Colombia
Tras denuncias de intento de hurto, protestas y alertas por tráfico de fauna silvestre, la guacamaya ‘Lupita’ está en custodia ambiental en el Quindío.

La guacamaya azul y amarilla conocida como ‘Lupita’ volvió a quedar bajo custodia de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ)luego de que la Policía Ambiental alertara sobre su presencia en el sector de Granada, vereda San Pedro, jurisdicción del municipio de Armenia.
LEA TAMBIÉN
El rescate reabrió un debate que desde hace semanas cruza lo ambiental, lo emocional y lo ciudadano, en torno al destino de un ave silvestre que se volvió símbolo inesperado de las carreteras del Quindío.
‘Lupita la famosa’ se ha vuelto famosa por acompañar a ciclistas, motociclistas y deportistas. Foto:Instagram @quindiociclismo_co
Según informó la CRQ, tras recibir el aviso oficial, profesionales de la entidad se desplazaron hasta el lugar para realizar el procedimiento de rescate. De acuerdo con las características observadas, el ejemplar corresponde a la guacamaya conocida como Lupita, que habría llegado hasta ese sector mediante desplazamiento en vuelo. Actualmente permanece en las instalaciones de la Corporación, bajo custodia en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, donde es atendida por un equipo interdisciplinario de médicos veterinarios y biólogos.
LEA TAMBIÉN

La autoridad ambiental señaló que, dentro del proceso de evaluación, se identificó un aspecto positivo: el ave presenta muy buenas condiciones de vuelo, lo cual favorece y facilita su proceso de rehabilitación. En este momento, la CRQ adelanta el trabajo técnico necesario para lograr una transición adecuada, que incluye la incorporación progresiva del ejemplar con otros individuos de su misma especie. El objetivo es que recupere comportamientos naturales como la socialización, la búsqueda de alimento, la defensa del territorio y otras conductas propias de la especie.
Lupita, la guacamaya que se hizo viral por volar con ciclistas. Foto:Cortesía Fundación Ecohuellas
No es la primera vez que Lupita pasó por manos de la autoridad ambiental. Tiempo atrás ya había sido trasladada a la CRQ, pero al parecer se escapó y regresó al sector de La Bella, en Calarcá, donde había sido vista durante años. En esa zona se convirtió en una presencia cotidiana y reconocible, no solo para los habitantes, sino también para ciclistas y deportistas que transitan por la vía.
LEA TAMBIÉN

Su notoriedad se disparó hace pocas semanas, cuando un video en el que una guacamaya volaba junto a un ciclista se volvió viral en redes sociales. Las imágenes, que muchos compararon con escenas de realismo mágico, se mostraron al ave siguiendo los pedalazos del corredor del Team Movistar Diego Pescador, quien entrenaba en carreteras de su natal Quindío. El registro fue compartido por uno de sus compañeros y rápidamente recorrió plataformas digitales, despertando asombro y admiración.
Michele Scarponi y la guacamaya Frankie. Foto:redes sociales
Sin embargo, esa fama también aumentó las alertas. De acuerdo con denuncias de un colectivo local y de la Plataforma Alto, en días recientes algunas personas habrían intentado herir a la guacamaya. Según estas versiones, el animal fue víctima de una agresión en la que perdió algunas plumas. Animalistas del departamento, sin embargo, aseguraron que el ave se encontraba en buen estado de salud.
En este contexto se sumó la advertencia formal de la CRQ sobre los riesgos ambientales y de bienestar animal derivados de la presencia de esta especie fuera de su hábitat natural. La entidad pidió expresamente no interactuar con el ave ni alimentarla, y explicó que la presencia de una guacamaya Ara ararauna en el Quindío no corresponde a su rango natural de distribución. Se trata, indicó, de una situación que debe analizarse desde una perspectiva ambiental, ecológica y de conservación de la fauna silvestre.
LEA TAMBIÉN

De acuerdo con los conceptos técnicos del área de Fauna Silvestre de la CRQ, esta especie es propia de ecosistemas cálidos de tierras bajas, principalmente de la Amazonía, la Orinoquía colombiana y algunos sectores del Magdalena Medio y el Caribe. Su supervivencia depende de bosques tropicales extensos, grandes árboles para anidación y una oferta constante de frutos y semillas.
La autoridad ambiental explicó que, en condiciones naturales, estas aves presentan un comportamiento cauteloso frente al ser humano, una clave de adaptación para su supervivencia. Cuando un individuo ha sido criado o mantenido en cautiverio, puede desarrollar impronta humana, perdiendo el miedo natural a las personas y buscando activamente su interacción. En el caso de Lupita, los análisis técnicos evidencian una marcada impronta humana, condición que incrementa su vulnerabilidad frente a posibles capturas, maltrato o accidentes, y que además puede generar conflictos con la fauna silvestre local.
Lupita, la guacamaya que se hizo viral por volar con ciclistas. Foto:Cortesía Fundación Ecohuellas
La CRQ también advirtió que la llegada de esta ave al territorio podría estar asociada a prácticas ilegales como el tráfico de fauna silvestre. La liberación o permanencia de individuos fuera de su hábitat natural puede generar competencia con especies nativas y alterar los equilibrios ecológicos. Por ello, la entidad insistió en que estos ejemplares requieren procesos técnicos especializados de rehabilitación, orientados a restablecer comportamientos propios de la vida silvestre y evaluar de manera rigurosa la posibilidad de su retorno a su entorno natural.
El director de la CRQ, Juan Esteban Cortés, hizo un llamado a la reflexión colectiva. Señaló que el bienestar de la fauna silvestre no está en la cercanía con los humanos ni en la interacción para fotografías, espectáculos o beneficios económicos, y recordó que son especies que deben cumplir su rol ecológico en la naturaleza.
LEA TAMBIÉN

La postura institucional, sin embargo, encontró resistencia en un sector de la comunidad. El colectivo Ciclistas Quindío envió una carta a la CRQ para expresar su preocupación y rechazo ante un eventual traslado de la guacamaya. En el documento, aseguraron que en intervenciones anteriores el ejemplar habría sufrido daños físicos y un deterioro en su estado general, y manifestaron su negativa a que se repita una situación que, según ellos, vulnere su integridad.
El colectivo anunció protestas pacíficas y movilizaciones para visibilizar el caso y pidió que se priorice una solución que contemple la permanencia de Lupita en libertad, bajo supervisión técnica, sin encierro ni traslado forzoso. Mientras tanto, la guacamaya permanece en observación, en medio de un debate que enfrenta el afecto ciudadano con los criterios técnicos de conservación, y que mantiene abierta la pregunta sobre cuál es el mejor destino para un ave que, sin proponérselo, se convirtió en emblema del Quindío.
Laura Sepúlveda y Stefanía León Arroyave
Redacción Nación – EL TIEMPO







