El Instituto de Ciencia Política (ICP) advierte, a través de su Observatorio Económico, que el incremento anual del salario mínimo en Colombia no se traduce en una mejora tangible de los ingresos de los trabajadores. El análisis sugiere que la discusión convencional sobre el salario mínimo se enfoca en establecer un piso legal de remuneración, dejando de lado el problema estructural que impide a la mayoría de los colombianos acceder a salarios más altos.
El informe titulado “El aumento del salario mínimo no está mejorando los ingresos de los colombianos” indica que el salario mínimo se ha convertido en el tope aspiracional para la mayoría de los trabajadores. “Nos enfocamos en discutir aumentos nominales, pero no en cómo generar salarios promedio altos que reflejen el rendimiento económico y la productividad real”, señala el documento.
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Según el ICP, en Colombia el salario mínimo representa el 92,31% del ingreso medio, lo que significa que la mitad de los trabajadores formales gana cerca del mínimo o menos. Esto revela que la escalera de ascenso salarial está rota, limitando las oportunidades de movilidad económica.
Para ponerlo en perspectiva, en países como Estados Unidos esta relación apenas alcanza el 25%, mientras que en España y Reino Unido oscila entre el 53% y el 61%. “El trabajador colombiano rara vez puede aspirar a ingresos significativamente mayores debido a la estructura empresarial, afectada por costos y regulaciones”, añade el estudio.
El ICP también señala que algunos países no requieren un salario mínimo impuesto por el gobierno para asegurar buenos ingresos. Dinamarca, Suiza, Noruega y Singapur logran mantener altos salarios gracias a economías libres y competitivas.
Por ejemplo, el salario medio ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA) en Suiza es de 7.495 USD, en Dinamarca 6.168 USD y en Singapur 5.349 USD, en comparación con Colombia, que presenta un salario medio de 364 USD y un mínimo de 336 USD.
“El mensaje es claro: la riqueza de los trabajadores no se decreta; se genera en economías libres, seguras y competitivas, que valoran el talento y fomentan la productividad”, aclara el análisis.
Aunque los incrementos nominales del salario han sido significativos —10,07% en 2022; 16% en 2023; 12% en 2024 y 9,54% en 2025—, gran parte de estas mejoras han sido neutralizadas por la inflación, que alcanzó 13,2% en 2022, 9,3% en 2023 y 5,2% en 2024.
El ICP enfatiza que políticas recientes, como la Reforma Laboral de 2025 (ley 2466), han incrementado los costos de crear empleo formal, introduciendo rigideces en los contratos y aumentos en los costos laborales. Este efecto, combinado con la inflación acumulada, erosiona el poder adquisitivo de los colombianos, dejando al salario mínimo como referencia central de ingresos.
El Observatorio Económico del ICP sostiene que para mejorar realmente los ingresos es imprescindible promover un entorno de libertad económica que incremente la demanda de mano de obra. Esto implica abordar barreras estructurales como un sistema tributario distorsionado, la carga regulatoria excesiva y los problemas de inseguridad que frenan la inversión.
“La discusión sobre el salario mínimo no debe centrarse únicamente en un porcentaje anual de aumento, sino en cómo eliminar los obstáculos que limitan al colombiano a aspirar solo a un salario mínimo. La meta debe ser liberar el potencial de las personas y del país”, concluye el informe.
El análisis del ICP busca resaltar que los aumentos nominales del salario mínimo son insuficientes si no se abordan los problemas estructurales de la economía colombiana, y que la verdadera mejora en los ingresos de los trabajadores dependerá de políticas que fomenten empleo de calidad y salarios competitivos de forma sostenible.
