Colombia
Tres indígenas fueron secuestrados por hombres armados en Totoró, Cauca: esto se sabe

Tres miembros del Resguardo Indígena de Totoró, perteneciente al pueblo Totoroez, fueron secuestrados por grupos armados en el Cauca.
Los secuestrados son Milton Jiménez, Cristina Quiguanás y su hijo Jordy Jiménez, quienes se trasladaban hacia Alta Mira cuando fueron interceptados por individuos encapuchados.
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Información preliminar indica que los responsables del secuestro habrían trasladado a los tres indígenas a zonas limítrofes con Guambía, Mosoco o Jambaló, áreas situadas en el nororiente del Cauca.
El líder indígena y representante a la Cámara por el Cauca, Ermes Pete, quien también es parte del Resguardo Indígena de Totoró, denunció el incidente. Pete condenó lo sucedido y enfatizó la gravedad de la situación en la región.
Las autoridades están investigando si alguna de las facciones armadas en la zona, como las disidencias de las FARC o el Ejército de Liberación Nacional (ELN), está detrás del secuestro. Ambos grupos están en abierta confrontación en esta área, aumentando la violencia y el riesgo para las comunidades locales.
Tras la noticia, comunidades indígenas, residentes de Silvia y colectivos sociales exigieron a las autoridades la activación inmediata de mecanismos de búsqueda y protección.
Además, estas organizaciones han estado dialogando con líderes y autoridades locales para presionar socialmente por la pronta liberación de los secuestrados.
Este secuestro ocurre en medio de un aumento de la violencia en Cauca, donde las comunidades han enfrentado asesinatos, desplazamientos forzados y amenazas contra líderes sociales, indígenas y afrodescendientes.
Este contexto ha llevado a convocar una movilización nacional por la paz y la vida, programada para el domingo, 7 de diciembre.
El hallazgo del cuerpo de un menor de 16 años durante un operativo policial contra disidencias en el Cauca volvió a encender el debate sobre el reclutamiento forzado de niños y adolescentes.
La madre del menor había denunciado su desaparición, compartiendo la angustia de perder contacto con él después de que hombres armados lo llevaran a una finca de la región.
Según su testimonio a Noticias Caracol, la última vez que habló con su hijo, él le aseguró que regresaría pronto a casa antes de salir en motocicleta. Después, familiares y vecinos fueron informados de que había sido secuestrado por hombres armados. La familia denunció el hecho ante las autoridades y difundió información en redes sociales para facilitar la búsqueda.
La familia vivió casi 16 días de incertidumbre hasta que el Gaula de la Policía contactó a los familiares para que identificaran a jóvenes detenidos en la estación de Santander de Quilichao.
A pesar de que en ese operativo otros adolescentes fueron rescatados, el menor no estaba entre ellos. Posteriormente, uno de los rescatados informó a las autoridades que el niño había sido asesinado y enterrado en la finca donde estaban cautivos.
Las investigaciones de la Policía y la Fiscalía llevaron a identificar a los presuntos responsables, quienes estarían involucrados en el reclutamiento de menores para las disidencias del Frente Jaime Martínez.
Los menores bajo su custodia eran forzados a realizar actividades como pintar grafitis de las FARC en vehículos y paredes. El operativo resultó en la captura de tres sospechosos y la liberación de cuatro jóvenes que permanecían bajo amenazas y manipulación.
Uno de los rescatados relató a las autoridades que la víctima fue asesinada tras resistirse a las órdenes de sus captores, probablemente mediante un acto de “ruleta rusa”. El cuerpo del menor fue enterrado en una fosa común en el mismo lugar, y los otros jóvenes fueron obligados a excavarla y enterrarlo.
Después de confirmar la identidad del menor a través de huellas dactilares, la madre pudo reconocerlo por una pulsera personal. En declaraciones al medio mencionado, destacó que su hijo fue asesinado por negarse a realizar trabajos para el grupo armado y pidió que cesen las violencias contra los menores, enfatizando el sufrimiento que causa a las familias la muerte y el entierro clandestino de sus hijos.
Además, la mujer denunció que después de la desaparición de su hijo, las disidencias retuvieron a al menos tres niñas de 14 y 16 años, habitantes de la misma vereda, cuyo paradero aún es desconocido para sus familias.






