Economia
Deuda, riesgo, emergencia económica y más son las señales por las que la economía colombiana estaría ‘tensionada’

Colombia comienza el año con señales mixtas en su panorama económico.
Mientras algunos indicadores muestran resultados alentadores (como la reducción del desempleo, un crecimiento económico cercano al 3% y una tasa de cambio más estable), otros factores estructurales están generando una creciente sensación de fragilidad.
El debate ya no gira únicamente en torno a si la economía crece o no, sino a qué costo y con qué tan sostenibles son las decisiones que la están sosteniendo.
En este contexto, la senadora Angélica Lozano advirtió que el país atraviesa una economía “tensionada”, no por un solo evento aislado, sino por una cadena de decisiones fiscales, financieras e institucionales que, en su concepto, han llevado al país a una zona crítica.
Su diagnóstico plantea que Colombia enfrenta una paradoja: indicadores positivos en el corto plazo conviven con riesgos acumulados que podrían comprometer la estabilidad económica en el mediano plazo.
Según la congresista, este escenario no solo afecta las cifras macroeconómicas, sino que se traduce en impactos directos para los hogares y las empresas, desde créditos más caros hasta menos inversión y oportunidades de empleo. A partir de esta lectura, Lozano identifica cinco puntos de quiebre que, a su juicio, explican por qué la economía colombiana enfrenta hoy una presión creciente, pese a los mensajes de optimismo oficial.
Economía colombiana Foto:EFE
Endeudamiento para cubrir gastos corrientes
El primer factor que señala la senadora es el nivel de endeudamiento asumido a comienzos de año. Según sus cifras, el Gobierno tomó 152 billones de pesos en nueva deuda, de los cuales 67 billones no se destinan a inversión, sino a cubrir gastos de funcionamiento.
Ese esquema, advierte, empuja el déficit fiscal a cerca del 8% del PIB, una proporción que considera insostenible. Para explicarlo, utiliza una analogía doméstica: “Es como una familia que gana tres millones de pesos, pero gasta cinco millones al mes, usa una tarjeta de crédito para pagar otra y vive refinanciando intereses”.
Aumento del riesgo país y deuda más cara
El segundo punto es el deterioro del riesgo país, un indicador clave para medir la confianza de los mercados en la capacidad de pago de un Estado. Según Lozano, este aumento se refleja en que los bonos de deuda colombianos a 10 años rondan tasas del 13,2%, unos 460 puntos básicos más que en 2022.
En términos prácticos, explica, eso equivale a 4,6 puntos porcentuales adicionales en intereses, lo que encarece no solo la deuda pública, sino también los créditos para empresas y personas naturales. “Es más caro endeudarse que hace tres años, incluso más caro que muchas tarjetas de crédito”, afirmó.
A esto se suma, según su denuncia, la toma de 23 billones de pesos en deuda en diciembre, en un proceso con un solo oferente y tasas cercanas al doble de lo que ofrecía el mercado en condiciones de competencia.
La emergencia económica, en entredicho
El tercer elemento de tensión es el decreto de emergencia económica, que Lozano considera inconstitucional.
Angélica Lozano. Foto:Archivo EL TIEMPO
A su juicio, esta figura solo debería usarse ante hechos imprevisibles y extraordinarios, como desastres naturales o crisis sanitarias, y no como respuesta a la negativa del Congreso a aprobar una reforma tributaria.
Desde su lectura, la medida pone en discusión la separación de poderes y genera incertidumbre institucional, un factor que, según advierte, también incide en la percepción de riesgo del país.
El aumento del salario mínimo y sus efectos colaterales
El cuarto punto es el incremento del salario mínimo en 23 %. La senadora reconoce el impacto positivo inmediato para los trabajadores, pero advierte sobre efectos secundarios.
Entre ellos menciona presiones inflacionarias —al trasladarse mayores costos laborales a los precios— y un posible aumento de la informalidad, especialmente entre pequeñas empresas. También señala un cambio en las formas de contratación, con más esquemas por obra o labor, sin estabilidad ni seguridad social.
Caída de la inversión
El último factor es, según Lozano, uno de los más preocupantes: la caída de la inversión, que estaría 17 % por debajo del promedio de los últimos 20 años.
Para la senadora, esta no es una cifra abstracta. Menor inversión significa menos empresas nuevas, menos expansión de negocios existentes y, en consecuencia, menos empleo y menor dinamismo económico. “La inversión es el motor que permite que la economía se mueva. Cuando se frena, todo lo demás se resiente”, señaló.
Impacto directo en los bolsillos
En conjunto, Lozano concluye que estos cinco factores —déficit fiscal, deuda costosa, incertidumbre institucional, presiones laborales y menor inversión— terminan afectando directamente el bolsillo de los ciudadanos, tanto por el encarecimiento del crédito como por el menor crecimiento de oportunidades.
Desde su posición en el Congreso, afirmó que la situación exige responsabilidad del Ejecutivo y control político del Legislativo, y advirtió que las decisiones actuales tendrán efectos que se seguirán sintiendo en los próximos meses.
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