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La crisis de residuos en Bogotá continúa intensificándose en plena temporada navideña, generando un nuevo conflicto entre el Concejo de Bogotá y la administración del alcalde Carlos Fernando Galán.
La acumulación de desechos en puntos emblemáticos del centro, especialmente en la Plaza de la Mariposa, en San Victorino, ha provocado una fuerte reacción ciudadana y un enérgico reclamo del vicepresidente del Concejo, Juan David Quintero, quien ha acusado públicamente al alcalde de no convocar a los actores institucionales para abordar la emergencia de manera conjunta.
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El desencadenante del último intercambio fue un video compartido por Quintero en la red social X, en el que se observan montones de basura a pesar de las labores de limpieza.
En su publicación, el concejal afirmó que ni él ni otros miembros de las comisiones de seguimiento al servicio de aseo han sido convocados por la Alcaldía para colaborar en la crisis.
“¿Sabe cuántas veces usted o su administración han llamado a quienes representamos a la ciudadanía para trabajar juntos en esta crisis? 0 – Nunca”, escribió Quintero en un mensaje que pronto desató un debate en las redes sociales.
El concejal, parte de dos comités que monitorizan el esquema de basura y un comité adicional con la Personería, enfatizó que el Distrito no ha creado espacios para la coordinación en la búsqueda de soluciones consensuadas.
A su juicio, la administración ha optado por ignorar las alertas del Concejo y de la ciudadanía.
En el video publicado se oyen voces que cuestionan la comunicación entre las instituciones y sugieren que minimizar la magnitud del problema solo incrementa el descontento.
“Si negamos la realidad de la crisis de basura y si además negamos que este Concejo intenta ayudar… ¿entonces qué nos queda?”, se escucha en la grabación.
Quintero también hizo una comparación con la famosa frase del expresidente Juan Manuel Santos sobre el paro nacional —“ese tal paro no existe”— sugiriendo que minimizar la crisis de residuos podría resultar contraproducente. Para él, reconocer la magnitud del fenómeno y trabajar conjuntamente suele ser el primer paso para restaurar la confianza ciudadana.
Mientras tanto, el alcalde Carlos Fernando Galán reconoció que la ciudad enfrenta una situación complicada, pero rechazó que se trate de un “escenario de apocalipsis”.
El mandatario explicó que la generación de residuos en diciembre aumenta considerablemente, pasando de unas treinta a cuarenta y cinco toneladas diarias en áreas como San Victorino, un aumento cercano al cincuenta por ciento que presiona el sistema de recolección.
Galán indicó que, ante esta situación, se han puesto en marcha tres ciclos diarios de recolección y se han implementado los llamados “caza regueros”, equipos destinados a recoger los desechos que quedan dispersos en zonas donde los camiones no pueden acceder fácilmente debido a la alta afluencia de personas.
Sin embargo, el alcalde subrayó que la crisis no solo se limita a la gestión institucional del servicio, sino que también surge de raíces más profundas en el comportamiento ciudadano.
De acuerdo con Galán, muchas personas arrojan residuos en lugares no autorizados, en horarios inapropiados o repiten esta acción en múltiples ocasiones, lo que dificulta mantener el orden en el espacio público.
“No solo se trata de asegurar el paso de los camiones, también es necesario sancionar a quienes desechando la basura de forma indebida”, enfatizó el alcalde.
Las cámaras instaladas en San Victorino han mostrado que una gran parte de los desechos se generan durante la madrugada, fuera de los horarios permitidos, reflejando prácticas recurrentes tanto entre ciudadanos como comerciantes que dejan basura en puntos prohibidos.
Esta problemática es evidente también en localidades como Suba, donde incluso los escombros vuelven a aparecer poco después de que se lleven a cabo las jornadas de limpieza.
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