Colombia
Voy y vuelvo | Matar por seguridad

Horrible. Infortunado. Polémico. Todos los calificativos caben a la hora de describir lo sucedido esta semana con la víctima de un atraco cuyo procedimiento terminó provocando la muerte de dos inocentes.
Hablamos del caso del hombre a quien un par de hampones en moto le robaron sus pertenencias mientras permanecía dentro del vehículo. Una escena que se ha vuelto recurrente en la ciudad y que, como publicó EL TIEMPO, contribuye a mantener alza la percepción de inseguridad.
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Una vez el hombre fue abordado por los asaltantes –dicen que le robaron la billetera, un celular y un reloj–, estos huyeron por la avenida 68 con 72, una vía concurrida y con obras de TransMilenio. En su fuga, no se sabe si los sujetos se percataron de que el hombre al que acababan de robar había comenzado a perseguirlos en su camioneta hasta darles alcance.
A una gran mayoría de personas les parecerá que en una situación similar habrían hecho lo mismo. Y, sin duda, en eso pensó esta víctima sin advertir las consecuencias que tendría su efímero papel de justiciero. Cuando consiguió su objetivo, Los ladrones fueron embestidos, volaron por el aire mientras la motocicleta terminó impactando un carro particular con dos adultos en su interior. Fue tal el golpe que el vehículo acabó incrustado detrás de una volqueta. Los dos adultos murieron. Uno de los delincuentes también.
Accidente en la avenita 68. En papeles aparece como dueño de la moto un subintendente de la Policía. Foto:archivo particular
Las imágenes que registró el canal Citytv eran impresionantes. No parecía un siniestro vial, sino el ataque de un mortero: vehículos retorcidos, personas muertas, caos y confusión se apoderaron de ese concurrido sector de la avenida 68.
Cuando se conoció la historia completa, y como suele suceder en casos similares, la gente se solidarizó con el espontáneo ‘cazador’ de ladrones porquea su juicio, esa es la mejor manera de acabar con los delincuentes. Hasta que se supo que entre los restos había dos seres que jamás imaginaron que esa tarde de jueves sería víctimas indirectas de una acción de justicia por mano propiaesto es, el reemplazo de la ley por nuestra cuenta. Error.
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Por mucha indignación, rabia o impotencia que nos producen; por muchas ganas de querer ejercer justicia a nuestra manera o el deseo de eliminar a los ladrones de la calle al costo que fuere, siempre hay que pensar en las consecuencias que ello podría acarrear, y que van desde perder la propia vida, hacer que otros la pierdan o terminar convertido en héroe circunstancial. sin que nadie nos lo haya pedido, más allá de nuestro propio impulso y temperamento.
En este caso, lamentablemente, murieron personas que no debían morir. Inocentes de un hecho que nos devuelve a la pregunta de siempre: ¿Qué pasa con la seguridad en Bogotá?
Estas son las víctimas del fatal accidente en la Avenida 68. Foto:redes sociales
Y pasan muchas cosas. Y no todas son malas. Al tiempo que tenía lugar este horrible hecho, mezcla de barbarie y decisiones equivocadas, la Alcaldía de Bogotá informó que nueve delitos habían terminado a la baja en los últimos dos años, entre ellos, vean ustedes, el hurto a personas: 5,7 por ciento menos. Pero también se reduce el robo a residencias, comercio, vehículos, motos y entidades financieras. Y el homicidio cayó 3,4 por ciento; la extorsión, 20,3 por ciento, y los delitos sexuales, 8,3 por ciento. ¿Es una buena noticia? ¡Claro que es una buena noticia! Entonces, ¿por qué la gente no lo celebra ni lo reconoce? Pues porque ese día dos ladrones y su víctima provocaron una tragedia. Y eso borra cualquier estadística por positiva que parezca. Cuando las imágenes que él describió inundan las páginas de los periódicos, la televisión y las redes, no hay nada que hacer, todas convergen en una sola conclusión: Bogotá es insegura.
Así las cosas, a la administración le quedan dos caminos: resignarse a que eso no cambiará o revisar sus políticas y estrategias para que la gente deje de sentir temor de una vez por todas. Y eso incluye mostrar resultados de una forma tan contundente que pueda cambiar la narrativa de que lo espectacular son los videos que protagonizan los malos. Mientras tanto, un consejo con el mayor respeto: jamás intenten ejercer justicia por mano propia. Jamás. La vida no vale una billetera, un celular o una joya robada.
ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor General EL TIEMPO
X: @ernestocortes28
erncor@eltiempo.com







