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Trump contra la Organización de las Naciones Unidas
El pasado mes de enero de 2026 fue todo un espectáculo, toda una exhibición del “rey” Trump y de su MAGA1 en contra de un mundo internacional multilateral.
Introducción
Mundo internacional multilateral que, a pesar de tener muchísimos defectos e insuficiencias, costó mucho de empezar a construir después de la Segunda Guerra Mundial —una de las catastróficas y más importantes derrotas, en la historia moderna, de la humanidad— y que, con sus 80 años de historia, habría que pensárselo mucho como para tirarlo todo a la basura en un santiamén.
Primero, fue una intervención militar de “película” en Venezuela —en plena noche del sábado 3 de enero— para capturar al presidente Maduro y a su esposa, absolutamente al margen e ignorando de raíz el derecho internacional multilateral. Rara vez se había visto en los 80 años de existencia y vida de la ONU: “pasando” por completo del Consejo de Seguridad de la ONU —ninguna maravilla, ¡eh!, pero al menos un freno a la irracionalidad y a la arbitrariedad unilateral de un “super” poderoso EUA—.
Segundo, el 7 de enero, una orden ejecutiva general de la administración Trump retiró a EUA de decenas de organismos de las Naciones Unidas, además de organizaciones internacionales, así como de tratados ratificados por los propios Estados Unidos de América (EUA), con el asesoramiento y el consentimiento de su Senado.
No es difícil de calificar -pero lo será mucho de digerir-: es un ataque dirigido al tuétano del multilateralismo, del derecho internacional y de las instituciones globales multilaterales fundamentales; construido todo ello para salvaguardar los derechos humanos, la paz, la sostenibilidad y la justicia en el mundo, preservando los océanos y los bienes públicos globales y afrontando actualmente la gravísima crisis climática para, justamente -querríamos y desearíamos todos-, alcanzar estos objetivos.
La orden ejecutiva general representa, pues —es—un esfuerzo deliberado por desmantelar la infraestructura internacional multilateral diseñada para defender la dignidad, proteger a los niños y mejorar la igualdad de género y racial. Socava los organismos que garantizan protecciones básicas a las personas marginadas y a quienes se encuentran en situaciones vulnerables en todo el mundo, incluidos refugiados, mujeres, niños, etc.
Esta medida, cuya constitucionalidad y efecto legal son más que cuestionables —de entrada, por los y dentro de los propios EUA—, se anunció bajo el pretexto de proteger los intereses de EUA, pero hace exactamente lo contrario. Al desprenderse de la cooperación global en materia de medio ambiente, derechos humanos, democracia y paz, EUA pone en mayor riesgo su propio futuro y, evidentemente, el de la humanidad entera.
Tercero, a mediados de mes Trump ha querido culminar su propio asalto personal al que él considera su propio “capitolio mundial”, anunciando la compra —o la invasión, o…— de Groenlandia.
Todo, todo ello, un gran estruendo.
¿Cómo y qué dice la letra y el “espíritu” de la orden ejecutiva general de la administración Trump?
El memorando presidencial emitido el miércoles 7 de enero instruye a los departamentos y agencias del poder ejecutivo de EUA a adoptar medidas inmediatas para retirarse de decenas de organizaciones internacionales, convenciones y tratados que Washington considera contrarios a los intereses estadounidenses.
Según el memorando, la decisión afecta a entre 31 y 662 organismos y entidades de la ONU. Entre ellos incluyen:
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El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que apoya la salud materna e infantil y combate la violencia sexual y de género.
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La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC-UNFCCC), que fomenta la cooperación mundial contra el cambio climático – es la conocida como la Convención Climática aprobada en Río en 1992; del Acuerdo de París de 2015 ya se habían retirado.
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El IPCC —Intergubernamental Panel del Cambio Climático— estremece oír la retirada de EUA del organismo que desarrolla en el mundo el conocimiento científico sobre el cambio climático; es el resultado del “negacionismo” infantil y/o interesado de Trump.
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El Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia, que financia y asesora proyectos de la sociedad civil en favor de la democracia.
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La Alianza de Civilizaciones.
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Otras oficinas de la Secretaría de la ONU con sede en Nueva York y en otros lugares, como las que se ocupan de los niños en los conflictos armados, y de acabar con la violencia sexual como arma de guerra.
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La lista también incluye cuatro de las cinco comisiones regionales (Asia y el Pacífico, Asia Occidental, África, América Latina y el Caribe), que son plataformas clave para la cooperación multilateral.
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También están en la lista: el Foro Global Central contra el Terrorismo, el Partenariado para la Cooperación Atlántica y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral.
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Esta orden ejecutiva llega después de retiradas anteriores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Organismo de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), ACNUR, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia (UNESCO).
“Retirada significa cesar la participación en o la financiación de estas entidades en la medida en que lo permita la ley”, señala el memorando citado.
Tiene especial significación política en los tiempos actuales, la decisión de retirar los fondos y retirarse de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC-UNFCCC) -y del IPCC; y desde hace un año del acuerdo de París-; esto, sin embargo -se dirá desde la ONU-, no exime a EUA de sus obligaciones legales de prevenir el cambio climático y poner remedio a los daños climáticos, tal y como dejó claro el tribunal internacional de justicia el año pasado. Quizás sí, pero….
Retirarse de las instituciones diseñadas para apoyar la acción climática global; no cambia la cruda realidad de la crisis climática, no refuta las pruebas irrefutables de sus causas —informes del IPCC— ni elimina su clara y principal responsabilidad histórica y actual de EUA por sus consecuencias. La retirada sólo sirve, de hecho, para aislar aún más a EUA en detrimento de su propia población y de miles de millones de personas en todo el mundo.
Estados Unidos se sumó a la UNFCCC en 1992, durante la presidencia de George Bush, y después de ser uno de sus líderes en su aprobación en la Cumbre de la Tierra de Río 92. La Convención no exige recortes en emisiones o en contaminación, pero se fija la meta de estabilizar la contaminación en la atmósfera causada por el ser humano”.
La primera reacción del secretario general de la ONU —António Guterres—: “el trabajo continuará”
“Todas las entidades de Naciones Unidas seguirán adelante con la implementación de sus mandatos, tal y como les han sido otorgados por los Estados Miembros”, indicó el comunicado del secretario general de la ONU tras conocer la noticia.
“Las Naciones Unidas tienen la responsabilidad de cumplir con quienes dependen de nosotros. Continuaremos —llevando a cabo— nuestros mandatos con determinación”.
En virtud de la Carta de la ONU, las contribuciones evaluadas a los presupuestos ordinarios y de mantenimiento de la paz de la Organización son aprobadas por la Asamblea General y se consideran “obligaciones vinculantes” para todos los Estados miembros.
Para 2026, la Asamblea General aprobó un presupuesto ordinario de 3450 millones de dólares, una fuerte reducción respecto a años anteriores —fruto ya de los impagos anteriores y “previstos” de EUA—, que incluye un recorte del 15% en los recursos financieros y una reducción de casi el 19% en el personal.
Por otra parte, expertos humanitarios y portavoces de muchas de las entidades afectadas han expresado alarma y condena a la orden del presidente Trump, advirtiendo de graves consecuencias para la acción climática, los derechos humanos, los esfuerzos de consolidación de la paz, la gobernanza multilateral y los sistemas globales de respuesta a las crisis, especialmente en un momento de creciente presencia de estas.
Prevén que la retirada del apoyo de Estados Unidos a 31 organismos de la ONU provoque deficiencias presupuestarias, sustanciales, recortes en el personal humanitario y la pérdida de la experiencia técnica crítica proporcionada por su personal. Es muy probable que estos contratiempos dificulten el progreso hacia los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), reduzcan la asistencia alimentaria y los servicios médicos para las personas con prolongadas crisis, y alienten a los gobiernos autoritarios a resistir la supervisión y la intervención humanitaria.
“Ya sea retirándose del Consejo de Derechos Humanos o desfinanciando el Fondo de Población de la ONU, que ayuda a millones de mujeres y niñas en todo el mundo, esta administración Trump está intentando destruir las mismas instituciones de derechos humanos que EUA ha ayudado a construir durante los últimos 80 años.
Los países miembros de la ONU deberían resistir la campaña de los EUA para la demolición de las herramientas, que utilizan para defender los derechos humanos y garantizar que los programas vitales de la ONU tengan la financiación y el apoyo político que necesitan”.
Todas estas declaraciones y opiniones empezaron a publicarse, desde el mismo 8 de enero, en el “IPS UN Bureau Report”.
Pero: posible colapso de la ONU el próximo mes de julio
Aunque la anterior era la reacción esperable y esperada del secretario general de la ONU, actualmente ya sabemos que los efectos de la orden ejecutiva de Trump son tales que podrían llevar al colapso de toda la ONU en el próximo mes de julio de 2026.
De los 3450 millones de $ del presupuesto de la ONU (que, como ya hemos dicho, es fuertemente autoreducido y autorecortado por la propia ONU) para el 2026, los EUA deben en estos momentos 2200 millones de $. 750 corresponden a atrasos (algunos del 2025 y otros iniciales de este 2026) y 1850 corresponden al financiamiento de los cascos azules. No en vano los EUA representan un 22% del presupuesto total de la organización, seguidos por la China con un 20%. También sabemos que hay otros 39 países morosos.
Interés de la noticia —y de los comentarios que se leen en ella— dada por el diario “El País” el día 9 de enero
“El motivo de la marcha de las 31 entidades de la ONU y de 35 organizaciones multilaterales no relacionadas con Naciones Unidas es, según la Casa Blanca, que estas instituciones “operan de forma contraria a los intereses nacionales de Estados Unidos, son inútiles o representan un desperdicio de fondos”.
Precisamente, y para ver los contrastes, en un comunicado de la Casa Blanca se precisa que las organizaciones que abandona promueven “causas radicales sobre el cambio climático, la gobernanza global y programas ideológicos que chocan con la fortaleza económica y la soberanía de Estados Unidos”.
En otro comunicado paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha indicado que la retirada “mantiene una promesa clave que el presidente Trump hizo a los estadounidenses: dejaremos de subsidiar a burócratas globalistas que actúan en contra de nuestros intereses. La Administración Trump siempre pondrá por delante a Estados Unidos y a los estadounidenses”.
“No vamos a seguir gastando recursos, capital diplomático y el peso legitimador de nuestra participación en instituciones que son irrelevantes o están en conflicto con nuestros intereses”, añade el jefe de la diplomacia estadounidense. “Buscamos cooperación donde sí es útil a nuestra gente y nos mantenemos firmes donde no”.
“Los organismos afectados, según la Administración de Trump, intentan promover la diversidad y la igualdad en perjuicio del mérito”.
Sobre la ideología de todo ello en la entrevista3 que New York Times hace a Trump y publica el 8 de enero
El día 8 de enero, al día siguiente de la orden ejecutiva de su administración, corresponsales del New York Times en la Casa Blanca publicaron una entrevista a Trump en la que se pueden leer frases alucinantes propias de un enfermo mental que, por ser quien es, es muy peligroso para los seres humanos. El título del artículo es: “Trump expone una visión del poder limitado sólo por mi propia moralidad”.
Donald Trump dejó claro que sería el árbitro de cualquier límite a sus autoridades, no al derecho internacional ni a los tratados.
Es imposible, sería una falta de honestidad grave, no reproducir algunas de sus afirmaciones a lo largo del artículo:
“El presidente Donald Trump declaró que su poder como comandante jefe está limitado sólo por su “propia moralidad”, dejando de lado el derecho internacional y otros controles sobre su capacidad para utilizar el poder militar para atacar, invadir o coaccionar naciones en todo el mundo.
Cuando se le preguntó si había algún límite a sus poderes globales, Trump dijo: “Sí, hay algo. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”.
“No necesito el derecho internacional”, añadió. “No busco hacer daño a la gente”, dijo también (¡!).
Cuando se le preguntó si su gobierno debía respetar el derecho internacional, Trump dijo: “Lo hago”. Pero dejó claro que él sería el árbitro cuando estas limitaciones se aplicaran en Estados Unidos. “Depende de cuál es tu definición de derecho internacional”, añadió.
La valoración que hizo Trump de su propia libertad para utilizar cualquier instrumento de poder militar, económico o político para fundamentar la supremacía estadounidense fue el reconocimiento más contundente, hasta la fecha, de su visión del mundo. En su núcleo está el concepto de que la fuerza nacional, más que las leyes, los tratados y las convenciones, debe ser el factor decisivo en la colisión de poderes.
Dejó claro que utiliza la reputación de imprevisible y la disposición a recurrir rápidamente a la acción militar, a menudo al servicio de la coacción a otras naciones.
La obstinación del presidente sobre que Groenlandia debe pasar a formar parte de Estados Unidos es un excelente ejemplo de su visión del mundo. “No era suficiente con ejercer el derecho estadounidense —en virtud de un tratado de 1951— a reabrir las bases militares cerradas desde hace tiempo en la enorme masa de tierra, que es un cruce de importancia estratégica para las operaciones navales estadounidenses, europeas, chinas y rusas”.
Cuando se le preguntó, por qué EUA necesitaba poseer Groenlandia, dijo: “porque esto es lo que considero —psicológicamente necesario— para el éxito. Creo que poseer un territorio te da algo que no puedes conseguir con un arrendamiento o un tratado. La propiedad te da cosas y elementos que no puedes conseguir con la simple firma de un documento”.
La conversación dejó claro que, según Trump, la soberanía y las fronteras nacionales son menos importantes que el papel singular que los EUA desempeñan como protector de Occidente.
Parecía no preocuparle que el último gran acuerdo de control de armas nucleares con Rusia fuera a expirar dentro de cuatro semanas, dejando las dos mayores potencias nucleares del mundo en libertad de ampliar sus arsenales sin límites, por primera vez en medio siglo.
“Si expira, expira”, dijo. “Simplemente haremos un acuerdo mejor”, añadió, insistiendo en que China, que posee el arsenal de crecimiento más rápido del mundo, debería incorporarse a cualquier acuerdo futuro.
En el frente interno, Trump sugirió que los jueces sólo tienen poder para restringir su agenda de política interna —desde el despliegue de la Guardia Nacional hasta la imposición de aranceles— “en determinadas circunstancias”.
Pero estaba considerando ya soluciones provisionales. Y Trump, quien dijo haber sido elegido para restablecer la ley y el orden, reiteró que estaba dispuesto a invocar la Ley de insurrección y desplegar el ejército dentro de Estados Unidos y federalizar algunas unidades de la Guardia Nacional si consideraba que era importante hacerlo.
Hasta ahora, dijo, “no he sentido realmente la necesidad de hacerlo”.
Y la puñalada “enmascarada” final —con intenciones claramente asesinas contra la ONU—, o sobre la Junta de Paz de Trump en Davos 22 de enero.
En el Foro Económico de Davos 2026 4 Trump ha intentado —y es demasiado pronto para valorar si lo ha conseguido o no— asesinar a la ONU.
Según BBC News World: el anuncio del jueves 22 en Davos fue el siguiente: “El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”.
Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, a su juicio, será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas” y de la que se siente “honrado” de ser su presidente.
“Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.
Durante la ceremonia en la que estaban presentes los “miembros fundadores”, incluidos —el presidente de Argentina: Javier Milei, el primer ministro húngaro: Viktor Orbán, el primer ministro de Pakistán: Shehbaz Sharif, o el presidente de Paraguay: Santiago Peña—. Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las va calmando. “Están sucediendo muchas cosas buenas”, señaló. “Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía”.
Y añadió que, con la Junta de Paz, “podremos hacer prácticamente lo que queramos”.
¿Azar o premeditación secreta “impresentable”? ¿Qué es la Junta de Paz?”
La Junta de Paz de Trump se concibió inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás en Gaza, supervisando la reconstrucción de la Franja. De todas maneras, todos tenemos en nuestras retinas las imágenes —cuanto menos escandalosas— de la Riviera de Trump en las playas de Gaza.
Sin embargo, una propuesta de estatuto, filtrada a los medios, no mencionaba el territorio palestino y sugería que la organización podría estar diseñada para reemplazar las funciones de Naciones Unidas.
Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Reino Unido y Eslovenia han declinado participar en este foro. España confirmó el pasado 23 de enero que no participará en esta Junta. Rusia y el Vaticano están estudiando su presencia.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía y Bielorrusia son países que ya han confirmado que estarán en la Junta, que viene con factura inicial. Para entrar será necesario pagar mil millones de dólares. Israel, a través del presunto criminal de guerra Benjamín Netanyahu, también estará ahí.
Cuando desde la Junta de Paz se describe su concreción a nivel de Palestina y la Franja de Gaza se encuentra que no ha sido invitado ningún representante palestino. De hecho, “no se menciona Palestina, la Franja de Gaza ni el pueblo palestino. El derecho a la autodeterminación y al regreso está completamente ausente”, denunciaba el 22 de enero la ONG Al Haq.
La Carta de la Junta de Paz5, demasiado larga para incluirla y analizarla hoy y aquí, da “miedo” —a continuación, se incluyen dos trocitos demasiado significativos—. O “alguien” detiene a Trump o lo peor está por llegar.
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Declarando que una paz duradera requiere un juicio pragmático, soluciones sensatas y el valor de alejarse de los enfoques e instituciones que demasiado a menudo han fracasado.
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Afirmando que sólo una asociación duradera, centrada en los resultados y basada en el reparto de cargas y compromisos, puede garantizar la paz en regiones donde durante demasiado tiempo ha resultado inalcanzable.
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Lamentando que demasiados enfoques de consolidación de la paz fomenten una dependencia perpetua e institucionalicen la crisis en lugar de ayudar a las poblaciones a superarla.
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Subrayando la necesidad de un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz;
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Artículo 3.2: presidente
(a) Donald J. Trump será el primer presidente de la Junta de Paz y también será el primer representante de Estados Unidos de América.
(b) El presidente tendrá la facultad exclusiva de crear, modificar o disolver entidades subsidiarias si fuera necesario o apropiado para cumplir la misión del Consejo de Paz.
Notas
1 MAGA, Make America Great Again.
2 Según las fuentes que dieron la noticia la cantidad de organismos de los que estarían saliendo los EUA, varían por la propia complejidad y relaciones entre ellos. Además, ya había habido salidas de otros organismos y, entonces, el número en cuestión varía/aumenta según se consideren todas o sólo las de ahora.
3 Por David E. Sanger, Tyler Pager, Katie Rogers i Zolan Kanno-Youngs.
4 Quien podría olvidar ahora la lucha ideológica del Foro Económico de Davos con el Foro Social de Porto Alegre que, hacia el 2003, era entonces —entre los dos Foros— el claramente hegemónico a nivel mundial.
5 Carta de la Junta de Paz.
