dependía de la familia, de programas como Colombia Mayor o simplemente seguía trabajando sin posibilidad de retiro. El sistema favorecía a los trabajadores con empleos estables de largo plazo, y excluía a quienes tenían trayectorias informales o discontinuas, que son la mayoría.
Qué cambió: el sistema de cuatro pilares
La Ley 2381 reemplazó el esquema dual por uno de cuatro pilares complementarios, donde cada trabajador participa en más de uno según su situación:
- Pilar solidario: renta básica mensual para adultos mayores en pobreza extrema o vulnerabilidad que no cotizaron suficiente. Lo financia el Estado con recursos del presupuesto nacional.
- Pilar semi-contributivo: para trabajadores con aportes incompletos o irregulares (informales que cotizaron por temporadas). Reciben una pensión proporcional o devolución mejorada.
- Pilar contributivo: todos los trabajadores formales aportan a Colpensiones sobre los primeros 2,3 salarios mínimos mensuales. Los ingresos superiores a ese umbral se dirigen además a los fondos privados AFP.
- Pilar voluntario: ahorros adicionales en fondos privados o seguros para quienes quieren complementar su pensión futura.
El cambio más visible para el trabajador promedio es que Colpensiones captó la cotización base de casi todos. Los fondos privados pasaron de administrar los aportes de todos los afiliados a gestionar únicamente el excedente por encima del umbral de 2,3 salarios mínimos.
Quiénes ganan y quiénes afrontan más incertidumbre
Ganan claramente: los trabajadores de ingresos bajos con empleos formales y los adultos mayores en situación de vulnerabilidad. Para ellos, el pilar solidario y el semi-contributivo ofrecen una red que antes no existía. También se benefician quienes tenían historias laborales intermitentes entre el sector formal e informal: antes perdían semanas al cambiar de régimen, ahora sus aportes parciales cuentan en el sistema.
Con más incertidumbre: los trabajadores que ganan más de 2,3 salarios mínimos —aproximadamente 3,2 millones de pesos mensuales en 2024— y que en el sistema antiguo habrían acumulado todo en un fondo privado con rendimientos de capitalización. El portafolio mixto (Colpensiones + AFP) depende del rendimiento que Colpensiones logre en su gestión de largo plazo, que históricamente ha sido más estable pero menos rentable que los fondos privados en periodos de crecimiento.
Los fondos privados perdieron la captación automática de todos los trabajadores. Porvenir, Protección y Colfondos trasladaron a Colpensiones a millones de afiliados durante la transición. Su modelo de negocio ahora depende más del segmento de ingresos altos y del pilar voluntario.
El problema que la reforma no resuelve: la informalidad
El talón de Aquiles del sistema colombiano no era —ni es— quién administra los aportes, sino que más de la mitad de los trabajadores no aportan. Según el DANE, la tasa de informalidad laboral en Colombia rondaba el 56% en 2024. Ningún sistema, por bien diseñado que esté, puede dar pensiones a quien nunca cotizó.
La reforma creó el pilar semi-contributivo para capturar aportes intermitentes, y el solidario para quien no cotizó nada. Pero el reto estructural sigue siendo cómo hacer que vendedores ambulantes, conductores independientes y trabajadoras domésticas coticen de forma sencilla y sostenida. Mientras eso no cambie, Colombia seguirá con una cobertura pensional baja comparada con estándares de la OCDE.
El Ministerio del Trabajo proyectó al momento de la aprobación de la ley que la cobertura pensional para adultos mayores subiría del 26% al 34% para 2030. Es progreso, pero todavía distante.
Qué debe hacer cada trabajador ahora
Si eres trabajador formal, tu empleador ya aplica el nuevo esquema. Lo que puedes hacer hoy:
- Consultar tu historia laboral en Colpensiones (www.colpensiones.gov.co) para verificar que tus semanas estén registradas correctamente.
- Pedir estado de cuenta a tu AFP si tienes aportes por encima del umbral, para ver cuánto tienes acumulado en el pilar complementario.
- Calcular cuántas semanas te faltan: el requisito es 1.300 semanas cotizadas, con 62 años los hombres y 57 las mujeres.
- Si eres independiente o informal, tienes hasta el 31 de diciembre de cada año para hacer aportes voluntarios que sumen semanas cotizadas.
La reforma es un cambio generacional: sus efectos más visibles se verán en las personas que hoy tienen 30 o 40 años. Entenderla ahora da ventaja para planificar bien el retiro.