Colombia
Dan malas noticias sobre el aumento del salario mínimo de 2026: “Desvío tendrá implicaciones indeseables”

El incremento del salario mínimo 2026 establecido por el Gobierno de Gustavo Petro, que asciende a un 23.0% y establece la remuneración mensual legal en $1.750.905, o $2.000.000 incluyendo el auxilio de transporte, es objeto de estudio por varios expertos y entidades bancarias debido a los impactos potenciales a corto, mediano y largo plazo en la economía colombiana.
Por ejemplo, bancolombia, poco después de anunciar el aumento, publicó un análisis titulado “Incremento del salario mínimo para 2026″, en el cual advierte que este aumento se distanciará notablemente del referente técnico compuesto por la inflación anticipada (5.26%) y el crecimiento de productividad (0.91%), señalando los riesgos macroeconómicos potenciales para el país.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
La entidad advirtió que “el ajuste del salario mínimo es significativamente mayor que los dos factores fundamentales para el crecimiento anual de los salarios en una economía: la inflación y el crecimiento de la productividad”.
Según este análisis, la decisión adoptada por el Gobierno por medio de un decreto, dado la falta de consenso entre empresarios y sindicatos, representa uno de los incrementos nominales y reales más significativos en las últimas dos décadas en Colombia. El marco técnico sugería un aumento del 6.22% —combinación de inflación y productividad, basado en estimaciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) para finales de 2025—, mientras que el incremento oficial fue del 23.0%.
Esta diferencia crea una brecha histórica de 16.5 puntos porcentuales en comparación con el estándar teórico. Al respecto, Bancolombia destaca que “la brecha alcanzará un máximo de 16.5 pp”, una cifra que triplica lo registrado en 2024 y que supera el promedio de los años recientes (2.9 puntos porcentuales por encima del umbral técnico desde 2020).
Así, en términos reales, el informe señala que el ajuste representa un incremento del 17.4% sobre la inflación, superando el máximo alcanzado en 2021, cuando la variación real fue del 4.4%.
Adicionalmente, se espera que a partir de julio de 2026 se reduzca la jornada laboral a 42 horas semanales, lo que incrementaría el salario mínimo por hora en un 27.5%. “El salario mínimo por hora mostrará un avance de 27.5%”, señala. También advierte que el “desvío respecto al referente técnico tendrá implicaciones macroeconómicas no deseadas y significativas para 2026”, principalmente a través de mayores presiones inflacionarias, incremento del gasto fiscal y deterioro en el empleo formal.
El análisis identifica tres vías a través de las cuales el ajuste salarial afectaría los precios al consumidor:
- Incremento de costos laborales para las empresas, especialmente en sectores formales e intensivos en mano de obra.
- Aumento del ingreso disponible en los hogares que dependen del salario mínimo.
- Efecto arrastre del salario mínimo mensual legal vigente como base para otros salarios, contratos y tarifas, intensificando los mecanismos de indexación.
Apoyándose en investigaciones del Banco de la República, Bancolombia estima que “las presiones inflacionarias podrían agregar cerca de 242 pb adicionales al registro anual”. Esta situación podría llevar a una respuesta estricta de política monetaria, con la posibilidad de un ciclo de aumento de tasas en los primeros meses de 2026.
Por lo tanto, el incremento tendrá un efecto directo en múltiples partidas del gasto público colombiano. Dado que numerosos subsidios, transferencias y programas sociales están vinculados al salario mínimo mensual legal, un aumento de este tipo impacta de inmediato en el sistema pensional, en la cantidad de transferencias sociales y en el costo de la nómina pública.
Según Bancolombia, “el aumento en las nóminas públicas y el mayor gasto pensional podrían incrementar el gasto primario en un 0.67% del PIB”. Basándose en estimaciones del Banco de la República, el informe indica que cada aumento del 1% en el salario mínimo eleva el gasto fiscal en 0.04% del PIB; por lo tanto, el déficit primario nacional podría aumentar en 13.4 billones el próximo año debido a este ajuste.
El análisis anticipa un panorama complicado para el mercado laboral en 2026 en Colombia, donde la informalidad promedió un 55.8% en 2025. Según el banco, los aumentos reales en el salario mínimo “disminuyen la creación de empleos formales” en una magnitud proporcional a cada incremento porcentual, dificultando la formalización y promoviendo la generación de empleos de baja calidad.
Además, el informe señala que “el aumento en los costos laborales fijos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, empujará la creación de empleos hacia la informalidad”, acentuando el impacto en sectores donde la mano de obra representa una gran parte de los costos totales.
Bancolombia concluye que “el aumento estipulado para el salario mínimo representa un acontecimiento sin precedentes, con implicaciones negativas para la inflación, las finanzas públicas y el mercado laboral”. Aunque la medida busca proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, las condiciones definidas en el decreto gubernamental introducen riesgos macroeconómicos considerables y elevan la probabilidad de un ajuste restrictivo en la política monetaria a partir del año siguiente.
Con todo esto, el futuro económico de Colombia dependerá en gran medida de la evolución de la inflación y los indicadores macroeconómicos durante los primeros meses de 2026, creando un entorno de alta incertidumbre para la toma de decisiones económicas.







