Colombia
Westcol fue expuesto por un promotor de artistas sobre la verdad detrás de su ausencia en la casita de Bad Bunny en Medellín: “Sales a decir mentiras”
Westcol, junto con el promotor de artistas Charly Master Mundial, se encuentran en medio de una controversia debido a la ausencia del streamer en la exclusiva casita de Bad Bunny en Medellín.
Ambos presentan versiones divergentes que afectan la esfera musical y digital colombiana, con acusaciones de engaño, fraude y deslealtad. La disputa ha aumentado tras supuestas mentiras, videos publicados en redes sociales y recriminaciones sobre la ayuda que se brindaron mutuamente en sus trayectorias profesionales. El conflicto entre ellos plantea preguntas sobre la dinámica de poder y visibilidad en el sector del entretenimiento urbano.
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Desde hace semanas, las redes sociales han estado alborotadas por las disputas entre el streamer Westcol y el promotor Charly Master Mundial. Todo comenzó cuando Westcol acusó a Charly de haberlo “estafado” y de obstaculizar su acceso a la casita de Bad Bunny, dejándolo fuera del círculo privilegiado durante el concierto del artista puertorriqueño. Según Westcol, Charly manejó negociaciones y cerró eventos sin su conocimiento, aprovechándose de su nombre para obtener beneficios personales.
Westcol relató: “Sigue sucediendo la misma situación. ‘Oye, West, tengo este artista… ya lo tengo cerrado’. Me vi obligado a llamarlo y decirle: ‘Hermano, ¿quién te dijo que podías cerrar artistas para Stream Fighter?’”. Según él, Charly se convirtió en “el intermediario” al que él mismo —junto a su equipo— encomendó ciertas tareas, pero siente que con el tiempo perdió el control y se distanció debido al estrés y las decisiones independientes del promotor. “No tengo contacto con él desde hace alrededor de dos años”, explicó el streamer.
Para Westcol, uno de los incidentes más críticos fue una exposición accidental con un político en Cali que, según él, Charly facilitó sin previo aviso, generando controversias y rumores infundados sobre su vinculación en la política. “Me presentó con un político y todo el mundo diciendo: ‘Westcol relacionado con la política’… Me vi obligado a quedarme callado porque si hablo de eso, solo le doy más exposición”, se lamentó. Este episodio marcó, en palabras de Westcol, uno de más de “quince” momentos incómodos que soportó antes de cortar todo lazo laboral.
Westcol afirmó que Charly continuó “cerrando shows de DJ, sin que nosotros lo autorizáramos”, e incluso ofreció “un show cerrado de cincuenta mil dólares (USD 50.000) en Venezuela” sin su consentimiento directo. En cuanto a las quejas sobre la famosa casita, presentó capturas y videos donde se observa —según su perspectiva— que Charly eliminó mensajes anteriores, intentando borrar las evidencias de sus gestiones dudosas.
En respuesta, Charly Master Mundial participó en el podcast El Corillo para refutar cada una de las acusaciones. Niega haber estafado al streamer y atribuyó el origen del conflicto no a la casita de Bad Bunny, sino a su colaboración con Mr. Steven, otra figura influyente en el área. De su punto de vista, la narrativa de Westcol mezcla información incorrecta y minimiza su propio papel en el ascenso de Westcol como figura pública en Colombia.
“Ahora que lo ha hecho público, todo podemos hacerlo público”, expresó Charly desde el principio, recordando los inicios de su relación: “Lo contacté después de que un amigo, Encendido, primo de Arcángel, lo llevó a un camerino para conocer a Arcángel, como un fan, en Cali”. El promotor destacó que fue él quien propuso a Westcol para eventos como el de La Macarena, y posteriormente lo conectó con empresarios de Medellín y artistas de renombre como Cosculluela y Darell. Afirmó que, gracias a su intervención, Westcol concretó su primer “stream” con Arcángel: “Por mi influencia, pudo relacionarse y hablar con Arcángel… No puede negarlo”.
Charly reiteró que siempre actuó como intermediario “de buena fe”, motivado por su confianza en el potencial del streamer y sin recibir compensación económica: “Cero pesos, papi. El man no me pagaba. Nunca me pagó”. Aseguró que le resultaba difícil cubrir sus propios gastos y que nunca hubo un contrato ni relación laboral formal.
Entre otros reproches, Charly refutó la acusación de ser “revendedor de boletas” y sobre la toma de fotos con políticos en Cali. Negó haber recibido dinero por dichas gestiones y atribuyó el fenómeno a la fama de Westcol. “Íbamos a un lugar lleno de gente, una persona famosa… ¿Qué crees que pasará? Te pedirán fotos. Yo no puedo controlar a quienes se le acercan”.
Sobre el tema central de la casita de Bad Bunny, Charly negó que haya sido vetado por su gestión: “La bendita casita de Bad Bunny. Voy a aclarar otra mentira más del señor. Él dice que fui insistente con el equipo de Bad Bunny… La respuesta fue: ‘El artista no quiere a esa persona’”. Charly comentó que la ausencia de Westcol fue una decisión del propio artista, ya que su contenido y estilo no se alineaban con la imagen de Bad Bunny.
Recalcó que mantuvo conversaciones con el equipo de Arcángel y que el círculo de Westcol manejaba la comunicación sobre el acceso al evento. “Ellos estaban organizando la casita de Bad Bunny, y el mismo Carlos me corroboró: ‘Arregla la casita por tu lado y nosotros por el nuestro, y lo que salga lo hacemos’”. Para el promotor, la versión de Westcol se basa en suposiciones sin pruebas concretas y forma parte de una estrategia para “lavarse las manos” respecto al distanciamiento laboral.
Charly también defendió su historial de relaciones con artistas, negando que haya sido solo “un simple intermediario”. Presentó mensajes de voz y pruebas privadas (no divulgadas públicamente) donde interactúa directamente con músicos reconocidos, argumentando que el “booking” y la venta de artistas para conciertos es parte de su labor.
