Colombia
relato de un conductor tras parar en un montallantas de la calle 80

El sonido de una llanta desinflándose mientras cruzaba un puente y la advertencia de un motociclista desconocido marcaron el inicio de una experiencia que hoy Germán Guevara Castañeda considera una presunta estafa. El hecho ocurrió en un montallantas ubicado en la avenida calle 80 con carrera 30en sentido occidente–oriente, tomando la oreja para acceder a esa vía, uno de los corredores con mayor flujo vehicular de Bogotá.
“Mientras cruzábamos el puente escuchamos el sonido típico de una llanta desinflándose y fuimos ‘advertidos’ por un motociclista de la pinchadura”, relató Guevara en una comunicación enviada a El Tiempo. Al detenerse para verificar, la llanta efectivamente estaba perdiendo aire. La situación los llevó a ingresar al establecimiento más cercano. “Providencialmente estaba ahí el montallantas”, señaló.
Según su testimonio, una vez en el lugar comenzó una serie de procedimientos que en ese momento no cuestionaron. “Después de engaños que no notamos, nos aplicaron 23 parches, por un costo superior a un millón de pesos”, aseguró. El valor, explicó, se justificó luego de que desmontaran cada llanta y les mostraran supuestos daños en su interior.
Moto ‘pinchallantas’ en la calle 80 Foto:X: pasa en bogota
“Al bajar cada llanta y extraerla del rin se encontraron ralladuras o canales en el interior que no son consistentes con clavos, tachuelas o similares”, afirmó Guevara. De acuerdo con su versión, el propietario del montallantas les advirtió sobre un “inminente riesgo” si no se realizaban los arreglos, lo que implicaba intervenir todas las llantas del vehículo.
La advertencia, sumada a la urgencia del momento y al temor de circular con un daño mecánico, influyó en la decisión. “Nos dijeron que era peligroso seguir circulando así”, recordó. Sin embargo, una vez en casa y con mayor tranquilidad, la percepción cambió. “Después en casa, más tranquilos, analizamos el caso y descubrimos que muy probablemente éramos estafados”, indicó.
Después de engaños que no notamos, nos aplicaron 23 parches, por un costo superior a un millón de pesos.
El conductor asegura que solo entonces surgieron las dudas sobre el número de parches aplicados, el tipo de daños señalados y el alto costo del servicio, elementos que en medio de la presión no fueron cuestionados. Su testimonio revive las alertas sobre prácticas abusivas que, según han documentado autoridades y este diario en investigaciones previas, suelen repetirse en corredores estratégicos de la ciudad, donde los conductores quedan en una situación de vulnerabilidad.
En un grupo de Facebook estudiantes de los Andes publican denuncias acompañadas de fotos como esta. Foto:
En notas anteriores sobre los llamados pincha-llantas, El Tiempo ha recogido recomendaciones de las autoridades para evitar caer en este tipo de engaños. Una de las principales es mantener la calma y no tomar decisiones bajo presión, incluso si terceros insisten en que existe un riesgo inmediato.
También se ha reiterado la importancia de verificar que los establecimientos tengan lista de precios visibles. antes de autorizar cualquier reparación y de desconfiar cuando se anuncian daños múltiples sin una explicación clara y técnica.
Las autoridades han insistido en que los conductores no deben seguir indicaciones de desconocidos ni aceptar ayudas improvisadas en la vía, y que ante cualquier duda es preferible comunicarse con la Línea 123 para recibir orientación o solicitar acompañamiento. Asimismo, recomiendan pedir una segunda opinión mecánica cuando los daños señalados no son evidentes o cuando los cobros resultan desproporcionados frente al servicio prestado.
Otra de las alertas frecuentes es contar con elementos básicos como llanta de repuesto, gato y herramientas, lo que permite evaluar la situación sin depender de terceros. Finalmente, se ha reiterado la importancia de denunciar cualquier cobro abusivo o práctica sospechosa para que las autoridades puedan adelantar labores de inspección y control.
Guevara espera que su caso no quede aislado. “Agradecemos si desde ese importante medio se promueven investigaciones al respecto”, concluyó.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com







