Colombia
Revelan varios errores del Gobierno de Gustavo Petro por querer reemplazar al petróleo y al gas: cuáles son

El sector energético en Colombia se encuentra en una situación crítica, marcada por un creciente déficit de gas, la reducción de reservas de hidrocarburos y una dependencia cada vez mayor de las importaciones. Durante la VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía en Cartagena, líderes del sector y expertos internacionales abordaron los desafíos inmediatos y estratégicos que enfrenta el país en su camino hacia una matriz energética más sostenible.
El presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, enfatizó que el déficit de gas para el próximo año podría representar cerca del 25% de la demanda nacional. Indicó que “contamos con siete años de reservas de petróleo y cerca de seis años de reservas de gas, cifras preocupantes. La actividad en el sector ha disminuido en los últimos años. Este año, hemos importado alrededor del 17% de nuestra demanda de gas y, el próximo año, se prevé que aumente al 25%.”
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Pearl subrayó la necesidad urgente de revisar el marco regulatorio e incentivar nuevas inversiones para revertir esta tendencia y preservar la contribución macroeconómica y fiscal del sector, que representa el 16% de la inversión extranjera directa, aporta $8 billones en regalías y más del 20% de los ingresos del Estado.
Por su parte, el director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo (Acggp), Flover Rodríguez Portillo, destacó que el debate sobre el futuro energético debe incluir tanto al sector público como al privado y a las comunidades locales. “La exploración no es mera cuestión técnica. Incumbe a todo el país, su planificación y su seguridad energética”, subrayó. Además, enfatizó que el conocimiento del territorio es crucial para su protección y gestión, y que la exploración de recursos puede coexistir con la protección ambiental y el desarrollo social, siempre que se realice bajo marcos regulatorios sólidos y con la participación comunitaria.
A raíz de esto, Infobae Colombia conversó con el managing director & senior partner de BCG, Álvaro Martínez de Bourio, quien analizó los retos, oportunidades y estrategias que el país debe considerar para garantizar su seguridad energética y progresar en la transición. El experto mencionó que la transición energética en Colombia requiere un equilibrio entre los tres vértices del llamado “trilema energético”: seguridad de suministro, asequibilidad de la energía y sostenibilidad.
“Si nos enfocamos únicamente en la sostenibilidad ambiental, por ejemplo, apostando solo por energías limpias, podríamos poner en peligro la seguridad energética y la asequibilidad”, advirtió.
Citando el caso europeo tras la guerra en Ucrania, donde la dependencia del gas ruso y la eliminación de otras fuentes provocaron un aumento significativo en los precios de la energía, el consultor sugirió que la transición debe avanzar de forma que asegure el suministro, mantenga precios accesibles y, al mismo tiempo, promueva una matriz más limpia. A pesar de que Colombia ya presenta una matriz mayoritariamente limpia, enfrenta desafíos como la escasez de gas y un aumento en la dependencia de importaciones.
A su vez, resaltó que la confiabilidad del suministro eléctrico en el país depende en gran medida del gas, dado que la matriz energética se apoya principalmente en la generación hidroeléctrica, una fuente limpia y económica pero vulnerable a condiciones climáticas variables.
“Siempre hemos necesitado una fuente energética de respaldo, que ha sido históricamente el gas”, afirmó. Después del apagón de los años 90, Colombia realizó inversiones en generación térmica, pero actualmente el gas escasea y no se prevé una mejora en el corto plazo. El especialista indicó que la solución radica en asegurar mayores volúmenes de gas a precios competitivos, lo que implica planificar una combinación de gas importado, nuevos desarrollos y gas offshore. A pesar de que el gas ya no será tan económico como antes, el objetivo es mantener su asequibilidad y, al mismo tiempo, aumentar la participación de energías renovables, que requieren respaldo debido a su intermitencia.
Al ser consultado sobre el rol del hidrógeno en la descarbonización de sectores como minería y transporte, Martínez de Bourio sostuvo que deben considerarse como parte de un portafolio tecnológico más amplio.
“El hidrógeno verde, producido completamente con energías renovables, todavía no muestra señales de ser competidor económico a corto plazo,” sostuvo. Aunque aboga por continuar explorando su potencial, advierte que es poco probable que el hidrógeno sea la solución única ni tan prometedora como se creía hace unos años. Para él, una transición resiliente implica mantener diversas opciones tecnológicas abiertas y no depender completamente de una sola alternativa.
El managing director & partner de BCG también identificó la digitalización y la inteligencia artificial (IA) como elementos fundamentales para mejorar la eficiencia y competitividad del sector energético en Colombia. “El impacto será transformador,” aseguró. Indicó que la primera ola de digitalización, basada en datos en tiempo real y análisis para la toma de decisiones, ya ha generado cambios significativos en la última década. En la actualidad, la llegada de la IA y la inteligencia artificial generativa promete impulsar aún más la eficiencia, productividad y agilidad, especialmente en un contexto de precios bajos.
Subrayó que la diferencia entre las empresas del futuro dependerá de quién implemente efectivamente estas tecnologías y quién no. Sin embargo, advirtió que “muchas compañías invierten sin obtener resultados,” lo que hace fundamental elegir adecuadamente los casos de uso y establecer un plan de acción claro para su implementación.
En cuanto a la atracción de inversiones para proyectos de energía sostenible, sugirió asegurar un entorno jurídico seguro y claridad institucional, así como una articulación eficaz de las políticas públicas en el sector energético. “La generación, transmisión y política pública deben estar coordinadas. La falta de claridad en incentivos, licenciamiento o infraestructura puede atrasar los proyectos y afectar la ecuación,” explicó.
Afirmó que no se puede fomentar solo la generación si la transmisión no está preparada o si no hay claridad normativa, y es necesario adoptar una visión integral para el desarrollo energético. Asimismo, considera erróneo pensar en el desarrollo de renovables como un proceso aislado.







