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Llevo mucho tiempo preparando esto
Lucas Eguibar ha acabado en todas las ediciones olímpicas con el gesto contrariado. Y por el suelo. Pero el miércoles en el Snowpark de Livigno está dispuesto a cambiar el relato. Lo intentará desde la autoridad que da haber sido campeón del mundo en 2021, cuando el Coronavirus amenazaba, aquellos tiempos donde cualquier éxito requería un doble esfuerzo.
“Estoy tranquilo. Los días pasados he estado mucho más nervioso, pero llevo mucho tiempo preparando este momento y quiero salir y disfrutar”, dice el donostiarra que tiene dos diplomas, sendos séptimos en Sochi 2014 y Pekín 2022. Dice el veterano de 32 años, que el circuito le va, que la salida “aunque no es tan rápida, puede condicionar mucho. Si lo haces muy bien, puedes cobrar mucha ventaja y yo suelo salir bien. Luego en la curva 3 también habrá una oportunidad”.
A su lado, Álvaro Romero, otro talento de San Sebastián, edades invertidas, 23 éste, campeón del mundo junior en 2023, llega con la ilusión del primerizo. Y con los nervios del debutante. “Pero me gusta sentirlos. Pensaba que los había vencido, pero no”. Y su ilusión pasa por unas tandas en grupo que tengan que decidirse al final, donde cree que él desliza mejor.
“Lo que mejor hace es el paso por curva”, revela Lucas, que hace un mes tuvo un susto. “Cuando pasó esto de China -caída con hospitalización- pensaba ir luego a casa e ir a Austria y tuvimos que cancelarlo. Pero ya está olvidado, no tengo dolores. Alguna molestia, pero nada”. Hace cuatro años, el COVID le hizo vivir unos Juegos raros, donde se esquivaba todo para no contagiarse. El miércoles estarán los suyos. Serán de los cuatro, los más cercanos a casa. Y siente que esta puede ser su oportunidad. La que tuvo Regino Hernández en Sochi 2014, el único medallista español en el snowboard cross de la historia.
