Economia
Utilidades del Banco de la República le darán al Gobierno casi lo que buscaba con una reforma tributaria
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, atribuyó el incremento de 100 puntos básicos en la tasa de política monetaria, que pasó de 9,25% a 10,25%, al deterioro en las expectativas de inflación y al impacto del aumento del salario mínimo, factores que, según señaló, obligaron a la autoridad monetaria a actuar.
En entrevista con ‘Portafolio’, Villar indicó que desde diciembre de 2025 algunos miembros de la Junta Directiva ya manifestaban preocupación por el comportamiento de las expectativas de inflación.
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A ese escenario se sumó un dato inflacionario desfavorable al cierre del año y el incremento del salario mínimo, que, según explicó, provocó que las expectativas de inflación básica —sin alimentos ni regulados— pasaran de niveles cercanos al 4,6% en diciembre a 6,7% en enero.
El directivo señaló al medio que, en estas condiciones, ya no considera viable que la inflación alcance la meta puntual en el segundo semestre de 2027, como se había estimado anteriormente.
“La expectativa hoy es que la inflación podría terminar mucho más alta de lo que pensábamos para 2026, alrededor de 6,3% y en 2027 ya iría bajando nuevamente en la dirección de la meta, pero difícilmente terminaría ese año estrictamente en la meta“, indicó en la entrevista.
Añadió que, con una política monetaria restrictiva y un ajuste gradual de las expectativas, la inflación podría situarse dentro del rango admisible, por debajo de 4%.
De acuerdo con la ley, estos recursos serán transferidos casi en su totalidad al Gobierno. Foto:Foto: César Melgarejo/ El Tiempo
Utilidades récord y transferencia al Gobierno
Villar también informó que el Banco de la República registró en 2025 utilidades por cerca de 13,9 billones de pesos, superiores a las proyectadas y por encima del récord alcanzado en 2024.
De acuerdo con la ley, estos recursos serán transferidos casi en su totalidad al Gobierno, con excepción de reservas menores destinadas al sector cultural.
El gerente explicó que la entidad había estimado previamente ganancias superiores a 10 billones de pesos, cifra que fue compartida con el Gobierno y revisada por el Confis meses atrás. El monto final supera esa previsión inicial.
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Crecimiento, demanda y presiones inflacionarias
Sobre el ajuste de las expectativas de inflación, Villar sostuvo que no solo depende de la tasa de interés, sino también de que la economía crezca de manera equilibrada, evitando que la demanda supere la capacidad productiva.
Señaló que desde mediados de 2024 se ha observado un crecimiento de la demanda por encima de la producción, fenómeno que se acentuó en 2025 y que, en su concepto, debe corregirse para reducir presiones inflacionarias.
“Es necesario que ese exceso de demanda se corrija para que las presiones inflacionarias se mitiguen y dejen de reforzar otras fuerzas que presionan la inflación, tales como las que surgen, por ejemplo, de la decisión de aumentar en más de 23% el salario mínimo“, señaló al medio.
Recordó que la deuda colombiana era cercana al 40% del PIB antes de la pandemia. Foto:Foto: César Melgarejo/ El Tiempo
Deuda pública y percepción de riesgo
En relación con el endeudamiento, afirmó que el Gobierno ha realizado recompras de deuda de largo plazo aprovechando la desvalorización de esos títulos, financiándolas con emisiones de menor plazo, lo que puede reducir el saldo neto en términos contables.
Sin embargo, precisó que el aumento de la deuda responde principalmente al tamaño del déficit fiscal, que se ha mantenido elevado.
“Esto es un efecto que puede tener beneficios desde el punto de vista del valor de la deuda neta hoy. Pero es fundamental destacar que los flujos del nuevo endeudamiento han continuado porque el gobierno requiere financiar el déficit fiscal“, añadió.
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Villar explicó que, a diferencia de países como Japón o Estados Unidos, que mantienen altos niveles de deuda respecto al PIB pero cuentan con amplia credibilidad y acceso a financiamiento a tasas bajas, Colombia enfrenta mayores costos debido a la pérdida del grado de inversión y al deterioro en la percepción de riesgo.
Recordó que la deuda colombiana era cercana al 40% del PIB antes de la pandemia y que su aumento posterior derivó en rebajas por parte de las calificadoras.
También diferenció entre la tasa de política monetaria del Banco de la República, aplicable a operaciones de muy corto plazo, y las tasas de los TES, que corresponden a plazos de varios años e incorporan riesgos de repago e inflación.
Indicó que en los últimos meses de 2025 las tasas de los TES aumentaron más de 200 puntos básicos, impulsadas por mayores expectativas de inflación y por un deterioro en la percepción sobre las finanzas públicas.
Déficit fiscal y perspectivas económicas
Sobre el déficit fiscal, señaló que si bien puede estimular la actividad económica en el corto plazo, su financiación con deuda incrementa los pagos de intereses y puede obligar a ajustes fiscales posteriores si se deteriora la credibilidad. Advirtió que lo ideal es evitar un escenario que requiera correcciones abruptas.
Respecto a la revaluación reciente del peso frente al dólar, afirmó que ha contribuido a mitigar presiones inflacionarias y que obedece principalmente a factores internacionales.
“Hay que tener en cuenta que esa apreciación en peso ha sido fundamentalmente producto de un fenómeno internacional“, indicó a ‘Portafolio’.
En cuanto al crecimiento económico de 2025, consideró que el resultado de 2,6% fue satisfactorio, aunque el desempeño del cuarto trimestre —entre 2,2% y 2,3%, según el ajuste— fue menor al esperado.
Añadió que el menor ritmo de expansión de la demanda será un elemento a evaluar en próximas decisiones de la Junta.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
