Colombia
Una nueva tragedia enfrenta la Troncal del Caribe: incendio arrasó con complejo de cabañas y restaurante dejando pérdidas millonarias
En la Troncal del Caribe ya no hablan de mala suerte. Hablan de algo más oscuro. “Parece que el diablo se hubiera metido en esta zona”dice un comerciante de Mendihuaca mientras observa lo que quedó de un complejo turístico de cabañas convertido en cenizas frente al mar este viernes por la tarde.
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Las comunidades intentan conseguir una explicación a una seguidilla de tragedias que, en cuestión de semanas, ha golpeado uno tras otro los pilares económicos y sociales de esta franja de Santa Marta en su ruralidad.
Policía, ejército, comunidad y hasta los turistas ayudandoon a salvar muebles y electrodomésticos. Foto:redes sociales
Primero fue el clima. El frente frío que azotó la región provocó inundaciones, devastaciones, daños en viviendas y desplazamientos de familias enteras en varios puntos de la Troncal del Caribe. La emergencia más grave llegó con el colapso del puente mendihuaca, una estructura clave que terminó por fracturar la movilidad entre Magdalena y La Guajira.
El impacto fue inmediato. Comercios vacíos, restaurantes sin clientes y ventas que cayeron distribuidas en los pueblos cercanos, acostumbrados al flujo constante de viajeros.
Cuando la zona intentaba levantarse, llegó otro golpe. La crisis administrativa y territorial del Parque Tayrona Reducir el tránsito de turistas nacionales y extranjeros, afectando directamente a hoteles, guías, transportadores y pequeños negocios que dependen del movimiento turístico. Y ahora, estas comunidades enfrentan una nueva tragedia.
Cabañas fueron consumidas por el fuego
Un enorme complejo turístico de diez cabañas y un restauranteubicado cerca de la playa de Mendihuaca, terminó completamente destruido tras un incendio que, según las primeras hipótesis, habría iniciado por un cortocircuito. Las llamas avanzaron con una velocidad imposible de contener.
Un enorme complejo de cabañas quedó reducido a cenizas en cuestión de minutos. Foto:redes sociales
La madera y los materiales livianos con los que estaban construidas las estructuras. facilitaron la propagación del fuego. En minutos, el lugar quedó envuelto en humo y calor mientras propietarios, trabajadores y vecinos corrían desesperados intentándolo. rescatar lo que podía.
Turistas y residentes formaban cadenas humanas con baldes de agua, intentando frenar un incendio que parecía tener vida propia. La escena era caótica: colchones arrastrados sobre la arena, electrodomésticos mojados, muebles apilados improvisadamente mientras el fuego devoraba años de inversión.
Una ayuda que tardó demasiado
La emergencia dejó en evidencia una de las mayores vulnerabilidades de la zona: la distancia con los servicios de atención inmediata.
Decenas de familias quedaron sin trabajo. Foto:redes sociales
El cuerpo de bomberos tuvo que salir desde Santa Marta y recorrer varios kilómetros hasta llegar al lugar, atravesando incluso el paso afectado por el colapso del puente Mendihuaca, arriesgando la vida de quienes viajaban en la máquina.
Cuando finalmente arribaron, el incendio ya había ganado. No quedaba nada por salvar. Las cabañas eran solo estructuras negras frente al mar.
Las pérdidas materiales
Aunque no se registraron víctimas fataleslas pérdidas económicas fueron millonarias y el impacto social inmediato.
Un restaurante y diez cabañas quedaron afectadas. Foto:redes sociales
Decenas de familias que dependían laboralmente del complejo turístico quedaron sin empleo de un día para otro. Cocineros, personal de limpieza, guías, vigilantes y trabajadores informales que se encontraban allí su sustento hoy enfrentamos la incertidumbre.
Entre lágrimas, algunos trabajadores repetían la misma pregunta: por qué todo ocurre al mismo tiempo. Para ellos, el incendio es el último eslabón de una cadena de golpes que ha dejado a la Troncal del Caribe en una situación crítica.
Una región al límite
La suma de emergencias naturales, crisis institucionales y tragedias económicas comienza a dibujar un Panorama preocupante para una zona que depende casi exclusivamente del turismo.
Menos visitantes significan menos ingresos. Menos ingresos significan migración, desempleo y abandono. Hoy, Mendihuaca es el reflejo de esa fragilidad: una hermosa playa rodeada de incertidumbre.
Entre restos calcinados y muebles esparcidos sobre la arena, Las comunidades intentan entender cómo, en tan poco tiempo, todo cambió.
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Porque en la Troncal del Caribe ya no se habla solo de reconstruir un negocio o reparar una vía. Se habla de sobrevivir a una de sus peores temporadas. que, para muchos, parece no terminar nunca.
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También se refirió a la reforma de la salud. Foto:
Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv
