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Las opciones que Europa ha esbozado públicamente para responder a las amenazas arancelarias de Trump y a los llamamientos de Estados Unidos para que anexe Groenlandia se centran en estrategias diplomáticas y económicas. La elección entre ellas depende de la disposición del continente a enfrentarse a su poderoso aliado de la OTAN.
La Unión Europea no ha descartado el uso de su opción nuclear: la llamada “bazuca comercial”. Esta es la mayor arma comercial de Europa, una medida adoptada en 2023 pensando en países como China, no en aliados como Estados Unidos.
Es una herramienta anticoerción y puede activarse si un país intenta coaccionar a la UE o a uno de sus estados miembros mediante “medidas que afecten al comercio o la inversión”.
Si la UE lo utiliza, podría bloquear parte del acceso de Estados Unidos a los mercados de la UE o imponer controles de exportación, pero, dada su naturaleza burocrática, su implementación podría llevar meses.
Es una medida de último recurso y nunca se ha utilizado antes.
Bloques poderosos del Parlamento Europeo han indicado ahora su falta de voluntad para aprobar el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE pactado el año pasado.
Y la UE también está considerando imponer 93.000 millones (US$ 108.000 millones) en aranceles de represalia previamente anunciados contra Estados Unidos que se retrasaron debido a ese acuerdo comercial, según Reuters.
Europa y la OTAN han buscado conectar con Trump, y algunos líderes le han enviado mensajes directos. Trump filtró algunos de esos mensajes a principios de esta semana, ofreciendo una visión poco común de cómo funciona exactamente este proceso.
El jefe de la OTAN, Mark Rutte, intentó halagar a Trump, iniciando su mensaje con: “Señor presidente, querido Donald, lo que ha logrado hoy en Siria es increíble”, antes de añadir: “Me comprometo a encontrar una solución para el problema de Groenlandia”.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, adoptó un tono similar y enumeró opciones para reuniones multilaterales y bilaterales cuando Trump visite Europa en Davos el miércoles. No está claro si dichas reuniones fueron concertadas.
El frenesí diplomático parece haber influido levemente en Trump, aunque no lo ha convencido de abandonar su iniciativa sobre Groenlandia. Según un alto funcionario británico, Trump admitió en una llamada telefónica con el primer ministro Keir Starmer que podría haber recibido “información errónea” sobre el despliegue de tropas europeas en Groenlandia.
Lex Harvey, Martin Goillandeau y Auzinea Bacon de CNN contribuyeron con este informe.
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