Economia
Salones del automóvil: ¿ocaso o evolución?

En 1898, cuando el automóvil era todavía un invento naciente, la Exposition Internationale d’Automobiles at the Jardin des Tuileries abrió sus puertas, un evento para que unos pocos carros pudieran exhibirse ante los curiosos espectadores en una ruta circular de 23 kilómetros entre París y Versalles. Movidas por motores eléctricos y de combustión, era la oportunidad para que estas máquinas demostraran su funcionalidad y confiabilidad ante el público incrédulo.
Tres años después, en 1901, el evento fue rebautizado como la International Automobile, Cycle and Sports Exhibition, pasando a ser una muestra estática en el Grand Palais de París. Prácticamente al tiempo que sus expositores nacieron entonces los salones del automóvil.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
Grandes y pequeñas, locales e internacionales, estas muestras pasaron a convertirse en importantes epicentros de la industria donde los fabricantes introducían al público sus más recientes novedades.
Por diferentes razones, algunos salones fueron ganando más notoriedad, y podríamos decir que, a nivel mundial, el de Ginebra fue el más importante. París, Fráncfort, Tokio y Detroit le siguieron los pasos como las citas mundiales que ningún fabricante podía darse el lujo de perderse.
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Sin embargo, la evolución de la industria misma y la inevitable influencia de las condiciones económicas, políticas y hasta climáticas alrededor de esta la llevaron a un declive que encontró en la pandemia de 2020 la estocada final. La recesión económica mundial fue entonces la locomotora de un tren que tal vez no se descarriló del todo, pero que, al menos por ahora, bajó su velocidad y sigue revisando los daños.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
La pandemia puede que haya sido el golpe final, pero antes de esta los salones internacionales ya venían recibiendo varios toques y codazos; incluso, podríamos decir que algunos venían desde adentro: la competencia entre los fabricantes por el protagonismo.
Impulsados por la idea de robarse la atención, invertían millonarias sumas de dinero en montajes estrambóticos, pero eso no garantizaba el éxito y la gran mayoría de veces, los carros que se esperaba que fueran titulares terminaban siendo solo otro numeral de un largo listado.
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Aquí debemos entonces devolvernos a lo más básico y es el nombre de estos eventos: salones. Es decir, son exhibiciones y grandes muestras de vehículos con el objetivo de darlos a conocer tanto al público local como mundial; de ahí que la otra gran palabra en sus nombres fuera ‘internacional’.
Pero si toda esa inversión de tiempo, esfuerzo y dinero terminaba perdida entre otras tantas similares, ¿justificaba seguir haciéndola? El cambio fue claro. Aunque las marcas seguían asistiendo, muchas comenzaron a agendar citas en los días previos, garantizando algo de protagonismo.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
Obedeciendo a la evolución de la industria, el Consumer Electronics Show (CES), en Las Vegas, se convirtió en una cita clave para exhibir las más recientes tecnologías e innovaciones de los fabricantes. Y cuando de lujo y exclusividad se trata, reuniones como el Goodwood Festival of Speed, en Inglaterra, y concursos de elegancia como Villa d’Este, en Italia, o la Monterey Car Week, en California, han sido eventos clave.
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De alojar ostentosos andamiajes a sonadas ausencias de los fabricantes por la imposibilidad de financiar costosas presentaciones, el panorama de los grandes de salones del automóvil a nivel mundial no lo ha tenido fácil desde hace ya varios años y el golpe de la pandemia que los puso en una pausa obligada e indefinida solo aceleró lo que para muchos ya era la señal de un final anunciado.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
Varios titulares lo respaldan. En mayo del año pasado, tras un fracasado regreso con solo nueve fabricantes que hicieron presencia, los organizadores del Salón de Ginebra anunciaron el deceso del que alguna vez fue el más importante salón internacional. Los de Detroit, Chicago y Nueva York han hecho malabares para mantenerse a flote y relevantes, mientras que el otrora Salón de Fráncfort se ‘trasteó’ a Múnich y pasó a ser una muestra de movilidad.
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Muestras como el Salón de Tokio o los de Shanghái y Pekín, que alternan anualmente, se enfocan principalmente en sus mercados locales, mientras que el de París, también reducido, es tal vez el último vestigio de lo que alguna vez fueron los grandes salones internacionales. Fue el primero; esperemos que no sea el último.
Una mirada local que sirve como radiografía de la situación actual de los salones es el contraste entre el Salón del Automóvil de Bogotá y el Salón Internacional del Automóvil de São Paulo.
Aunque todavía mantiene un tinte de salón, en la más reciente edición del de São Paulo se ausentaron marcas tan importantes para ese mercado como Chevrolet, Ford, Nissan y Volkswagen.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
Buscamos hablar con ellas al respecto y aunque al cierre de esta edición Chevrolet y Ford no habían contestado, Nissan nos respondió diciendo: “En este momento, la compañía está enfocando sus esfuerzos en el lanzamiento de Nissan Kait, un nuevo modelo producido en Brasil que constituye una apuesta clave para fortalecer nuestra presencia en el mercado latinoamericano. Este enfoque estratégico implica priorizar recursos y acciones de comunicación alrededor de este lanzamiento, por lo que decidimos no participar en esta edición del salón. Aun así, reiteramos nuestro compromiso con la región y con seguir acercando al público innovaciones relevantes para nuestros clientes”.
Volkswagen, por su parte, afirmó: “La decisión de Volkswagen do Brasil de no participar en el Salón Internacional del Automóvil de São Paulo 2025 se alinea con la estrategia global de la marca. Por ello, VW está presente en eventos como el Circuito Sertanejo, festivales como Rock in Rio, The Town y C6 Fest, además de promover eventos propios como el Volks Festival, que se celebra a lo largo del año en las principales capitales del país. Mantenemos nuestro compromiso de ofrecer experiencias innovadoras y cercanas a nuestros clientes, reforzando nuestro papel como referente en la transformación de la movilidad”.
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De otro lado, puede que se llame salón, y en varias ocasiones los montajes y presentaciones así lo demostraron, pero en esencia el de Bogotá siempre ha sido una feria comercial. Esto ha quedado más que claro en las tres ediciones que se han realizado desde 2023, cuando se retomó desde la pausa tras la pandemia, donde el número de asesores buscando cerrar negocios supera con creces la cantidad de carros en exhibición.
Salón del Automóvil de Bogotá Foto:Milton Diaz / EL TIEMPO
Hablar del ocaso de estos grandes salones internacionales es una sencilla discusión respaldada por titulares que dan cuenta de lo que a primera vista sería un inevitable destino. Sin embargo, leyendo entre líneas, lo que vemos es una evolución que responde a la rápida transformación que ha tenido la industria en los últimos años.
Con una competencia cada vez más feroz entre los fabricantes y la abatida tecnológica que inunda a los carros, es apenas lógico que también se haya tenido que repensar la forma en que se presentan estas máquinas ante un mundo que tampoco es el mismo de antes.
La Exposition Internationale d’Automobiles at the Jardin des Tuileries de 1898 marcó el inicio de los salones internacionales que por más de un siglo siguieron demostrando la importancia de estas máquinas. Hoy son los carros los que tienen que demostrar que estos eventos aún tienen relevancia y que, de una u otra forma, deben seguir vigentes.
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