Colombia
Voy y vuelvo | Se venden más carros, ¿buena o mala noticia?

Siempre me ha llamado la atención la euforia con que se celebra un incremento en la venta de carros y motos.o la desazón que produce su reducción en un año determinado. Comprar carro es un anhelo de millas de personas.
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Significativo estatus, una muestra de poder adquisitivo, señal de que se tiene un empleo estable y que, para muchos hogares, constituye una buena noticia. Así sucedió cuando mi padre compró, con esfuerzo, su primer Ford 1948. Orgullo total. Y después no hubo quién lo bajara del vehículo.
Hoy, mis hijos, por el contrario, se oponen al uso continuo del carro. Me protestan por moverlo casi que a diario. Me dicen que contamina, ayuda al trancón, no se justifica la inversión y cosas por el estilo. Con un híbrido hicimos algo de tregua.
Ellos prefieren mil veces TransMilenio; le ven varias ventajas: rápido, cumplido, con paradas fijas, con estaciones en general en buen estado y porque les da oportunidad de conocer gente. O, en su defecto, prefiera el taxi o el Uber.
TransMilenio de Bogotá Foto:EL TIEMPO
Y luego están los expertos, que advierten del crecimiento desmesurado del parque automotor en ciudades que, como Bogotá, ya no tienen espacio para más víasexcepto que se tumbe media ciudad; del mal estado de la malla vial, de la contaminación, la agresividad, los siniestros, el ruido, los mal parqueados.
Y ni para qué hablar de las motos: ya superan el millón y medio en la ciudad, rompen todos los récords de incidentes fatales o con heridos; atrabiliarias, irresponsables, poco controladas, con privilegios inconcebibles, pero cuyas ventas las promueven hasta quienes alguna vez nos dieron gloria en el ciclismo. Vaya ironía.
Publica EL TIEMPO en su primera página la noticia de que la venta de vehículos creció 26,5 % en el año que termina. Esto es, más de 254.000 carros adicionales en las vías del país. Es como si cada habitante de Popayán hubiera estrenado carro.
La venta de vehículos creció un 26 por ciento en 2025 Foto:JAIME MORENO/EL TIEMPO
Palabras más, palabras menos, más que vehículos se suman al trancón. Que colapsan vías en horas pico. Que se verán involucrados en incidentes o en actos de intolerancia. ¿Exagero? Tal vez, pero lo cierto es que se trata de un crecimiento que le meterá más presión a la escasa malla vial de nuestras ciudades.
Y, mientras tanto, el Gobierno Nacional dispara el salario mínimo, lo que encarece los pasajes de transporte públicoun incentivo para que más gente quiera comprar moto, con todo lo que ello implica. Irracional.
Y, como el cuento del panadero al que, según el señor de la CUT, no lo afecta el incremento del mínimo porque venderá más caro el pan, el Presidente le dice a Bogotá que, como el Gobierno supuestamente tiene 1,5 billones de pesos que prometió en su Plan de Desarrollo para la flota eléctrica (cosa que sucederá por allá en el 2027), entonces eso debería ayudar a no incrementar el paso de TransMilenio. Si es así, queremos ver ya esos 1,5 billones, Presidente. Como decía mi abuela: plata en mano y culo en tierra.
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Volviendo al tema, la industria automotriz en Colombia ha estado llena de altibajos en el último lustro, con cierres de plantas y demás. Y, pese a que viene de unos años de contracción, es un sector que representa casi el 2 % del PIB, genera alrededor de 25.000 empleos directos y ensambla más de 100.000 vehículos al año, aunque importa más de lo que exporta.
No obstante, mi buen amigo, el exviceministro Andrés Chávez, presidente de Andemos, me aclara que somos uno de los mercados más pequeños a nivel global.
Ahora bien, que se vendan más o menos carros y que eso genere otros inconvenientes no es problema de la industriapor supuesto.
Más de 100.000 vehículos se ensamblan al año. Foto:Óscar Fernando Ariza. EL TIEMPO
Más bien, obliga a las autoridades a pensar en cómo contrarrestar sus efectos: más incentivos al carro eléctrico e híbrido; una política seria de chatarrización, especialmente de transporte de carga; normas más claras; una mejor gestión de la movilidad urbana (más de 600 municipios ni siquiera tienen secretaría del ramo); un tatequieto a las motos; una cultura ciudadana que ayude a usar mejor el carro particular; optimizar de manera ostensible el transporte público y seguir construyendo espacios para medios alternativos como la bicicleta.
Sé que esto se ha repetido muchas veces aquí, pero si no se hace, terminaremos con una ciudad, literalmente, paralizada. Suena una lista de deseos para el nuevo año. Y si es así, pues que así sea.
ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor General EL TIEMPO
En X: ernestocortes28
erncor@eltiempo.com







