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Restauración de la Iglesia de San Pedro Claver: cúpula florentina en Cartagena recibe intervención urgente

La restauración de la cúpula florentina de la Iglesia de San Pedro Claver representa uno de los proyectos de conservación más ambiciosos que realiza Cartagena en su patrimonio arquitectónico. La estructura, ubicada a más de 30 metros de altura en el Centro Histórico, hoy está envuelta en andamios de acero temporal mientras técnicos especializados trabajan contra el tiempo y la corrosión para proteger este ícono del Renacimiento que el arquitecto francés Gastón Lelarge trajo a la Ciudad Heroica a principios del siglo XX.
¿Qué problemas presenta la cúpula florentina de Cartagena?
El análisis técnico realizado por el equipo interdisciplinario de la Etcar identificó patologías críticas que comprometían la integridad estructural. El deterioro se concentra principalmente en dos áreas vitales: las nervaduras (arcos estructurales que soportan el peso masivo de la cúpula) y los casquetes (membrana de concreto que recubre el espacio entre los arcos). El paso de los años y la agresiva salinidad del Caribe cartagenero causaron el desprendimiento de concreto en ambas secciones, según informó la dirección de la Etcar.
La intervención incluye un proceso minucioso de limpieza y reemplazo de acero corroído, aplicando inhibidores de corrosión para garantizar que la reparación dure décadas. Este trabajo de restauración de la cúpula florentina es crucial no solo por su valor arquitectónico, sino porque la iglesia alberga los restos de San Pedro Claver, sacerdote jesuita conocido como el “esclavo de los esclavos” por su labor humanitaria durante la diáspora africana entre 1533 y 1810.
¿Por qué es importante esta restauración de la cúpula florentina?
La Iglesia de San Pedro Claver es una de las más antiguas de América y constituye una joya integral de cuatro siglos de patrimonio arquitectónico, pictórico y escultural. Según información del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, la iglesia recibe especial afluencia de visitantes durante Semana Santa, convirtiéndola en un sitio obligado para los fieles y turistas que reconocen su importancia religiosa e histórica.
Lo singular de este proyecto radica en su metodología “Aprender haciendo”: la Etcar ha vinculado a sus propios egresados del programa de albañilería, jóvenes cartageneros certificados en trabajo de alturas. Sandra Schmalbach Pérez, directora general de la Etcar, destacó que “los trabajos los realizan nuestros ‘Héroes del patrimonio’, técnicos formados para proteger lo que nos identifica como cartageneros”. Esta decisión garantiza que la intervención en la restauración de la cúpula florentina fortalece simultáneamente el talento local y la identidad cultural de Cartagena.
El financiamiento a través de un convenio con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes confirma el reconocimiento nacional de la importancia de preservar este monumento. Para conocer más sobre iniciativas de conservación en la región, consulta nuestras noticias de Colombia.







