Economia
¿cómo habría terminado el 2025 y qué se espera para el 2026 con el impacto del salario mínimo?

El comportamiento de la inflación vuelve al centro del debate económico en Colombia a pocas horas de conocerse el dato oficial de cierre de 2025, que será revelado este jueves 8 de enero. La cifra es clave no solo porque marca el ajuste de arriendos y varios precios regulados durante 2026, sino porque sirve de base para evaluar el impacto del incremento de 23 por ciento del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional.
Además de incidir directamente en los cánones de arrendamiento —que por ley solo pueden ajustarse según la inflación del año anterior—, el índice de precios al consumidor (IPC) también está atado a tarifas de educación, algunos servicios públicos (acueducto, gas y energía), cuotas moderadoras del sistema de salud y administración de copropiedades, peajes, transporte, una amplia gama de productos de la canasta familiar y otros rubros regulados. Por eso, el dato de 2025 es observado con atención por analistas y hogares, en un contexto en el que los expertos ya anticipan presiones adicionales sobre los precios en 2026.
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En ese escenario, varias entidades financieras han actualizado sus proyecciones tanto para la inflación de 2025 como para 2026, incorporando el efecto del salario mínimo, que tuvo un incremento real superior al 17 por ciento; es decir, una variación en una cantidad que ha sido ajustada para eliminar el efecto de la inflación.
Entre ellas, el Banco de Bogotá, a través de su área de Investigaciones Económicas (IE), advierte que la definición del salario mínimo se convirtió en uno de los principales riesgos macroeconómicos para el presente año 2026.
El nuevo salario mínimo representa un riesgo inflacionario para el 2026. Foto:ARCHIVO
¿Cómo terminó el año pasado?
En cuanto al cierre de la inflación de 2025, las estimaciones de las entidades financieras apuntan a que el indicador habría terminado el año en niveles cercanos al 5,2 por ciento, aunque con matices según cada análisis.
El Banco de Bogotá parte de una inflación de cierre de 2025 de 5,2 por ciento, cifra que utiliza como referencia para calcular el aumento real del salario mínimo y evaluar su impacto sobre los precios y la política monetaria en 2026.
Bancolombia, por su parte, estima que la inflación mensual de diciembre de 2025 habría sido de 0,41 por ciento, lo que llevaría la variación anual a 5,26 por ciento, manteniendo el indicador por tercer mes consecutivo por encima del cierre de 2024.
Por su parte, Itaú también asume una inflación de cierre de 2025 de 5,2 por ciento, valor que utiliza como referencia —junto con una productividad de 0,9 por ciento— para dimensionar la magnitud del incremento del salario mínimo decretado por el Gobierno.
El comportamiento de la inflación vuelve al centro del debate económico en Colombia. Foto:iStock
Banco de Bogotá advierte un repunte inflacionario tras el alza del salario mínimo
En su análisis, IE recuerda que desde septiembre de 2025 había señalado que “la tendencia descendente de la inflación y el futuro de la tasa del Banco de la República en 2026 quedarían en manos de la definición del salario mínimo”. En ese momento, el equipo técnico contemplaba un posible aumento de 12,4 por ciento, ya por encima del criterio técnico que sugería un ajuste entre 6 por ciento y 7 por ciento, calculado a partir de la inflación observada y la productividad.
Sin embargo, el incremento finalmente decretado fue de 23 por ciento, un nivel que, según IE, “ningún analista tenía en el radar”. Con una inflación de cierre de 2025 estimada en 5,2 por ciento, el ajuste real del salario mínimo superó el 17 por ciento, convirtiéndose en el aumento más alto registrado históricamente. A partir de ese resultado, el Banco de Bogotá revisó al alza sus proyecciones de inflación y de tasas de interés para 2026 y 2027.
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De acuerdo con IE, el fuerte incremento del salario mínimo llevaría a que la inflación rebote por encima del 6 por ciento en 2026, en un entorno caracterizado por una elevada incertidumbre asociada a factores internos y externos. Entre ellos se incluyen el resultado de las elecciones locales, la discusión de reformas pendientes, la posible materialización de un fenómeno de El Niño en el segundo semestre, la situación fiscal y el contexto geopolítico internacional.
En su escenario central, IE proyecta que la inflación cerraría 2026 en 6,2 por ciento, aunque advierte que “no se descarta que pueda llegar a 7 por ciento”. El sesgo de los riesgos, según el análisis, es claramente alcista. El principal canal de transmisión del aumento del salario mínimo hacia los precios sería el componente de servicios intensivos en mano de obra.
No se descarta que la inflación pueda llegar a 7 %. Foto:iStock
Servicios y arriendos concentran las mayores presiones
El informe detalla que los mayores costos laborales ya comenzaron a reflejarse en la inflación de servicios desde el segundo semestre de 2025. En particular, los servicios sin arriendo —como comida fuera del hogar, peluquerías, guarderías, recreación, cultura, servicio doméstico y administración de copropiedades— retomaron una tendencia alcista. Entre junio y diciembre de 2025, la inflación de este rubro pasó de 6,1 por ciento a 6,4 por ciento, y para 2026 podría cerrar en 11,1 por ciento, impulsada por el alto ajuste del salario mínimo.
El resultado, advierte IE, podría ser mayor si los empresarios deciden trasladar una proporción más alta del aumento del mínimo al consumidor final.
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En arriendos, aunque la ley limita el ajuste del canon a la inflación del año anterior, el banco advierte que la amplia brecha entre la inflación de 2025 y el aumento del salario mínimo podría incentivar prácticas por fuera del marco legal. Bajo un escenario base, la inflación de arriendos pasaría de 5,1 por ciento en 2025 a 5,5 por ciento en 2026.
En precios regulados, se anticipan presiones en transporte, parqueaderos, copropiedades y cuotas moderadoras de las EPS, aunque parcialmente compensadas por una inflación moderada en energía y combustibles, favorecida por una tasa de cambio baja. La inflación de regulados pasaría de 6 por ciento en 2025 a 5,4 por ciento en 2026.
La inflación de arriendos podría pasar de 5,1 % en 2025 a 5,5 % en 2026. Foto:TikTok: @defiendetelaw / iStock.
Para bienes y alimentos, el banco asume una tasa de cambio promedio cercana a 4.000 pesos en 2026. Bajo ese supuesto, la inflación de bienes cerraría en 3,3 por ciento y la de alimentos bajaría de 6,3 por ciento a 4,3 por ciento, incluso considerando un posible fenómeno de El Niño.
Con este panorama, IE concluye que el Banco de la República se vería obligado a revertir su postura monetaria. Desde enero de 2026 anticipa un ciclo de alzas que llevaría la tasa de interés hasta 11,25 por ciento, sin descartar niveles superiores a 12 por ciento en un escenario adverso.
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Bancolombia: la inflación cerraría 2025 aún elevada
El banco prevé una inflación mensual de alimentos de 0,09 por ciento, impulsada por bajos precios de perecederos; de bienes (0,29 %), explicada por aumentos en cerveza, medicamentos, vehículos y artículos de higiene; y de regulados (0,50 %), asociada a transporte, servicios públicos y combustibles.
Bancolombia prevé una inflación mensual de alimentos de 0,09 %. Foto:iStock
En servicios, Bancolombia estima una inflación mensual de 0,53 por ciento, impulsada por arriendos y comidas fuera del hogar, lo que llevaría la variación anual a 5,79 por ciento. La entidad advierte que el efecto de la indexación sigue siendo elevado, debido al incremento significativo del salario mínimo.
En este contexto, Bancolombia concluye que la inflación permanecerá elevada en el corto plazo, con riesgos al alza asociados al ajuste salarial, la incertidumbre fiscal, las expectativas de inflación y su impacto sobre la tasa de cambio y el riesgo país.
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Credicorp e Itaú prevén un giro en la política monetaria del Banco de la República
Las proyecciones de Bancolombia se alinean con el diagnóstico de Credicorp Capital. Según esta entidad, el aumento del salario mínimo tendría un impacto adicional cercano a un punto porcentual sobre la inflación, llevando la variación anual de diciembre de 2026 a niveles cercanos a 6 por ciento, frente a una previsión previa de 4,6 por ciento.
En este escenario, el Banco de la República se vería obligado a endurecer su postura. Credicorp Capital ahora espera que la tasa Repo, la tasa de interés que un banco central cobra a los bancos comerciales por préstamos de muy corto plazo, suba hasta niveles cercanos a 11 por ciento y se mantenga allí durante 2026, con alta probabilidad de uno o dos incrementos de 50 puntos básicos para anclar expectativas.
La entidad resalta que incluso antes del anuncio salarial, varios miembros de la junta ya consideraban que se requería una senda de tasa de interés superior a la actual para que la inflación convergiera hacia la meta en 2027. Entre los factores de preocupación están: el aumento de las expectativas de inflación, una política fiscal expansiva, una brecha del producto positiva, el deterioro de la cuenta corriente y una prima de riesgo elevada.
Junta directiva del Banco de la República Foto:Banco de la República
Además, advierte que el aumento real acumulado del salario mínimo en los últimos cinco años, cercano a 33 por ciento, podría traducirse en mayor informalidad laboral y presiones fiscales adicionales, estimadas en 0,4 por ciento del PIB en 2026.
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Itaú, por su parte, coincide en que el incremento del salario mínimo introduce presiones adicionales sobre la inflación, las expectativas y la política monetaria. La entidad subraya que el aumento de 23 por ciento fue el mayor de la historia y superó ampliamente tanto las demandas sindicales como la hipótesis técnica del Banco de la República, que asumía un ajuste de 6 por ciento.
Aunque destaca que el mercado laboral se ha endurecido —con una tasa de desempleo de 8 por ciento—, Itaú advierte un deterioro de las expectativas de inflación, que ya se ubican por encima del objetivo del 3 por ciento.
Según estimaciones citadas por el banco, cada punto porcentual adicional de aumento del salario mínimo por encima del ajuste técnico podría sumar entre 6 y 16 puntos básicos a la inflación. Bajo ese supuesto, el incremento decretado implicaría entre 106 y 283 puntos básicos adicionales frente a la proyección técnica del banco central.
Itaú reconoce que su previsión inicial de inflación para 2026 era de 4,7 por ciento, pero ahora advierte que podría superar el 6 por ciento. En consecuencia, descarta que la tasa se mantenga en 9,25 por ciento, y considera que el ciclo de subidas comenzará en la reunión del 30 de enero, con un aumento de al menos 50 puntos básicos.







