Esta acción forma parte de un vasto esfuerzo de Trump y sus altos funcionarios para abordar la creciente inquietud de los estadounidenses respecto a los costos persistentemente elevados de los alimentos.
Las recientes exenciones -que comienzan a regir de manera retroactiva a partir de la medianoche del jueves- representan un grave obstáculo para Trump, quien ha sostenido durante bastante tiempo que sus tarifas de importación no son responsables de la inflación.
Estas llegan tras una serie de logros para los demócratas en las votaciones estatales y locales en Virginia, Nueva Jersey y Nueva York, donde la accesibilidad fue un tema crucial.
Trump ha transformado el sistema de comercio internacional al aplicar tarifas básicas del 10% a las importaciones de todos los países, así como tarifas específicas adicionales que varían.
El decreto del viernes fue posterior a acuerdos comerciales preliminares anunciados el jueves, que eliminarán las tarifas sobre ciertos productos alimentarios y otros artículos importados de Argentina, Ecuador, Guatemala y El Salvador, una vez que dichos acuerdos se finalicen.
En las últimas semanas, Trump ha puesto su atención directamente en el asunto de la accesibilidad, afirmando que cualquier incremento en los gastos fue causado por las políticas implementadas por el expresidente Joe Biden, y no por sus propias directrices arancelarias.
Los consumidores continúan insatisfechos ante los altos costos de los alimentos, los cuales, según los economistas, han sido impulsados en parte por las tarifas de importación y podrían experimentar un aumento adicional el próximo año a medida que las empresas comiencen a trasladar todo el peso de los impuestos sobre las importaciones.

