Trinitas poseía una mayor influencia en Nuevo León y se especializaba en factoraje, créditos para pymes y anticipos de nómina. Al tratarse de una entidad no regulada, no existen registros de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que indiquen el total de activos o créditos concedidos.

Durante el desarrollo del proceso de concurso mercantil, Trinitas sigue funcionando bajo la supervisión judicial y con medidas preventivas que salvaguardan los activos y los intereses de los inversionistas, según un aviso enviado a sus clientes.

“En esta fase, se intentará establecer comunicación individual con cada uno de los acreedores para evaluar su situación y coordinar los trámites de comunicación y conciliación”, expuso la compañía.

Las Sofomes son organizaciones dedicadas al financiamiento, no están autorizadas a captar fondos de los clientes, pero pueden invitar a inversores a aportar capital para su operación.

Al preguntarle sobre este asunto, la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México (ASOFOM) afirmó que este es un caso aislado que no refleja al sector en su totalidad.

“Desde el inicio de este año, hemos trabajado en la promoción de las SOFOMes como instituciones fundamentales en el financiamiento de última milla, especialmente para aquellas mipymes que no son atendidas por la banca convencional”, subrayó.

Javier Garza, presidente nacional de ASOFOM, subrayó la función de las Sofomes en el marco del Plan México que impulsa el gobierno federal.

Para prevenir situaciones similares al caso de Trinitas, Asofom implementó una serie de medidas tanto preventivas como correctivas, tales como el establecimiento de autorregulación en el financiamiento de las empresas.

Asimismo, se resalta el cumplimiento de convenios de prevención de lavado de dinero. “Más del 97% de nuestros miembros han firmado el Acuerdo OFAC (Office of Foreign Assets Control), con implicaciones en rigurosas medidas de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo”, afirmó Garza.