Marvel nos ha enseñado algo que sí que impone respeto: la
primera imagen de Galactus sin casco en Los Cuatro Fantásticos: Primeros
Pasos. Y, sinceramente, verlo con la cabeza al aire intimida
casi más que con su icónico look clásico, ¿no crees?
Resulta que el nuevo libro Marvel Studios’ The Fantastic Four: First
Steps – The Art of the Movie ha mostrado un concepto muy
especial del Devora Mundos. Y sí, por fin vemos qué hay debajo de
ese casco gigantesco que parecía una mezcla entre templo cósmico y
cubo de palomitas de coleccionista.
La primera imagen
de Galactus sin casco
En el arte conceptual podemos ver a Galactus de pie sobre un
terreno completamente rocoso, rodeado de ruinas, con el casco
apoyado sobre un montón de escombros. El traje morado sigue siendo
totalmente reconocible, muy fiel a los cómics, pero la gracia está
en que ahora podemos ver el rostro de Ralph Ineson sin nada que lo
tape.
Marvel
Studios

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La armadura se le pega al cráneo y sube por los laterales de la
cara, rodeando las orejas con un entramado de tecnología que parece
más una máquina de tortura eterna que una simple pieza de
vestuario. Es como si el propio traje fuera una extensión de la
condena de Galactus: poder infinito, hambre infinita, cero
descanso. Y tú mirándolo piensas: “vale, este tío no viene a
charlar de multiversos precisamente”.
Lo curioso es que en la película de Los Cuatro Fantásticos:
Primeros Pasos nunca llegamos a verlo así. En pantalla, Galactus
lleva siempre su casco, con esa presencia gigantesca que convirtió
al personaje en el villano más amenazador del UCM desde Thanos. El
casco incluso se transformó en un cubo de palomitas enorme que se
volvió viral en redes, porque Marvel nunca pierde la oportunidad de
mezclar apocalipsis cósmico con snacks.
Quién es Galactus en el
UCM
Más allá del casco, lo interesante de esta versión de Galactus
es cómo lo han encajado en el UCM. Billones de años atrás, antes de
ser el Devora Mundos, Galactus era un mortal de otro universo.
Cuando fue imbuido con el Poder Cósmico, dejó de ser “pequeño” y se
convirtió en una entidad colosal, condenada a una existencia de
hambre eterna, vagando por el cosmos para devorar planetas.
En Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, esa idea de “condena”
se siente todo el rato. Galactus no es solo el típico villano que
quiere destruir porque sí. De hecho, habla de su papel como de un
“trono maldito”, consciente de la destrucción que deja a su paso.
El problema es que su hambre no negocia, y si tu planeta está en el
menú… mala suerte.
Antes de llegar a la Tierra, Galactus pasa por mundos como
Zenn-La, donde hace un trato con la científica Shalla-Bal. Ella le
ofrece un pacto: si perdona su planeta, se convertirá en su heraldo
y lo ayudará a encontrar otros mundos que pueda consumir. Así nace
la Silver Surfer del UCM, una figura trágica que guía al monstruo
porque esa es la única forma de salvar a los suyos. Bastante duro
si lo piensas un momento.

Galactus
en Los Cuatro Fantásticos (2025)
Un dios hambriento, pero
no vacío
Lo interesante es que Galactus mantiene un punto de humanidad
retorcida. Cuando habla con Los Cuatro Fantásticos, recuerda su
antigua vida como mortal, casi con nostalgia. Sabe que lo que hace
es terrible, sabe que su hambre es “implacable” y “eterna”, pero
también sabe que no tiene escapatoria. No disfruta destruyendo
planetas, simplemente no puede dejar de hacerlo.
Eso no significa que sea un santo. Galactus puede ser cruel y
sádico cuando quiere. En la película lo vemos jugar con Mister
Fantástico, estirándolo hasta el límite mientras sonríe con una
calma escalofriante. Y cuando amenaza con devorar la Tierra
lentamente mientras el hijo de Reed y Sue lo observa… ahí es cuando
entiendes que el tipo no está para bromas.
La obsesión
de Galactus con Franklin Richards
El gran giro de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos llega
cuando Galactus detecta algo dentro de Sue Storm: el poder latente
de Franklin Richards, el bebé que todavía no ha nacido. Al notar el
Poder Cósmico en el hijo de la pareja, decide que ese niño es su
salida. Si Franklin crece y domina sus habilidades, podría
convertirse en su sustituto y liberarlo de su tormento.
Por eso, Galactus plantea un trato escalofriante: perdona la
Tierra a cambio del niño. Reed intenta engañarlo con pruebas que
“demuestran” que el pequeño no tiene poderes, pero Galactus no se
lo traga. Es más, acelera el embarazo de Sue utilizando sus
habilidades, forzando el nacimiento de Franklin delante de todos.
Así, en plan “si no colaboráis, lo hago yo mismo”.
La batalla que sigue en Nueva York es una de las secuencias más
bestias del UCM. Galactus cruza el puerto como si estuviera
paseando por su jardín, destroza calles con cada paso y se planta
en Manhattan oliendo literalmente un pedazo de tierra, como si
estuviera catando un vino caro antes de bebérselo. Y tú en la
butaca pensando: “vale, esto ya son palabras mayores”.
Los Cuatro Fantásticos lo dan todo: Johnny lo incendia, Ben le
lanza camiones, Reed se cuela por su armadura para dañar sus
sistemas, Sue fuerza sus poderes hasta un nivel brutal para
detenerlo. Aun así, Galactus aguanta los golpes como si fueran
cosquillas, demostrando que el Devora Mundos no se tumba con una
simple combinación de superpoderes y frases épicas.
Al final, la jugada definitiva llega cuando Shalla-Bal se rebela
y se sacrifica, usando el poder cósmico para empujar a Galactus a
un teletransportador que lo lanza a la otra punta de la galaxia. No
muere, pero queda fuera de juego… por ahora. Y eso es lo que da más
miedo: Galactus sigue ahí fuera, hambriento, esperando otra
oportunidad.
El futuro de Galactus en
el UCM
Aunque Los Cuatro Fantásticos consiguen librar a la Tierra de
Galactus en Primeros Pasos, el propio final deja clarísimo que el
personaje está pensado como amenaza a largo plazo. El Devora Mundos
ha descubierto el potencial de Franklin Richards y no va a
olvidarlo así como así. Esa mezcla de necesidad, obsesión y
desesperación es dinamita para futuras películas.
Mientras tanto, el próximo gran problema del equipo será Victor
von Doom, interpretado por Robert Downey Jr., que quiere aprovechar
el poder de Franklin en Avengers: Doomsday. Y entre Doom jugando a
dios en la Tierra y Galactus merodeando por el espacio, el niño se
ha convertido en el premio gordo del UCM. Da la sensación de que
todo el futuro cósmico de Marvel va a girar en torno a ese
pequeñajo.
Y ahí es donde vuelve a entrar Galactus. No lo vemos, pero lo
sentimos. Sabemos que está en algún rincón remoto del universo,
cada vez más hambriento, pensando que ese niño podría ser su
salvación y su heredero. Y si algo ha demostrado Marvel, es que
cuando siembra a un villano de este calibre, tarde o temprano
vuelve a la carga.
Así que, ahora que hemos visto a Galactus sin casco y conocemos
mejor su lado más trágico y monstruoso, la pregunta es clara: ¿te
da más miedo cuando lo ves como dios cósmico… o cuando te recuerdan
que un día fue tan humano como tú? ¿Qué opinas? Cuéntanoslo en comentarios
y recuerda seguirnos en Google News para no perderte nada del
Devora Mundos y compañía.
La película está disponible en Disney plus con
este enlace.

