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Tensión entre EE.UU. y Venezuela, en vivo: última hora de Maduro, Trump, reacciones y más

En agosto de 2017, el Gobierno estadounidense del entonces presidente Donald Trump impuso sanciones sectoriales que prohibían a los bancos de EE.UU. comprar bonos del Gobierno venezolano y su compañía estatal petrolera PDVSA. La orden también limitaba las transacciones con bonos existentes propiedad del sector público venezolano.
En enero de 2019, cuando Washington reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, el Gobierno de Trump anunció sanciones contra PDVSA, por lo cual cualquier compra de petróleo venezolano por parte de entidades de EE.UU. haría que todo el dinero se depositara en cuentas bloqueadas.
Aunque en 2023 el Departamento del Tesoro suspendió algunas sanciones petroleras en medio de negociaciones entre Maduro y la oposición, fueron reinstauradas ante el fracaso de los acuerdos. Sin embargo, se dejó en vigor la licencia 41, concedida en noviembre de 2022, que permite a Chevron exportar crudo venezolano gracias a una asociación que mantiene con PDVSA.
El Gobierno de Trump también ha usado como presión esa licencia. En marzo, la Casa Blanca puso fin al permiso y le dio 30 días para cesar sus actividades, pero semanas después anunció una extensión. En julio, en medio de un intercambio de prisioneros entre ambos países, Maduro confirmó que la empresa recibió una licencia para seguir operando.
Trump también dijo en marzo que impondrá aranceles del 25% a cualquier país que compre petróleo a Venezuela. En respuesta, Maduro dijo que su Gobierno derrotará las sanciones internacionales impuestas al país con “trabajo, creación, inventiva, amor y patriotismo”.
Tras las elecciones presidenciales de 2024, Washington intentó presionar a Maduro para que acepte los resultados que reclamaba la oposición, luego de que el Consejo Nacional Electoral proclamara ganador al mandatario sin dar detalles de la votación.
En septiembre de ese año aplicó sanciones a 16 funcionarios “alineados con Maduro que han socavado el proceso electoral en Venezuela, y son responsables de actos de represión”. Dos meses más tarde, el Gobierno de EE.UU. anunció nuevas sanciones individuales contra oficiales militares de la Guardia Nacional de Venezuela, la Policía Bolivariana y otras ramas del aparato de seguridad.
Días después, a finales de noviembre, Maduro promulgó una ley que establece castigos para los venezolanos que apoyen sanciones del extranjero contra el Gobierno, una legislación que desató críticas con el argumento de que es contraria a derechos como el de asociación con fines políticos.
En enero, el entonces presidente Joe Biden elevó a US$ 25 millones la recompensa por la captura de Maduro, que fue fijada inicialmente en US$ 15 millones durante el primer mandato de Trump. Biden también aumentó los montos para la detención del ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello Rondón, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y aplicó nuevas restricciones de visado para funcionarios alineados con Maduro y sanciones individuales a ocho funcionarios.
En ese momento, el Departamento de Estado reportó que había impuesto restricciones de visado a cerca de 2.000 individuos alineados con Maduro y sanciones a 187 funcionarios o exfuncionarios del Gobierno de Venezuela, así como a más de 100 entidades del país.
El Gobierno de Trump anunció en agosto de este año que duplicaría a US$ 50 millones la recompensa por información que conduzca al arresto de Maduro, a quien acusó de ser “uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional”. El canciller de Venezuela, Yván Gil, calificó la duplicación de la recompensa como como “la cortina de humo más ridícula que hemos visto”.
La reciente designación del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera permite imponer nuevas sanciones, aunque expertos legales señalan que no autoriza explícitamente al uso de la fuerza letal.
Maduro ha negado en reiteradas oportunidades tener vínculos con el narcotráfico y su Gobierno niega también la existencia del Cartel de los Soles.
“La República Bolivariana de Venezuela rechaza de manera categórica, firme y absoluta la nueva y ridícula patraña del secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, Marco Rubio”, dijo este lunes el Gobierno de Venezuela, que insistió en que Washington busca un cambio de régimen. “Esta nueva maniobra seguirá la suerte de las anteriores y recurrentes agresiones contra nuestro país: fracasar”, agregó el comunicado.
Con información de Priscilla Alvarez, Gonzalo Zegarra, Michael Ríos, Jennifer Hansler, Stefano Pozzebon, Ivana Kottasová, Jessie Yeung y José Álvarez, de CNN.







