Economia
Pago de nómina en el sector gastronómico subiría hasta 30% por aumento del salario mínimo, advierte Acodres Atlántico

El aumento del salario mínimo en Colombia para 2026, decretado por el Gobierno Nacional, continúa generando preocupación en distintos sectores productivos. Desde la industria gastronómica, Acodres Atlántico advirtió que el impacto será significativo en los costos laborales.
El presidente del gremio en el departamento, Carlos Chemas, señaló que los pagos de nómina en restaurantes y negocios del sector podrían incrementarse entre un 25% y un 30%, una cifra que pone en aprietos a las pequeñas y medianas empresas.
Según Chemas, el alza salarial se suma a los efectos de la Reforma Laboral, que ya había provocado un aumento de entre 8% y 15% en los gastos operacionales.
“Los negocios ya venían asumiendo incrementos importantes y ahora, con el salario mínimo, los costos de nómina se disparan hasta un 30%”, explicó.
El dirigente gremial calificó el incremento como excesivo, especialmente para los pequeños empresarios, quienes deberán recalcular presupuestos y buscar alternativas limitadas para sostener sus operaciones durante 2026.
Uno de los efectos colaterales más preocupantes, advirtió, será el aumento del empleo informal, ya que algunos establecimientos optarían por contrataciones diarias o por fuera de la formalidad para reducir cargas laborales.
Además, Chemas alertó que el incremento de costos se trasladará inevitablemente a los consumidores.
“Cuando suben los costos de operación, el empresario no tiene otra opción que subir los precios, lo que podría alejar a los clientes y afectar la demanda”, señaló.
El impacto, agregó, no será exclusivo del sector gastronómico, sino que se extenderá a otras actividades económicas como la confección y la industria en general, generando una ola de incrementos en bienes y servicios.
Cabe recordar que el salario mínimo pasó de $1.423.500 a $1.750.905, y al sumarse el auxilio de transporte de $249.095, el ingreso mensual básico alcanza cerca de $2 millones, una cifra que, aunque mejora el poder adquisitivo de los trabajadores, representa un reto financiero para el tejido empresarial del país.







